Alcalá del Júcar

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La Cuesta Hondonera de Alcalá del Júcar

La Cuesta Hondonera en Alcalá del Júcar.
La cuesta hondonera es una de las calles principales de Alcalá del Júcar, además de ser de obligado recorrido para ir a cualquier parte del pueblo desde La Rambla.
Esta calle es la que sube desde El Puente Romano hasta la Iglesia de San Andrés.

La cuesta Hondonera de Alcalá del Júcar
La cuesta Hondonera de Alcalá del Júcar

 
Actualmente, y antes de pasar el puente que nos mete en las primeras casas, atravesa­mos “La Rambla”. Pasado el puente, combadas calles horizontales son cruzadas por otras de eleva­das pendientes. Entrar es aplicarse a un ameno alpinismo semirural, nunca del todo urbano, aun­que las estrechas calles de un metro y medio tengan el piso de cemento, predominan las callejuelas sinuosas e incluso laberínticas.
Cuando el castillo estaba en pleno apogeo, la ladera sobre la que hoy se asientan las ca­lles de Alcalá del Júcar era un peñascal sólo practicable por sendas que los del castillo trillaban para subir agua del río. Con el correr del tiempo, Alcalá del Júcar se fue asentando en un lugar de acciden­tada topografía, por lo que la red viaria se tuvo que adaptar a la pendiente del terreno, estando constituida esta por calles estrechas, adarves, pasadizos y pequeñas plazas que, en realidad, son más angostos ensanches que otra cosa. En la actualidad, esta antigua estructura urbana aún se re­fleja en el trazado de la población.
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El escudo de Alcalá del Júcar

Escudo heráldico de Alcalá del Júcar.

En 1961, el ayuntamiento decidió poseer un escudo propio, por lo que se dirigió al cro­nista don Vicente Cadenas encargándole el informe pertinente sobre el escudo de armas que de­bía usar el pueblo, el cual se aprobó. Por fin, el Ministerio de la Gobernación autorizó el 6 de septiembre de 1961, previo consejo de ministros celebrado en La Coruña, el uso del actual bla­són por parte del Ayuntamiento. Posteriormente, con su publicación en fecha 14 de septiembre de ese mismo año, en el Boletín Oficial del Estado (n° 220, pág. 13426), nuestro pueblo pasaba a disponer ya del actual escudo Heráldico.
Escudo heraldico de Alcala del Jucar
Alcalá del Júcar

 


Está constituido por un puente de oro de tres ojos y mazonado de sable (negro), el cual se destaca sobre un campo de azul (que es azur en Armería). Corren bajo el puente raudas aguas que se pintan con esmalte azur, formando las olas con curvas de plata. Surmontada, sitúase una cruz de San Andrés, formada por dos troncos cruzados recor­tados de oro.

En lo que respecta a la corona cabe decir que, en un principio, la corona de los reyes medievales era abierta y se usó, de esta forma, hasta el reinado de los Reyes Católicos. Desde Felipe el Hermoso y Juana la Loca se empieza a usar en España la corona real cerrada. Esta se coloca encima del blasón y un poco separada; nunca debe tocar el escudo. La corona real está formada por un círculo de oro enriquecido de pedrería, realzado por ocho florones de hojas de acanto intercaladas con una perla cada una  (solo se ven cinco) y en el punto de intersección se coloca una bola del mundo y la cruz. Va forrada de gules.

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La Ruta de lana a su paso por Alcalá del Júcar

El trazado del Camino jacobeo de la “Ruta de la Lana”
Pareja Pérez, J. Herminio; Malabía, Vicente: La Ruta de la Lana. Editorial Alfonsípolis, Cuenca, 1999.
La ruta de la lana a su paso por Alcalá del Júcar
Nos ha llegado este libro en el que hace un recorrido por la Ruta de La Lana, y nos ha sido grato comprobar que esta pasaba por Alcalá del Júcar.
Aquí dejamos un fragmento.

Alicante, El Rebolledo y La Alcoraya (ambas pedanías de Alicante), Orito, (pedanía de Monforte), Monforte del Cid, Novelda, Elda, Sax, Colonia Santa Eulalia (pedanía de Sax y Villena) y Villena en la provincia de Alicante; Almansa, Alpera, Alatoz, Casas del Cerro (pedanía de Alcalá), Alcalá de Júcar, Las Eras (pedanía de Alcalá), Casas Ibáñez, Villamalea en la provincia de Albacete; El Herrumblar, Villarta, Graja de Iniesta, Campillo de Altobuey, Paracuellos de la Vega, Monteagudo de las Salinas, donde enlaza con la Ruta de la Lana desde Valencia, Fuentes, Mohorte y La Melgosa (ambas pedanías de Cuenca), Cuenca, Nohales (pedanía de Cuenca), Chillarón de Cuenca, Tondos, Bascuañana de San Pedro, Torralba, Albalate de las Nogueras, Villaconejos de Trabaque, Albendea y Valdeolivas, en la provincia de Cuenca; Salmerón, Villaescusa de Palositos, Viana de Mondéjar, Trillo, Gárgoles de Abajo, Cifuentes, Moranchel, Las Inviernas, Mirabueno, Mandayona, Baides, Viana de Jadraque, Huérmeces del Cerro, Santiuste, Riofrío del Llano, Atienza, Tordelloso, Alpedroches y Miedes de Atienza en la provincia de Guadalajara; Retortillo de Soria, Tarancueña, Caracena, Carrascosa de Abajo, Fresno de Caracena, Ines, Olmillos, San Esteban de Gormaz, Matanzas de Soria, Zayas de Báscones y Alcubilla de Avellaneda en la provincia de Soria; Hinojar del Rey, Quintanarraya, Huerta del Rey, Pinarejo, Mamolar, Santo Domingo de Silos, Santibáñez del Val, Retuerta, Covarrubias, Mecerreyes, Hontoria de la Cantera, Revillarruz, Cojobar, Saldaña y Burgos, donde enlaza con el Camino Francés.
Conviene saber que la Ruta de la Lana fue recuperada en 1993 por las Diputaciones Provinciales que va tocando, y que con la incansable colaboración y trabajo de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Cuenca, Guadalajara, Alicante y Burgos se ha conseguido la señalización completa desde Alicante hasta Burgos.
Un rutero de este año relataba así en blog la experiencia que había tenido al hacer el camino. Un camino que ha sido transitado ya por miles de peregrinos: “El trabajo de las asociaciones es de diez. La hospitalidad, quizás porque los pueblos no están todavía picardeados habría que escribirla con mayúsculas. Como anécdota, indicar que en una de las etapas nos abordó el alcalde mientras comíamos para darnos la bienvenida y agradecernos el haber elegido su localidad para descansar. El resto lo dejo para que lo descubráis”.
El recorrido no es especialmente duro, porque el terreno es bastante llano, con pocos desniveles y ninguno significativo. En las fechas frescas de la primavera y el otoño no ofrece ninguna dificultad, pero en el verano hay que ir con cuidado, porque se atraviesa gran parte de la España seca, continental y supercalurosa. La señalización es buena en general. Y en cuanto a albergues, la cosa está un poco más floja que en otros Caminos, pero lo suplen con lugares de acogida como polideportivos, salones de actos del Ayuntamiento, y en algunos lugares no hay más remedio que alojarse en pensión.