Alcalá del Júcar

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Los Anejos de Alcalá del Júcar

Anejos de Alcalá del Júcar.
Además de las aldeas  han existido otros anejos[1] que, antes o después, han albergado alguna población. Estos anejos eran de gran importancia, de hecho, Sánchez Ma­zas, al hablar de la población de Alcalá del Júcar dice que: “Se halla distribuido en varios nú­cleos de población, contando con bastantes casas diseminadas por el territorio. Añadiendo a continuación que “El pueblo cuenta con 425 casas y 506 anejos”. Como mero ejemplo, en 1940, estos anejos eran entre otros:
*                     Hoya Guali.- caserío a 6 kms. y con 4 habitantes.
*                     Casa de los Peones.- era un caserío situado en la sierra, a 7 kms. del pueblo. En este año contaba con 16 habitantes.
*                     Casa de los Peones.- situada en la Hoya Guali con 4 vecinos.
*                     Doña Clara – es una casa de labor a 5 kms. de Alcalá del Júcar y con 13 residentes.
*                     Don Benito.- situado a la izquierda del río y que, antiguamente, también fueron unos batanes. Se sitúa a 9 kms del núcleo urbano y contaba entonces con 21 pobladores.
*                     San Lorenzo.- este delicioso lugar es célebre por su ermita. A principios de los años cincuenta aún vivían 34 habitantes.
Cosme Pardo.- situada a 5 kms y con 4 ocupantes.
anejos de Alcala del Jucar
 


[1] Por anejos hay que entender aquellas casas o grupos de ellas que pese a estar en nuestro término municipal no se localizan ni en el pueblo ni en las aldeas, sino dispersas por su jurisdicción.
*                       Casa Piqueras.- casa de labor a 3 kms y con 8 habitantes.
*                       Cañada de la Gitana.- casa de labor, distando 10 kms y con 33 habitantes de hecho.
*                       Peña Rubia.- caserío con 16 moradores y a 8 kms del pueblo. Hay constancia dé este núcleo desde finales del siglo XV y durante varios siglos tuvo la categoría de aldea de Alcalá del Júcar. Según Madoz, en su época, este lugar “solo tiene 2 vecinos de los 5 ó 6 que antes contaba”.
*                       Puntal de las Rochas.- antiguamente eran unos batanes. Dista 7 kms del pueblo y pese a que en 1956 contaba con 103 habitantes, luego se quedó totalmente despoblado. Hace ya algún tiempo se estableció una comuna, la cual pervive hoy en día
*                       Los Pumareios.- caserío a 2.5 kms y con 18 habitantes.
*                       Casa de la Gobernadora.- esta casa de labor estaba localizada a 13 kms, contando con 15 habitantes de derecho.
*                       El Batán.- actualmente es “el otro lado”, pero entonces era considerado como una ba­rriada, que distaba 200 mts del pueblo y diferenciándose de él. Tenía 124 habitantes de hecho y 125 de derecho.
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El Clima en Alcalá del Júcar

Climatología de Alcalá del Júcar.
Decían las Relaciones Topográficas de Felipe II (cap. XVII) que “la dicha Villa es tie­rra tenplada y no fría y sana de tal manera que…(hay)…muchos honbres viejos de setenta y ochenta años”. Por el contrario, Madoz, al hablar de nuestro pueblo, opinaba que “…su CLIMA es destemplado; en el invierno los fríos muy intensos y las nevadas frecuentes; la primavera ventosa, y puede mas bien llamarse una continuación del invierno, siendo bastante comunes las heladas en el mes de mayo y tan fuertes, que en una sola noche arrebatan pingües cose­chas: es estío caluroso y con algunas tormentas, disfrutándose únicamente en el otoño de un tiempo apacible y sereno”
Ek clima de Alcalá del Júcar
Por nuestra parte, podemos decir que el clima de la comarca es templado mediterráneo, de inviernos fríos y veranos calurosos. Aún así, en nuestra comarca, los inviernos son algo más benignos y secos que en el resto de la provincia, ya que las primaveras son más apacibles, las heladas y las lluvias menos frecuentes y sus estíos más cálidos. Por su parte, el otoño bien po­dríamos decir que es una prolongación del verano, existiendo así expresiones como “veranillo de San Martín” o de “San Miguel” que corroboran este hecho
Esta comarca es un sector dominado por tierras altas pero sin grandes desniveles; úni­camente algunas sierras de escasa entidad o algunos valles profundos (Júcar y Cabriel) alteran esa característica general, dominando sobre este sector un clima mediterráneo degradado térmi­camente y con modestas precipitaciones dada su situación en el interior de la Península.
El observatorio meteorológico se sitúa en Casas Ibañez, motivo por el cual, hemos de basarnos en sus datos para hacer cualquier comentario al respecto.
En cuanto a las temperaturas, la media anual en Casas Ibañez es de 13,2 °C mientras que el mes más cálido asciende a 24°-26°C y el más frío reduce su temperatura media a 4°-5°C. La temperatura invernal es bastante rigurosa, cerca de los 5 °C, mientras que los veranos son caluro­sos. Las situaciones invernales persisten hasta bien entrada la primavera, siendo buena prueba de ello las heladas tardías de abril o mayo o el refranero popular (“Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”). Estas temperaturas ofrecen una gran amplitud anual, fruto de los contrastes ve­rano-invierno y de la situación interiorizada de estos parajes: la diferencia entre el valor de la temperatura media del mes más cálido (julio: 23’5°) y la del mes más frío (enero: 4’2°) es de 19’3°. Este dato, muy significativo de la amplitud térmica existente, se reafirma si ahora tenemos en cuenta el valor de la oscilación térmica absoluta (60°) que se obtiene de considerar la máxima temperatura registrada (45°) y la mínima absoluta (-15°).
En la cubeta del Júcar son también frecuentes las nieblas producidas por la condensación de las capas más bajas de la atmósfera, yendo asociadas normalmente a fenómenos de in­mersión térmica debidas a irradiación nocturna.

En lo que a precipitaciones se refiere, estas son muy poco importantes[1] (428 mm en la capital del partido), distribuyéndose de forma regularmente repartida aunque aparecen dos máximos estacionales: el principal se produce en el mes de octubre, indicador de la influencia del régimen de lluvias derivadas del fenómeno de gota fría características del levante español y, el secundario, en el mes de mayo. Las precipitaciones mensuales a lo largo del año rondan los 30-40 mm, exceptuando los meses de sequía estival, y muestran un irregular comportamiento, con unos años algo más lluviosos, y otros mucho más se­cos.



[1] Las precipitaciones anuales son tan reducidas (403 mm como media comarcal) que convierten a esta zona en »mas de las más secas de Castilla-La Mancha.

INICIO

Alcalá del Júcar y La agricultura de secano

La agricultura de secano 1ª parte.
Uno de los productos que siempre contó con el beneplácito de los alcalaeños fue el vino. Hoy en día, gran parte de la superficie agrícola está dedicada a la cosecha de la uva. Tal es así, que casi nos parece imposible que esto no haya sido siempre de la misma manera y aunque siempre se ha producido vino en nuestra comarca, su importancia varió según la época.
anejos de Alcala del Jucar
Aunque está muy documentado el aumento del viñedo durante el siglo XVI, debido al incremento de la demanda y a la subida de sus precios, de 1579 es una cita donde, e1 hablar de nuestro pueblo, se dice que “…y tiene esta Villa en el dicho rrio una legua de largo a la parte de arriba hansi a do el sol pone de viñas y arbolescomo podemos apreciar, entonces era un producto de regadío motivo por el cual no podía dedicársele excesiva superficie. También Jor- quera, por aquellos mismos años nos cuenta que “esta tierra es muy buena para labores en la qual se coje muncho cria yervos ay genteno y mancho vino y bueno todo”.
Alcalá del Júcar depende, según el Catastro Vitícola y Vinícola de la Provincia de Albacete, de la denominación de origen “Manchuela”, la cual acoge a 27 pueblos y una superficie de 30.535 hectáreas, aunque como dice Rafael Chirbes, “Entre Utiel-Requena y Álmansa se encuentra la Manchuela, la zona productora de vinos más indecisa para proteger su nombre pues desde hace muchos años ha tenido concedida la Denominación de Origen a titulo provisional y jamás la ha consolidado”.
La viticultura está extendida por todos los municipios, elaborándose la producción (más de un millón de hectolitros de vino anuales) por numerosas cooperativas e, incluso, bodegas particulares. La comercialización es, sin embargo, muy deficiente todavía, ya que las embotelladoras son muy escasas. A pesar de existir una denominación de origen Manchuela, los resultados económicos derivados de este valor añadido son bajos por una evidente falta de promoción.
La elaboración de los vinos se realiza, básicamente, con uva de las variedades, Bobal blanco, Airen, Pardilla, Verdoncho y Macabeo (blancas) y las tintas Bobal, Cencibel, Moravia, Garnacha, Marisancha, Rojal y Morastel.
Por otra parte, el olivo se cultiva muchas veces asociado al almendro los cuales, muchas veces, arruinan sus cosechas a causa de las heladas tardías. La clase de terreno empleado en los olivos y los almendros, muchas veces, es de la peor.
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El vocabulario en Alcalá del Júcar

NUESTRO VOCABULARIO LOCAL
Da gusto oír hablar a los alcalaeños; escuchar el acento que imprimen a las palabras, los modismos, nombres de lugares típicos, los apodos. Hasta sus reniegos.
Las calles de Alcalá del Júcar
Se disfiuta charlando con la gente del campo porque conservan con más fuerza la expre­sión castiza y aún guardan frases, comparaciones, apelativos y reniegos hace tiempo olvidados. Agrada escucharles porque cuando se les deja, todavía repiquetean en el recuerdo sus voces y la agradable entonación con que pronuncian las palabras. Indudablemente, también tienen defectos.
El castellano que se habla en nuestro pueblo no se usa con entera corrección: Así, podemos oír palabras como “zanoria”, “bujero” o “relartija”, y mil herejías más que harían palidecer a la Real Academia de la Lengua.
Breve selección de mancheguismos léxicos. Ni que decir tiene que las definiciones que damos a continuación son las que se le dan en Alcalá del Júcar y no las que aparecen en el diccionario, entre otras cosas, porque muchas de ellas ni siquiera aparecen en él.
Ablentar = aventar (aragonesismo).
Adaza – maíz (valencianismo).
Albercoque = albaricoqúe (valencianismo).
Alcagüete = cacahuete.
Aniaguero — rentero. Persona que lleva a rento las tierras de otra.
Apechusques = trastos o bártulos de un oficio (andalucismo).
Ardacho = variedad de lagarto.
Arrecio = helado de frío.

Arreglarse = amén de las distintas acepciones del castellano, en nuestro pueblo también significa hacerse novio/a de alguien (Ej: la Antonia se ha arreglado con Manuel).

Azotazo = golpe dado con la mano.
Bajoca =judias (valencianismo).
Banca = banco de madera con respaldo; suele llevar un colchoncillo y dos almohadones.
Basca = abulia o desgana debida al calor.
Blinear = saltar.
Borracho = cerril.
Cagamera/carriñera = colorín, jilguero.
Cagarrias = cobarde.
Cabezonería – terquedad
Ceporro = muchacho torpón; brazo de una cepa.
Coméro – esquina.
Cotana=pequeña muesca.

Chache = hermano mayor (dicho por los niños). También tío.

Chito = también “chitón”. Voz imperativa que conmina a callarse.

Embasurar = estercolar la tierra.

Énflascar = manchar, pero también llenar de agua a alguien.

Escarcil = alcachofa.

Esfaratar = desbaratar, romper.

Fardel = bolsa de tela donde llevaban la comida los que se van a trabajar al campo.

Gaveta = recipiente redondo de metal con dos asas a los lados y con mayor diámetro en la boca que en el fondo. Debido a su gran tamaño, igual servía para lavar la ropa (su usual destino), que para bañar a los crios (destino no menos usual): Ver Fig. 10 Garbirote = golpecitos que se dan en la cabeza disparando un dedo sobre otro.

Golismear=escudriñar.

Guacho = muchacho

Guarín = en una camada de animales, cría nacida en último lugar.
Güiscar = molestar a alguien para provocarle.
Holguero = holgado, ancho.
Jicara = vasija o jarroncillo pequeño que sirve para contener líquidos.
Laña – grapa, imperdible, enganche.
Merguizo = mellizo.
Metijoso = entrometido, fisgón.
Monflorita – afeminado.
Monito = muñeco, soldadito, etc., de pequeño tamaño.
Morciguillo = murciélago.
Mozo = amén de referirse a un joven, también indica soltería. Hablase así de “mozo viejo”, cuando el soltero ya es entrado en años.
Noviaje = noviazgo.
Olisca = también “olorisca”. Olor desagradable.
Pelarza = contienda, riña, disputa.
Penene = atento, cauteloso. Suele ir precedido del veibo “estar” o “ir” (Ella estaba penene; él iba penene a lo que ocurría;…)
Pero — variedad de manzana Piazo = pedazo, trozo.
Pitas = repetido, voz para llamar a las gallinas.
Postellón = rápido, veloz. Suele ser un comparativo (Ej: Corre como un postellón).
Rabosa = dícese, familiarmente, de las niñas pequeñas que son traviesas.
Regaera = regadera.
Regüeldo = eructo.
Retortija = lagartija.
Sain o sein = grasa o aceite.
Sioo = intelección para detener a las caballerías.
Sobar = tocar.
Sudaera – sudor.
Tajá=trozo de carne.

Támara = rama muy delgada Tástana – costra, membrana, cutícula Templar = pegar, golpear.

Tontilán = tonto.

Tuétano = médula de los huesos.

Unte = ungüento.

Vedriao = vajilla; conjunto de piezas para el servicio de la mesa Velilla = cerilla

Verdor = año de edad de una viña

Vide = arcaísmo que ya solo usan los más ancianos. En realidad se trata de la primera persona del singular del Pretérito Perfecto de Indicativo (“yo vi”).

Zafa=jofaina, palangana.

Zagal = muchacho adolescente, mozo.

Zamarro = obcecado, necio.

Zangalitrón = muchacho muy crecido.

Zompo = trompo, peonza.


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El frontón de Alcalá del Júcar

La pelota a mano en Alcalá del Júcar.
El fronton de alcala del jucar
Desde 1950, Alcalá del Júcar cuenta con un magnífico frontón con el que saciar las grandes ansias que hay en nuestro pueblo por el juego de pelota . Desde siempre el frontón tradicional fue la pared del castillo que da al Mediodía[1], y en las aldeas, al igual que en otros pue­blos, las paredes de las iglesias. Allí, en el castillo, se reunían multitud de gente para ver las im­provisadas partidas que, con pelotas de trapo, se organizaban. También los chiquillos aprovecha­ban las vacaciones o las horas de recreo para pegar algunos manotazos a la pelota. Algunas veces esta caía a las huertas y entonces era de ver como, según recoge José Antonio González Pérez, uno o dos de estos chicos, ajenos al peligro que esto entrañaba, bajaban por el propio peñón a través de los entrantes y salientes de la roca hasta llegar al camino de las huertas, por detrás de la peña, por donde, una vez cogida la pelota, volvían a subir. Buena prueba de que el Ángel de la Guarda existe es que no hay constancia de que vez alguna hayan habido desgracias personales.
Como consecuencia de la gran afición que hay por este deporte, Alcalá del Júcar cuenta, y ha contado, con grandes jugadores que nos han deleitado con sus partidas figurando, incluso, algún jugador profesional.
Este deporte, según Fuster Ruiz, es una variante de la “pelota vasca” y entre estas nove­dades está el jugarse contra una sola pared, longitud de la cancha, etc. El propio Fuster Ruiz, hablando del arraigo de este juego en la comarca dice: “Cuando las manos anchas y fuertes de los mozos se inflaman después de un largo partido de pelota, solía emplearse el más original masaje que registra la historia del deporte: presionar fuerte la palma de la mano con la suela de una alpargata de cáñamo mojada”. Nosotros, por nuestra parte, desconocemos tal práctica.



[1] En Alcalá, también se solía jugar en la calle Nueva o en el pretil, delante de la Iglesia
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Otras aldeas de Alcalá del Júcar (2)

La Gila, Mariminguez, tolosa, otras aldeas de Alcalá del Júcar.
Aldeas Tolosa-Alcalá del Júcar
La Gila.- se encuentra sito esta aldea al Este de la capital y a unos 4,5 kms. de distancia de ella. En las afueras del pueblo contaba, hasta hace poco, con una fuente y un lavadero que te­nía la particularidad de estar cubierto pero, al disfrutar de saneamiento en todas las casas, el des­uso ha hecho que tanto uno como otro hayan quedado totalmente inservibles.
Al igual que todas las aldeas, los escolares de la población se dirigen hacia ía propia al­dea (los de EGB) o hacia Casas Ibañez (los de BUP). A ella se llega cogiendo un desvío déla ca­rretera que se dirige desde Las Casas del Cerro a Alpera.
De forma análoga a la otra aldea de este lado del término, su formación habría que si­tuarla en una fecha indeterminada que, grosso modo, estaría entre 1579 y 1786.
Tiene una bonita iglesia dedicada a su patrón, San Antonio, celebrando su festividad el 13 de Junio con misa, procesión y baile.
Mariminguez.– esta aldea está hoy deshabitada, de ahí que Oliver diga que “se encuen­tra abismado en silencio y soledad‘, aunque a finales de los años cincuenta llegó a contar con 53 habitantes y 11 edificios. Se halla al Noroeste de Alcalá del Júcar y a una distancia de 5,5 kms de ella.
Nó tiene comunicación directa por carretera y a ella solo se puede acceder por un cami­no vecinal que parte de Las Eras. Su festividad se celebraba el 19 de Marzo, día de San José. Tras la misa y la ritual procesión, había hoguera por la noche. Las hogueras de San Antón y San Blas eran de las más antiguas del término.
Carece de antecedentes históricos de relieve, aunque ya aparece nombrada en las Rela­ciones Topográficas de Felipe V, las cuales se datan en 1579.
Tolosa.- esta es la única aldea ribereña del Júcar, distando 5 kms. de la capital del tér­mino y situándose al Éste de Alcalá.
En cuanto a sus antecedentes históricos, y como ya apuntaremos en el apartado de To­ponimia, de 1750 es una lista donde se recogen los batanes de Alcalá, los cuales están en propie­dad de la familia Tolosa, por lo que la fundación de la aldea debió ser ligeramente posterior a es­ta fecha.
Tiene por patrón a San Roque (16 de Agosto), celebrándose misa y procesión. Por la tarde se celebra un baile popular. Al igual que hemos dicho para la aldea de las Casas del Cerro, hay constancia de un anterior patrón, siendo este “…el Señor San Ydelfonso”.
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Alcalá del Júcar y sus juegos infantiles (1)

Juegos infantiles.
Juegos de Alcala del Jucar
Hay que recordar que los juegos infantiles son un capítulo importante de la crianza; de hecho, el ejercicio recreativo es una función inherente al hombre y, sobre todo, al niño, no some­tido todavía a la servitud del trabajo. El juego es una comunicación que incluye una interacción cultural recíproca: el niño se manifiesta, y el entorno no sólo le influye sino que le condiciona. Por eso cada pueblo, cada comunidad diferenciada, tiene sus propios juegos infantiles. Entre los juegos infantiles que más han llenado las horas de ocio de los niños alcalaeños podemos citar los siguientes:
El aro: este juego consistía en coger un palo con la mano y golpear con él un aro[1]. Aunque pa­rezca fácil, no lo es tanto, pues no todo se reduce a hacer rodar el juguete, sino que se debe tener cierta maestría para doblar una esquina, dar la vuelta, etc.
Coger pájaros: para coger pájaros, se usaban dos métodos: la liga y el tirachinas. Para hacer la li­ga, se ponía a calentar en un recipiente (bote por lo general) un tipo de suela de goma que deno­minábamos “crepé”. Una vez derretida ésta, se coge un mazo de esparto y se cortan ambos ex­tremos hasta que queda de una longitud suficiente. Acto seguido se introduce uno de los extre­mos en el líquido y al sacarse, se divide en dos mazos más pequeños, restregándose éntre sí las puntas de los ramos para que queden mejor impregnadas. Una vez hecho esto, se vá al sitio ele­gido y se clava el esparto alrededor de algún charco en el que suelen beber los pájaros. Cuando éstos van a beber, quedan pegadas sus alas con el esparto y éste les impide volar, con lo cual, so­lo hay que ir a recogerlos. Por cierto, qué cuando éramos crios, en Las Casas del Cerró había un método que creíamos infalible para saber el sexo del animal, lo cual es muy importante ya que, como todo el mundo sabe, las hembras no cantan Este método consistía en coger al pájaro por el pico con los dedos índice y pulgar, recitando a continuación:

“Si eres macho tente pacho, si eres hembra revolotea”.



[1] El aro solía ser de metal (si salía de algún tonel viejo) o de madera (si salía de alguna cuba de sardinas).
Ni que decir tiene que, el pobre animal, en cuanto sé veía libre excepción hecha del pico, comen­zaba a batir sus alas como un desesperado, motivo por el cual muchos de ellos fueron encasilla­dos en el sexo contrario al que realmente les correspondía.
El otro medio de cazar pájaros, es el tirachinas. Este consiste en una horquilla hecha preferentemente con madera de olivo o alatonero, á la cual se le ata en ambos extremos superio­res una tira de goma que casi siempre suele salir de la recámara de alguna rueda de bicicleta. Una vez hecho esto, ya está construido el tirachinas y sólo resta poner una piedra del tamaño conve­niente en mitad de la goma y tirar hacia atrás. Cuando esta se encuentra tensa, se suelta y la pie­dra sale disparada hacia el blanco.
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Las comunicaciones con Alcalá del Júcar

Las comunicaciones de Alcalá del Júcar
Las referencias antiguas sobre la red de comunicaciones coinciden en denunciar las de­ficiencias de las mismas. Madoz, en el siglo pasado, nos dice que los caminos de la parte Norte eran llanos pero poco frecuentados, mientras que los del Sur eran ásperos y de herradura; las en­tradas del pueblo eran peligrosas e inaccesibles a los carruajes. También nos dice que el río solo era atravesable por el puente romano, ya que el camino conocido como Puerto Seco fue inutili­zado, siendo este camino el que servía de tránsito para Requena y otras villas.
Alcala del Jucar
Las carreteras o caminos vecinales que cruzan el término actualmente, vienen a enlazar con la carretera N-322, con dirección Valencia-Cordoba, que atraviesa nuestra comarca. Desde Albacete a Fuente Podrida (frontera con la provincia de Valencia) hay una distancia de 70 kms. Estos caminos vecinales o carreteras, construidas a base de piedra machacada en encajonamiento y después apisonada, están hoy modernizadas con riego asfáltico.

En lo que a nuestro término municipal se refiere, las vías que actualmente salen o llegan a él son:

–                       Alcalá del Júcar a Casas Ibáñez, por Las Eras, con una distancia de 14 kms.

–                        Alcalá del Júcar a Alpera, por Las Casas del Cerro, con un recorrido de 39 kms. Esta carretera tiene dos bifurcaciones que llevan a Aiatoz y Carcelén respectivamente.

–                        Alcalá del Júcar a Aiatoz, por un desvío de la carretera que lleva a Alpera, con un re­corrido de 21 kms.

–                        Alcalá del Júcar a Carcelén, por un desvío de la carretera que lleva a Alpera, con un total de 23 kms.

–                        Alcalá del Júcar a Alborea, por Zulema, con un recorrido de 10 kms.
–                        Alcalá del Júcar a Casas de Ves, por Zulema con un recorrido de 10 kms.

–                        Alcalá del Júcar a La Recueja, por la ermita de San Lorenzo y bordeando el río, con 12 kilómetros de longitud.

–                        Alcalá del Júcar a Villavaliente, por la aldea de Casas del Cerro, con 14 kms de re­corrido.

Además de estas carreteras, existen otras que comunican algunas aldeas entre sí o a las aldeas con la villa. Uña de ellas es la carretera entre Alcalá del Júcar y Tolosa, de aproximada­

mente 5 kms. y que bordea el río. La otra es la que partiendo de La Gila, conecta con la que se dirige desde el Cerro a Alpera. Hacia la aldea de Mariminguez no sale ninguna carretera, pu­diéndose acceder a ella tan solo por un camino vecinal que parte de Las Eras.
En lo que concierne a las comunicaciones por carretera, y para finalizar, hay que desta­car que en Alcalá del Júcar puede afirmarse que la comunicación con el exterior del término mu­nicipal alcanza hoy Un nivel muy elevados gracias a los vehículos particulares, ya que, las líneas de autobuses, hace tiempo que desaparecieron.
En cuanto a los autobuses, cabe citar que Alcalá del Júcar contaba con tres líneas regu­lares que pertenecían a otras tantas empresas. La primera línea, es la que se conocía popularmen­te como “La Gileña”. Este autobús partía en un principio de la aldea de La Gila pero, posterior­mente, salía de Carcelén para seguir por Alatoz, La Gila y Alcalá del Júcar; del pueblo se dirigía a Las Eras y Casas Ibañez y, tras pasar por Jorquera, volvía tras sus pasos para ir a Albacete. Es­te recorrido lo hacía a altas horas de la mañana, mientras que el recorrido contrario lo efectuaba al atardecer. Esta empresa de autobuses, debido a su recorrido, es la que se encargaba del trans­porte escolar para confluir en el Instituto de Bachillerato de Casas Ibañez.
Otra línea es la que llega a Albacete. Sale este autobús de Alcalá del Júcar y, bordeando el río, se dirige a La Recueja y Jorquera De ahí, se introduce en la llanura manchega para llegar a Bormate y tras pasar por Mahora, llegar a la capital de la provincia.
La tercera línea, era denominada “La Almanseña”. Este autobús, tras salir de Alcalá pa­saba por la aldea de Casas del Cerro y poco después recorría los pueblos de Viílavaliente y Alpera y terminaba su recorrido en Almansa, desde donde se podía conectar con el tren que se dirigía a Valencia o se cruzaba a otro autobús también con dirección a la capital del Turia.
También existió otra línea de autobuses que era conocida con el nombre de “La Cuba­na”. Este autobús, tras partir de Alcalá del Júcar, seguía por las aldeas de Las Eras y Zulema, pa­sando por Casas de Ves y Balsa de Ves, penetrando después en la provincia de Valencia por Cofrentes. De aquí seguía por Macastre y Torrente para finalizar su recorrido en la capital valencia­na. Como nota de interés, cabe decir que este autobús tenía su última párada en la “Posada de la Paja”, cerca de las Torres de Quart.
Pese a no tener parada en nuestro pueblo, siempre ha revestido especial importancia la línea conocida como La Requenense. Su parada más cercana siempre fue Casas Ibáñez, pero su importancia estriba en que es la que nos pone en contacto más rápidamente tanto con Albacete como con Valencia; en ambos casos, el recorrido se ha mantenido prácticamente idéntico hasta hoy en día Esta línea era, sin ningún género de dudas, “…una de las más importantes de Espa­ña en su ramo…” pues como dice una crónica de 1926 “…cuenta en la actualidad con unos veinte coches Automóviles dé la acreditada marca “Hispano Suiza”, todos muy cómodos y de gran capacidad, guiados por expertos conductores, pues antes de su ingreso son examinados escrupulosamente, lo que constituye una seguridad para el viajero”. Como bien dice esta mis­ma crónica, “Para venir desde la Capital, en los autos de la Requenense que salen hotel Francisquillo alas 8 déla mañana hasta Casas Ibáñez y desde este pueblo en otro auto, ó ca­rro del Correo.
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