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Alcalá del Júcar y sus juegos infantiles (1)

Juegos infantiles.
Juegos de Alcala del Jucar
Hay que recordar que los juegos infantiles son un capítulo importante de la crianza; de hecho, el ejercicio recreativo es una función inherente al hombre y, sobre todo, al niño, no some­tido todavía a la servitud del trabajo. El juego es una comunicación que incluye una interacción cultural recíproca: el niño se manifiesta, y el entorno no sólo le influye sino que le condiciona. Por eso cada pueblo, cada comunidad diferenciada, tiene sus propios juegos infantiles. Entre los juegos infantiles que más han llenado las horas de ocio de los niños alcalaeños podemos citar los siguientes:
El aro: este juego consistía en coger un palo con la mano y golpear con él un aro[1]. Aunque pa­rezca fácil, no lo es tanto, pues no todo se reduce a hacer rodar el juguete, sino que se debe tener cierta maestría para doblar una esquina, dar la vuelta, etc.
Coger pájaros: para coger pájaros, se usaban dos métodos: la liga y el tirachinas. Para hacer la li­ga, se ponía a calentar en un recipiente (bote por lo general) un tipo de suela de goma que deno­minábamos “crepé”. Una vez derretida ésta, se coge un mazo de esparto y se cortan ambos ex­tremos hasta que queda de una longitud suficiente. Acto seguido se introduce uno de los extre­mos en el líquido y al sacarse, se divide en dos mazos más pequeños, restregándose éntre sí las puntas de los ramos para que queden mejor impregnadas. Una vez hecho esto, se vá al sitio ele­gido y se clava el esparto alrededor de algún charco en el que suelen beber los pájaros. Cuando éstos van a beber, quedan pegadas sus alas con el esparto y éste les impide volar, con lo cual, so­lo hay que ir a recogerlos. Por cierto, qué cuando éramos crios, en Las Casas del Cerró había un método que creíamos infalible para saber el sexo del animal, lo cual es muy importante ya que, como todo el mundo sabe, las hembras no cantan Este método consistía en coger al pájaro por el pico con los dedos índice y pulgar, recitando a continuación:

“Si eres macho tente pacho, si eres hembra revolotea”.



[1] El aro solía ser de metal (si salía de algún tonel viejo) o de madera (si salía de alguna cuba de sardinas).
Ni que decir tiene que, el pobre animal, en cuanto sé veía libre excepción hecha del pico, comen­zaba a batir sus alas como un desesperado, motivo por el cual muchos de ellos fueron encasilla­dos en el sexo contrario al que realmente les correspondía.
El otro medio de cazar pájaros, es el tirachinas. Este consiste en una horquilla hecha preferentemente con madera de olivo o alatonero, á la cual se le ata en ambos extremos superio­res una tira de goma que casi siempre suele salir de la recámara de alguna rueda de bicicleta. Una vez hecho esto, ya está construido el tirachinas y sólo resta poner una piedra del tamaño conve­niente en mitad de la goma y tirar hacia atrás. Cuando esta se encuentra tensa, se suelta y la pie­dra sale disparada hacia el blanco.
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El castillo de Alcalá del Júcar y Don Juan Manuel

Según cuentan estas crónicas, Don Juan Manuel, fue el constructor del castillo de Alcalá del Júcar.

Alcalá del Júcar, en su bello paraje rocoso junto al encajonado río, fue repoblada y aumentada por Juan Manuel, que construyó el impresionante castillo que la defiende en la altura.”

 

El castillo según Don Juan Manuel
El castillo según Don Juan Manuel

EL ESTADO ITINERANTE DE DON JUAN MANUEL
Antonio Herrera Casado
Actas del I Congreso Internacional de Caminería Hispánica.
Tomo II, pp. 11-28
 
Extendido el territorio hacia las sierras más occidentales, y hacia la Mancha, en él contó con los siguientes lugares: Almansa, cuyo castillo edificó totalmente, con el aspecto que hoy restaurado tiene, y en su término inmediato la torre de Burriharón. Chinchilla, que era la localidad más densamente poblada del territorio, (y no llegaba entonces a los 1500 habitantes), con un castillo en lo alto del cerro que defendía el poblado y avistaba en la lejanía inmensas tierras de llanura, erigiéndose en fabulosa atalaya sobre los Llanos. En su término se encontraban aldeas ó alquerías como Albacete, La Gineta, Higueruela, Alpera o Pétrola. En 1338 edificó Juan Manuel el castillo de Alpera. En Montealegre del Castillo, situado junto a la vieja torre de Pechín, Juan Manuel levantó una magnífica fortaleza que luego comandó su hijo Sancho Manuel, y que finalmente sería destruida por orden del Rey Pedro I, quedando hoy solamente muy leves huellas del mismo. Junto a Almansa estaba Carcelén, también repoblado y fortificado por el Infante y a las órdenes muchos años de su hijo Sancho.
Albacete poseía, como minúscula aldea en tiempos del infante, sobre el “camino real” de Villena a Toledo, un castillete edificado tiempo atrás por los árabes. Realmente la edificación más antigua de Albacete es la que estaba sobre el cerrillo del castillo viejo, que en 1324 fue destruido por los moros cuando asolaron la tierra de don Juan Manuel. Sobre ese “camino real” puso el Infante algunas pueblas nuevas, como el mismo Albacete, La Roda, La Gineta y Minaya. Minaya fue entregada para su repoblación a Diego Fernández de Cuenca. La Roda comenzó a repoblarse en 1310, por un privilegio del Infante. Y la Gineta siguió desarrollándose junto al “camino real“, cerca de Chinchilla.

Casas rurales Alcalá del Júcar
Casas rurales Alcalá del Júcar

Otros lugares del señorío de Villena fueron Villarrobledo, (el antiguo Robledillo de Záncara) que nació como aldea a finales del siglo XIII y que fue repoblándose en tiempos del Infante. Alcalá del Júcar, en su bello paraje rocoso junto al encajonado río, fue repoblada y aumentada por Juan Manuel, que construyó el impresionante castillo que la defiende en la altura. Jorquera y su fortaleza fue también de este señorío, junto con sus aldeas de Boniches, Fuentealbilla, Vallonguer, Periellas, Carcelén, Alcalá y Villa de Ves, también con castillo. Cerca ya de la tierra conquense, Madrigueras.
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La Ruta de lana a su paso por Alcalá del Júcar

El trazado del Camino jacobeo de la “Ruta de la Lana”
Pareja Pérez, J. Herminio; Malabía, Vicente: La Ruta de la Lana. Editorial Alfonsípolis, Cuenca, 1999.
La ruta de la lana a su paso por Alcalá del Júcar
Nos ha llegado este libro en el que hace un recorrido por la Ruta de La Lana, y nos ha sido grato comprobar que esta pasaba por Alcalá del Júcar.
Aquí dejamos un fragmento.

Alicante, El Rebolledo y La Alcoraya (ambas pedanías de Alicante), Orito, (pedanía de Monforte), Monforte del Cid, Novelda, Elda, Sax, Colonia Santa Eulalia (pedanía de Sax y Villena) y Villena en la provincia de Alicante; Almansa, Alpera, Alatoz, Casas del Cerro (pedanía de Alcalá), Alcalá de Júcar, Las Eras (pedanía de Alcalá), Casas Ibáñez, Villamalea en la provincia de Albacete; El Herrumblar, Villarta, Graja de Iniesta, Campillo de Altobuey, Paracuellos de la Vega, Monteagudo de las Salinas, donde enlaza con la Ruta de la Lana desde Valencia, Fuentes, Mohorte y La Melgosa (ambas pedanías de Cuenca), Cuenca, Nohales (pedanía de Cuenca), Chillarón de Cuenca, Tondos, Bascuañana de San Pedro, Torralba, Albalate de las Nogueras, Villaconejos de Trabaque, Albendea y Valdeolivas, en la provincia de Cuenca; Salmerón, Villaescusa de Palositos, Viana de Mondéjar, Trillo, Gárgoles de Abajo, Cifuentes, Moranchel, Las Inviernas, Mirabueno, Mandayona, Baides, Viana de Jadraque, Huérmeces del Cerro, Santiuste, Riofrío del Llano, Atienza, Tordelloso, Alpedroches y Miedes de Atienza en la provincia de Guadalajara; Retortillo de Soria, Tarancueña, Caracena, Carrascosa de Abajo, Fresno de Caracena, Ines, Olmillos, San Esteban de Gormaz, Matanzas de Soria, Zayas de Báscones y Alcubilla de Avellaneda en la provincia de Soria; Hinojar del Rey, Quintanarraya, Huerta del Rey, Pinarejo, Mamolar, Santo Domingo de Silos, Santibáñez del Val, Retuerta, Covarrubias, Mecerreyes, Hontoria de la Cantera, Revillarruz, Cojobar, Saldaña y Burgos, donde enlaza con el Camino Francés.
Conviene saber que la Ruta de la Lana fue recuperada en 1993 por las Diputaciones Provinciales que va tocando, y que con la incansable colaboración y trabajo de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Cuenca, Guadalajara, Alicante y Burgos se ha conseguido la señalización completa desde Alicante hasta Burgos.
Un rutero de este año relataba así en blog la experiencia que había tenido al hacer el camino. Un camino que ha sido transitado ya por miles de peregrinos: “El trabajo de las asociaciones es de diez. La hospitalidad, quizás porque los pueblos no están todavía picardeados habría que escribirla con mayúsculas. Como anécdota, indicar que en una de las etapas nos abordó el alcalde mientras comíamos para darnos la bienvenida y agradecernos el haber elegido su localidad para descansar. El resto lo dejo para que lo descubráis”.
El recorrido no es especialmente duro, porque el terreno es bastante llano, con pocos desniveles y ninguno significativo. En las fechas frescas de la primavera y el otoño no ofrece ninguna dificultad, pero en el verano hay que ir con cuidado, porque se atraviesa gran parte de la España seca, continental y supercalurosa. La señalización es buena en general. Y en cuanto a albergues, la cosa está un poco más floja que en otros Caminos, pero lo suplen con lugares de acogida como polideportivos, salones de actos del Ayuntamiento, y en algunos lugares no hay más remedio que alojarse en pensión.

Festividad de Los fieles Difuntos en Alcalá del Júcar

DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS EN ALCALÁ DEL JÚCAR: el día de celebración es el 2 de Noviembre, pero como este día es laborable, desde tiempos inmemoriales se celebra el día anterior, festividad de “Tosantos” (Día de Todos los Santos). Este día es aprovechado por los alcalaeños para visitar a sus difuntos en el cementerio, dedicándose las mujeres a limpiar las lápidas y adornar las tumbas con velas y flores, destacando entre todas la denominada “cresta”; mientras tanto, la campana de la Iglesia hace sonar el “toque de difuntos”. Durante esa noche, se colocaban pequeñas cazueli- llas, o incluso platos, con aceite y lamparillas encendidas por los familiares difuntos más allega­dos. La galopante modernización también ha llegado a esta festividad, ya que estas lamparillas han sido sustituidas hoy en día por verdaderos cirios fabricados para tal efecto. Al principio era una velilla por cada familiar, ahora es uno o dos cirios para todos, siendo imprescindible que se apaguen por sí solos, ya que es señal de mal augurio el apagarlos antes de que ellos solos se con­suman. Para dar atan señalado día el aspecto macabro que se merece, esa noche se solían contar lúgubres historias que acababan con la valentía de los crios y no tan crios. Una arraigada creen­cia relacionada con el mundo de los muertos dice que, si alguien muere en domingo, antes de un año se llevará a la tumba a otro familiar. Otra costumbre era la de pintar la casa, tras la muerte en ella de algún pariente.
Las calles de Alcalá del Júcar
Una costumbre relacionada con la muerte, aunque no con el día de difuntos, es la de dar el pésame en la calle y junto al ataúd, colocándose para ello en fila los familiares más allegados al difunto; la fila la encabezan las mujeres y luégo los hombres. La actitud relajada de algunos párrocos con los que ha contado nuestro pueblo, ha hecho qué desaparezcan pequeñas costum­bres como la de ir el cura a recoger al muerto a su casa.
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Alcalá del Júcar y el "Camino Real"

El Camino Real en Alcalá del Júcar
Debido a su cercanía con el antiguo Reino de Valencia, por Alcalá del Júcar pasaba el llamado “Camino Real”. Este camino venía de Castilla y, ya en nuestro pueblo, cruzaría el puen­te romano, para seguir, con toda probabilidad, por la Cuesta Hondonera y las actuales calle del Pósito, calle Carnicera, calle del Castillo, calle del Capitán González, calle Desamparados, calle Asomada, camino de los Porches, Fuente Nueva, San Cristóbal, Fábrica de ios Vicentes, etc.

El Camino Real a su paso por la casa rural La bodeguilla en la calle asomada.

Es­te camino pasaba por el Cabezo Gordo a dar a la villa de Ayora que era el primer lugar del Reino de Valencia.
Como bien se dice en la obra de José Mathias Escribano, este era elcamino vie­jo, verdadero y derecho” ,ya que era el que llevaba a las distintas aduanas, donde los arrieros de­bían de abonar los derechos de paso, por lo que los más osados utilizaron otros caminos como el de la llamada “Cañada de Carcelén”, evitando así el cotizar al estado. Si eran pillados se les re­quisaba la mercancía. Pese á todo, no debía ser esto infrecuente, ya que en el Archivo Histórico Nacional, hay infinidad de pleitos contra los arrieros que eludieron el paso por esta aduana.
Iban siempre en numerosos grupos armados de arcabuces y otras armas; incluso se guardan pleitos contra varios vecinos de Ayora que, bajo las órdenes de un tal Laureano Ibar, fueron “…acusados de descaminar el Camino Real, eludir, dismar y pagar”, haciendo frente, incluso, al guardia de los intereses de la corona cuando trató de llevarlos al Camino Viejo para conducir­los a la aduana.
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Las comunicaciones con Alcalá del Júcar

Las comunicaciones de Alcalá del Júcar
Las referencias antiguas sobre la red de comunicaciones coinciden en denunciar las de­ficiencias de las mismas. Madoz, en el siglo pasado, nos dice que los caminos de la parte Norte eran llanos pero poco frecuentados, mientras que los del Sur eran ásperos y de herradura; las en­tradas del pueblo eran peligrosas e inaccesibles a los carruajes. También nos dice que el río solo era atravesable por el puente romano, ya que el camino conocido como Puerto Seco fue inutili­zado, siendo este camino el que servía de tránsito para Requena y otras villas.
Alcala del Jucar
Las carreteras o caminos vecinales que cruzan el término actualmente, vienen a enlazar con la carretera N-322, con dirección Valencia-Cordoba, que atraviesa nuestra comarca. Desde Albacete a Fuente Podrida (frontera con la provincia de Valencia) hay una distancia de 70 kms. Estos caminos vecinales o carreteras, construidas a base de piedra machacada en encajonamiento y después apisonada, están hoy modernizadas con riego asfáltico.

En lo que a nuestro término municipal se refiere, las vías que actualmente salen o llegan a él son:

–                       Alcalá del Júcar a Casas Ibáñez, por Las Eras, con una distancia de 14 kms.

–                        Alcalá del Júcar a Alpera, por Las Casas del Cerro, con un recorrido de 39 kms. Esta carretera tiene dos bifurcaciones que llevan a Aiatoz y Carcelén respectivamente.

–                        Alcalá del Júcar a Aiatoz, por un desvío de la carretera que lleva a Alpera, con un re­corrido de 21 kms.

–                        Alcalá del Júcar a Carcelén, por un desvío de la carretera que lleva a Alpera, con un total de 23 kms.

–                        Alcalá del Júcar a Alborea, por Zulema, con un recorrido de 10 kms.
–                        Alcalá del Júcar a Casas de Ves, por Zulema con un recorrido de 10 kms.

–                        Alcalá del Júcar a La Recueja, por la ermita de San Lorenzo y bordeando el río, con 12 kilómetros de longitud.

–                        Alcalá del Júcar a Villavaliente, por la aldea de Casas del Cerro, con 14 kms de re­corrido.

Además de estas carreteras, existen otras que comunican algunas aldeas entre sí o a las aldeas con la villa. Uña de ellas es la carretera entre Alcalá del Júcar y Tolosa, de aproximada­

mente 5 kms. y que bordea el río. La otra es la que partiendo de La Gila, conecta con la que se dirige desde el Cerro a Alpera. Hacia la aldea de Mariminguez no sale ninguna carretera, pu­diéndose acceder a ella tan solo por un camino vecinal que parte de Las Eras.
En lo que concierne a las comunicaciones por carretera, y para finalizar, hay que desta­car que en Alcalá del Júcar puede afirmarse que la comunicación con el exterior del término mu­nicipal alcanza hoy Un nivel muy elevados gracias a los vehículos particulares, ya que, las líneas de autobuses, hace tiempo que desaparecieron.
En cuanto a los autobuses, cabe citar que Alcalá del Júcar contaba con tres líneas regu­lares que pertenecían a otras tantas empresas. La primera línea, es la que se conocía popularmen­te como “La Gileña”. Este autobús partía en un principio de la aldea de La Gila pero, posterior­mente, salía de Carcelén para seguir por Alatoz, La Gila y Alcalá del Júcar; del pueblo se dirigía a Las Eras y Casas Ibañez y, tras pasar por Jorquera, volvía tras sus pasos para ir a Albacete. Es­te recorrido lo hacía a altas horas de la mañana, mientras que el recorrido contrario lo efectuaba al atardecer. Esta empresa de autobuses, debido a su recorrido, es la que se encargaba del trans­porte escolar para confluir en el Instituto de Bachillerato de Casas Ibañez.
Otra línea es la que llega a Albacete. Sale este autobús de Alcalá del Júcar y, bordeando el río, se dirige a La Recueja y Jorquera De ahí, se introduce en la llanura manchega para llegar a Bormate y tras pasar por Mahora, llegar a la capital de la provincia.
La tercera línea, era denominada “La Almanseña”. Este autobús, tras salir de Alcalá pa­saba por la aldea de Casas del Cerro y poco después recorría los pueblos de Viílavaliente y Alpera y terminaba su recorrido en Almansa, desde donde se podía conectar con el tren que se dirigía a Valencia o se cruzaba a otro autobús también con dirección a la capital del Turia.
También existió otra línea de autobuses que era conocida con el nombre de “La Cuba­na”. Este autobús, tras partir de Alcalá del Júcar, seguía por las aldeas de Las Eras y Zulema, pa­sando por Casas de Ves y Balsa de Ves, penetrando después en la provincia de Valencia por Cofrentes. De aquí seguía por Macastre y Torrente para finalizar su recorrido en la capital valencia­na. Como nota de interés, cabe decir que este autobús tenía su última párada en la “Posada de la Paja”, cerca de las Torres de Quart.
Pese a no tener parada en nuestro pueblo, siempre ha revestido especial importancia la línea conocida como La Requenense. Su parada más cercana siempre fue Casas Ibáñez, pero su importancia estriba en que es la que nos pone en contacto más rápidamente tanto con Albacete como con Valencia; en ambos casos, el recorrido se ha mantenido prácticamente idéntico hasta hoy en día Esta línea era, sin ningún género de dudas, “…una de las más importantes de Espa­ña en su ramo…” pues como dice una crónica de 1926 “…cuenta en la actualidad con unos veinte coches Automóviles dé la acreditada marca “Hispano Suiza”, todos muy cómodos y de gran capacidad, guiados por expertos conductores, pues antes de su ingreso son examinados escrupulosamente, lo que constituye una seguridad para el viajero”. Como bien dice esta mis­ma crónica, “Para venir desde la Capital, en los autos de la Requenense que salen hotel Francisquillo alas 8 déla mañana hasta Casas Ibáñez y desde este pueblo en otro auto, ó ca­rro del Correo.
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El Camino de La Vera Cruz en Alcalá del Júcar

La Vera Cruz a su paso por Alcalá del Júcar.
Relato de Valentín Linares para el blog entremontanas.

El Camino de La Vera Cruz en Alcalá del Júcar
El Camino de La Vera Cruz en Alcalá del Júcar

Parece ser que existió un viejo Camino de peregrinación, a través de los Pirineos, hasta la Ciudad Santa de Caravaca de la Cruz, y que este pasaba por Alcalá del Júcar. Hay hipótesis que señalen a la Orden del Temple como portadora del lignum crucis  desde su legendario origen en Jerusalén, coincidiendo seguramente con la sexta o séptima de las  Cruzadas, hasta Caravaca.
Es a partir de la existencia del Lignum Crucis en Caravaca de la Cruz cuando se van recuperando hechos que atestiguan la devoción a la Vera Cruz en esta parte de la península ibérica. Tambien hay clara referencia al desplazamiento de peregrinos desde partes lejanas hasta Caravaca, entonces tierra de frontera con el Islam. Además la aparición en el mismo siglo XIV, al parecer en 1384, del ritual del Baño del Agua, al que se le atribuyeron poderes milagrosos frente a adversidades de ámbito natural y frente a enfermedades.
En tercer lugar las Bulas de Clemente VII (1378-1394), desde Avignon, a favor de la Capilla de la Santa Cruz de Caravaca, deja clara y meridiana la realidad en aquellos momentos (1379, 1392) de la existencia de peregrinaciones. La presencia de los Caballeros de la  Orden de Santiago, custodios asimismo del Camino de Santiago, se convertiría a su vez en una garantía para quienes se atrevieran a peregrinar a Caravaca.
Una leyenda, que a día de hoy ya se ha constituido en tradición, establece que el Apóstol Santiago llegó a la Península Ibérica desembarcando en Cartagena (Murcia).
Se trata de una ruta que puede ser realizada en uno u otro de los sentidos. Bien partiendo del Camino de Santiago, ya sea Roncesvalles o Puente la Reina (Navarra) hacia Caravaca de la Cruz o, al contrario, llegar a Caravaca de la Cruz por El Camino de la Vera Cruz y desde allí partir hacia el Camino de Santiago, teniendo como objetivo Puente la Reina.
Puntos referentes:

  • En el antiguo Reino de Navarra: Puente la Reina (punto de partida o de encuentro en la ruta y Camino de Santiago), Artajona, Castejón y Tudela.
  • En el antiguo Reino de la Corona de Aragón:
    • Provincia de Zaragoza: Tarazona, Calatayud y Daroca;
    • Provincia de Teruel: Alfambra, Teruel y Libros.
  • En el antiguo Reino de Castilla:
    • Provincia de Albacete: Casas Ibáñez, Alcalá del Júcar,  Ontur y Hellín.
    • Provincia de Murcia: Calasparra y Caravaca de la Cruz.
    • Existe asimismo un camino que une Santiago de Compostela con Valencia, ya constatado en el siglo XVI y reflejado por Juan de Villuga, con el que se podría contactar en Utiel o Requena, ya cerca de Casas Ibañez.

De aquí se deduce que el Camino de La Vera Cruz pasaba por Alcalá del Júcar en dirección a Caravaca de La cruz ó, en sentido contrario, hacia el Camino de Santiago.
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El comercio en Alcalá del Júcar

Establecimientos publicos en Alcalá del Júcar.
Dedicado el vecindario de lleno a las faenas agrícolas, apenas encuentran desarrollo otras artes e industrias, a excepción hecha de aquellos establecimientos que sirven para el propio abastecimiento del pueblo, tales como panaderías, tiendas de comestibles, etc., o para el mante­nimiento del turismo (bares, restaurantes, tiendas de recuerdos, etc.). Como pueblo pequeño no debe sorprendemos la variación que experimenta el número de establecimientos públicos e in­dustrias en el transcurso de los tiempos. Con la misma facilidad que se instala una industria des­aparece, y de igual modo que se monta una tienda, se recoge.

casas rurales Alcala del Jucar
Casa rural La bodeguilla de Alcalá del Júcar

El comercio es también muy raquítico ya que la comarca, gracias a las buenas comuni­caciones, es dominada por Casas Ibañez o Albacete y, muy puntualmente, por Valencia. No obs­tante, de pueblos de alrededor son algunos de los puestos de venta ambulante que pasan por nuestro pueblo, destacando las frutas y verduras por encima de cualquier otra mercancía, aunque también aparecen vendedores de pescados, colchones, etc.
Cuenta en la actualidad Alcalá del Júcar, con algún taller de herrería y reparación agrí­cola, así como varias carpinterías y otros establecimientos, pero como el citar todos los servicios públicos con que cuenta el pueblo se nos haría interminable, destacaremos solamente que existen en estos momentos varias carnicerías, una gasolinera, autoservicios, pastelerías, varios servicios de taxis (tanto en el pueblo como en algunas aldeas), etc. También hay toda una serie de panade­rías, tiendas de comestibles, bares y otros servicios más cuya sola mención harían infinita ésta lista.
En cuanto a los mercados, se suelen aprovechar los de Casas Ibáñez para las compras más habituales, recurriendo a los grandes centros comerciales de Albacete cuando se requiere una mayor variedad Hasta hace algunas décadas, también se esperaba a las fiestas de San Loren­zo para hacer algunas compras, aprovechando que venían vendedores de toda clase de géneros.
Han surgido en Alcalá, con el patrocinio de los organismos públicos, una serie de “escuelas-taller” que sirven de aprendizaje laboral a gran parte de la juventud de nuestro pueblo, destacando las de albafíilería, forja, cantería y. carpintería, las cuales ya han reali­zado importantes actuaciones en lugares como el Ayuntamiento, Cuesta Hondonera, etc.
Antiguamente había, cercana al Borrocal, una fábrica de lana, que no eran sino unos ba­tanes donde la gente llevaba la lana recién esquilada y donde tras cardarla, etc, te daban ya con­vertida en madejas. Funcionaba con el agua del río, pero tras la riada de 1941 la susodicha fábri­ca desapareció por lo que fue montada ya dentro del casco urbano, al otro lado del Enchidero (calle Malvas), ya más moderna y funcionando con electricidad. Aunque más modernamente, existían también en algunas aldeas, manufacturas donde la gente hacía caras de zapatos que una vez terminadas, eran llevadas a las fábricas de Alicante o Almansa, donde sería terminado el cal­zado y listo para su venta.
Cabe destacar aquí, dentro del apartado de la industria, al alumbrado. En Alcalá del Jú­car no se introdujo tan importante mejora hasta principios del presente siglo (1918), aunque en algunas aldeas como La Gila, Tolosa o Zulema, el alumbrado, tal y como lo conocemos hoy en día, no apareció hasta la década de los años cuarenta. Hoy cuenta todo el término municipal con alumbrado eléctrico, procediendo la energía de Hidroeléctrica Española S.A., que tiene la central transformadora en la calle Malvas. Hace algunos años, se renovó el alumbrado público, sustitu­yendo en algunos sitios las antiguas lámparas de filamento por focos fluorescentes de mayor po­tencia lumínica.
Había, más en lo antiguo, otra central eléctrica situada en el lugar conocido como el Molino de Montoya. Esta central producía la electricidad gracias al agua del río que hacía girar continuamente una rueda. La electricidad de ésta central le costaba al alcalaeño, a razón de cin­cuenta céntimos o una peseta, según la época, mientras que las bombillas subieron su precio, en los períodos más caros, a la astronómica cifra de 2,50 pesetas. Finalmente, la Electra Albacetense, empresa mucho más potente, terminó por absorber a esta pequeña central eléctrica que, entre la gente, era conocida como la “luz de Montoya”.
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Aldeas de Alcalá del Júcar-Mariminguez

Otra aldea de Alcalá del Júcar.
Mariminguez.- esta aldea está hoy deshabitada, de ahí que Oliver diga que “se encuen­tra abismado en silencio y soledad’, aunque a finales de los años cincuenta llegó a contar con 53 habitantes y 11 edificios. Se halla al Noroeste de Alcalá del Júcar y a una distancia de 5,5 kms de ella.
anejos de Alcala del Jucar
Nó tiene comunicación directa por carretera y a ella solo se puede acceder por un cami­no vecinal que parte de Las Eras. Su festividad se celebraba el 19 de Marzo, día de San José. Tras la misa y la ritual procesión, había hoguera por la noche. Las hogueras de San Antón y San Blas eran de las más antiguas del término.
Carece de antecedentes históricos de relieve, aunque ya aparece nombrada en las Rela­ciones Topográficas de Felipe U, las cuales se datan en 1579.
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