Alcalá del Júcar

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Ramblas y barrancos en Alcalá del Júcar

Los barrancos y ramblas de Alcalá del Júcar.

Cañada de Dominguillo de Alcalá del Júcar
Cañada de Dominguillo de Alcalá del Júcar

 
Los distintos barrancos, cañadas, etc., que hay en el municipio y que en caso de lluvias to­rrenciales se comportan como verdaderos ríos, multiplicando el cauce del Júcar. Casi todos se si­túan en la parte Sur del término. Entre los más importantes, y de Oeste a Este, destacan:

* Arroyo de Abengibre: pese a llamarse así, viene desde la provincia de Cuenca. En Iniesta se junta el arroyo de su mismo nombre con el de la Granja, y una vez juntos, corre hasta Ledaña, donde este se junta con la Cañada del Carrascal, formando ya uno solo que se llama Ca­ñada del Cardeal y que tras pasar por Cenizate se junta con la Rambla del Villaideras (junto a Fuentealbilla) cambiando su nombre por el de Arroyo de Abengibre. Entra en el río por su iz­quierda, siendo el de más largo recorrido dé cuantos entran en el Júcar por nuestra comarca.
* Rambla de San Lorenzo: forma un enorme barranco al juntarse con la Rambla del Charco, la Rambla de Peñarrubia y la Cañada de la Gitana. Desde que se inicia cerca de la Casa de la Gobernadora hasta que desemboca en el Júcar, junto a la ermita, tiene un recorrido de casi 20 kms y aunque siempre está dentro de nuestro término municipal marca, prácticamente, la di­visoria entre nuestro pueblo y los términos de La Recueja, Alatoz y Carcelén.
Vallejo de la Madriguera del Rabote: se inicia a los pies del Corral de Perico Huerta, juntándose después con el Vallejo del Zoquete, el cual nace a los pies de Peñarrubia. Una vez juntos, pasan por entre la Casa de Piqueras y el Cerro Pelado para ir a desaguar al río.
Vallejo de la Noguera: afluye al río tras juntarse con la torrentera del Corral del Cabo y el Cañizo del Aguilucho.
* Barranco de la Cueva del Gorrino: se hermana con la Cañada de los Valles a los pies del Cerro del Cabezo y, tras fundirse con el Barranco de las Cañadillas, corre hacia el Júcar.
También son de destacar los barrancos de tipo más “casero” pero no por ello menos pe­ligrosos, tales como la Cañada de Dominguillo o el Barranco del Lobo.
Amén de estos temporales cauces, también habría que añadir para comprender las inun­daciones del río, todos aquellos desfiladeros, vaguadas, quebradas, etc, que pese a situarse en otros términos o provincias, vierten sus aguas al Júcar motivo por el cual se convierte, en deter­minadas époeas, en un río devastador.
Alcalá del Júcar de Jose Luis Valiente Pelayo
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