Alcalá del Júcar

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Alcalá del Júcar entre las playas paradisiacas

Alcalá del Júcar entre las playas paradisíacas.

La playa paradisiaca de Alcalá del Júcar
La playa paradisiaca de Alcalá del Júcar

Dentro de las 35 zonas autorizadas de baño en Castilla la Mancha, Albacete es la provincia que cuenta con un mayor número de ellas, la primera en el río Júcar, en Alcalá del Júcar, situada en la hoz del Júcar a su entrada en el pueblo en un recodo a su derecha, antes del puente Romano y en un entorno de gran belleza natural.
Siete más están situadas en el parque natural de las Lagunas de Ruidera en Ossa de Montiel, Laguna del Rey, Laguna Colgada en dos parajes diferentes, Laguna Santos, Laguna Salvadora, Laguna Redondilla, Lagunas San Pedro.
Otra zona interesante en Castilla la Mancha es la que hay en la confluencia del Tajo con el río Guadiela, el Lago Bolarque, dentro de lo que se conoce como Los mares de Castilla.
Fuera de la región es de destacar una playa declarada monumento natural, La Playa de Gulpiyuri , situada al norte del pueblo de Naves, entre Ribadesella y Llanes (Asturias). Su aislamiento ha permitido una buena conservación de esta joya natural.
Ver más sobre playas paradisiacas y 15 baños de interior de España.
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Mercadillo de Domingo en Alcalá del Júcar

Mercadillo de Domingo en Alcalá del Júcar

Mercadillo del Domingo en Alcalá del Júcar
Mercadillo del Domingo en Alcalá del Júcar

Todos los domingos se celebra en la cañada de Dominguillo de Alcalá del Júcar un peculiar mercadillo en el que se mezclan los puestos de todo tipo con los visitantes que acuden a comprar y refrescarse en la playeta, siempre que el tiempo se lo permita.
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La reina Zulema, el almendro y el mojón.

Otra leyenda de la reina mora Zulema.
Existe otra leyenda de la reina mora Zulema, que le da la vuelta a la que conocemos comunmente.

La reina Zulema, el almendro y el mojón
La reina Zulema, el almendro y el mojón

Esta otra leyenda, dice, que habia una bella y vivaracha mozuela mora, llamada Zulema, de la que se enamora perdidamente un caballero cristiano.
Un día para disfrutar de sus amores prohibidos, escaparon de Alcalá del Júcar y siguieron por un camino (calzada) romano-mediaval que venia a lo largo del trazado del rio Júcar desde Valdeganga con dirección a Zulema (este camino luego continua hasta Alborea y Villatolla), y antes de llegar a Zulema, pararon a descansar en el camino, para no olvidar aquel momento, en ese lugar hicieron una señal a modo de mojón, y mas tarde plantaron un almendro que cada primavera les recordara los buenos momentos pasados allí.
Cualquiera de las dos versiones que conocemos, trataría de la tradición mediaval del romance morisco, que trata de las relaciones amorosas moro-cristianas.
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El esparto en Alcalá del Júcar

El esparto en Alcalá del Júcar.
Aprovechando que en estos días se puede visitar una exposición sobre el esparto en La casa de la cultura José Saramago en Albacete, recordamos un poco de historia de lo que represento el esparto en nuestra localidad.

Esparto y Catillo de Alcalá del Júcar
Esparto y Catillo de Alcalá del Júcar

Con toda seguridad, fue uno de los quehaceres más importantes que tenían los agricultores de tiempos pasados. El trabajo del esparto se transmitía de forma directa de padres a hijos, aunque actualmente se pierde de forma irremediable. Los niños empeza­ban a trabajarlo desde pequeños por obligación; comenzaban haciendo “cordel” y, a medida que crecían, aprendían técnicas más complejas. A excepción de los pastores, el trabajo del esparto iba ligado a la noche, por lo que, desde la pubertad, los hombres tra­bajaban en el campo, y por la noche ayudaban a elaborar piezas de esparto. Como ya hemos dicho anteriormente, la “pleita”, poco rentable, era solo una ayuda para el jornal de los agricultores que la trenzaban en sus largas horas de noche, para uso propio o en­cargos muy determinados. Las piezas elaboradas para autoabastecimiento eran muy va­riadas, destacando las espuertas, serones, baleos, esteras, etc….todo en pleita. Como no­ta curiosa hemos de decir que, pese a ser el esparto un elemento importante en la eco­nomía de los alcalaeños, su recogida estaba prohibida, ya que el ayuntamiento como dueño de las tierras públicas, vendía el producto a mayoristas. Pese a esta ilegalidad, ninguna casa podía pasar sin el esparto.
“Alcalá del Júcar” de José Luís Valiente Pelayo
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Paseos con burro en Alcalá del Júcar

EXCURSIONES CON BURRO EN ALCALA DEL JUCAR.

Paseos con burro
Paseos con burro por Alcala del Jucar

Te proponemos paseos con burro por las sendas de la ribera del Júcar a su paso por Alcalá del Júcar y sus pedanías.

Tú disfrutas de la Naturaleza y tus hijos de la compañía de un animal cariñoso como pocos.
No es una excursión a lomos de un burro, si no “con el burro”, aunque en determinados tramos pueda cargar con niños/as.
Caminar a paso de burro es toda una experiencia. El trayecto se adecua a los intereses de la familia o grupo.
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El escudo de Alcalá del Júcar

Escudo heráldico de Alcalá del Júcar.

En 1961, el ayuntamiento decidió poseer un escudo propio, por lo que se dirigió al cro­nista don Vicente Cadenas encargándole el informe pertinente sobre el escudo de armas que de­bía usar el pueblo, el cual se aprobó. Por fin, el Ministerio de la Gobernación autorizó el 6 de septiembre de 1961, previo consejo de ministros celebrado en La Coruña, el uso del actual bla­són por parte del Ayuntamiento. Posteriormente, con su publicación en fecha 14 de septiembre de ese mismo año, en el Boletín Oficial del Estado (n° 220, pág. 13426), nuestro pueblo pasaba a disponer ya del actual escudo Heráldico.
Escudo heraldico de Alcala del Jucar
Alcalá del Júcar

 


Está constituido por un puente de oro de tres ojos y mazonado de sable (negro), el cual se destaca sobre un campo de azul (que es azur en Armería). Corren bajo el puente raudas aguas que se pintan con esmalte azur, formando las olas con curvas de plata. Surmontada, sitúase una cruz de San Andrés, formada por dos troncos cruzados recor­tados de oro.

En lo que respecta a la corona cabe decir que, en un principio, la corona de los reyes medievales era abierta y se usó, de esta forma, hasta el reinado de los Reyes Católicos. Desde Felipe el Hermoso y Juana la Loca se empieza a usar en España la corona real cerrada. Esta se coloca encima del blasón y un poco separada; nunca debe tocar el escudo. La corona real está formada por un círculo de oro enriquecido de pedrería, realzado por ocho florones de hojas de acanto intercaladas con una perla cada una  (solo se ven cinco) y en el punto de intersección se coloca una bola del mundo y la cruz. Va forrada de gules.

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Plaza de toros de Alcalá del Júcar

Alcalá del Júcar cuenta con una de las más originales plazas de toros que se hayan cons­truido jamás. Sobre su construcción no se sabe gran cosa aunque esta plaza cuenta, según algu­nos, con más de 200 años estando considerada por muchos autores como una de las más antiguas de España. Antes de levantarse la plaza, allí había una era para trillar enclavada en la roca y, con anterioridad, la ermita de San Pedro[1].
plaza de toros de Alcala del Jucar
Pese a esta supuesta antigüedad, por nuestra parte no creemos que sea anterior a la se­gunda mitad del siglo pasado. Si bien no es concluyente el hecho de que no aparezca en la obra de Sánchez de Neira (1879)[2], el cual también deja sin nombrar muchas otras cuya existencia está demostrada, ya es más extraño el que tampoco aparezca en la de Guerrita (Í896)[3], el cual hace un meritorio censo de las existentes en su época, cuando sabemos que ya existía el coso de nues­tro pueblo; tal vez, ello se deba al lamentable estado en el que ya se encontraba Tampoco apare­ce en el mapa de Hierros y Divisas de Ganaderías Bravas, realizado por E. Galle alrededor del año 1900.    …
Según algunas publicaciones, la plaza se construyó en 1902, pero según la memoria de algunos ancianos, lo que realmente se hizo en aquellas fechas fue una reconstrucción, ya que la plaza ya existía con anterioridad, pero ante el ruinoso estado que ésta presentaba, el ayuntamien­to la ofreció a los albañiles y carpinteros del pueblo a cambio de su restauración. Estos restaura­dores fueron los hermanos Motilla Camón (Juan José y Alberto), Alonsillo y, también, Diego Villanueva “el de Rufino”; estos cuatro eran albañiles, a los cuales hay que agregar al carpintero
Bartolillo Muñera[4] y al tejedor Gregorio García “el de la Isabelana”. Se añadía, completando el grupo, Peñas, el “Alpargatero” y Faustino García “el Oficialete”, también llamado “el de la Mortera”. Entre los nueve la rehicieron tal y como se nos muestra hoy en día; al parecer, en la novi­llada de inauguración perdieron cerca de mil reales. Quizás, esta reconstrucción, es lo que induce a Ortíz Blasco y J.L. Maeso a dar erróneamente el año de 1912 como fecha de su construcción.


[1] La referencia de una era sobre la cual se asienta la actual plaza de toros, está recogida de otros.autores, sin embar­go, desconocemos el origen de tal información, ya que ninguna obra consultada lo corrobora; tampoco los testimo­nios recogidos entre algunos ancianos guardan recuerdo de ello.
[2] Sánchez de Neira, J.: El Toro. Gran Diccionario de Tauromaquia-, Madrid; 1879; Editado por la Imprenta y Li­brería de Miguel Guijarro.
[3] Gandullo, L. y López de Saa, L.: La Tauromaquia, Madrid; 1896; Mariano Núñez Samper editor. Esta obra estu­vo bajo la dirección técnica del matador Rafael Guerra “Guerrita”.

[4] Por desgracia, recientemente Meció Mauricio Muñera, hijo de Bartolomé Minera, uno de los restauradores de la plaza y que alguna vez nos comentó cómo, a principios de siglo, tenia que llevar todos los días, pese a su corta edad, el almuerzo a su padre, el cual estaba en la obra del coso taurino.
33                Hasta hace algunos años, el espectáculo de variedades solía representarse la misma noche de la corrida.
34                Aquella peña de nuestros vecinos llegó a ser tan fuerte, que incluso llegaron a poner un toldo en su tendido.
En alguna fuente hemos hallado el dato erróneo de que es monumento nacional, motivo por el cual no estaría permitida la remodelación exterior, pese a ello, en el interior se llevaron a cabo las obras pertinentes para ampliar el ruedo, que ahora mide 40 mts. de diámetro; también se quitó la barrera y se subió la contrabarrera
La portada está realizada a base de sillares y el resto, hasta nivelar el punto más alto, es manipostería trabada con mortero de cal. A partir de ahí, se usa el alzado de tapial calicastrado. También aparece el uso de cadenas (bloques escuadrados) para unir dos lienzos convergentes. Por su parte, las gradas están esculpidas en la roca y los muros son de adobe, habiéndose utiliza­do, además, el barro, la grava y el ladrillo. La disposición de todos estos materiales hace parecer que los muros estén hechos para soportar un tobogán. En cuanto a su forma, esta plaza no es cuadrada ni redonda, es ovalada y desde arriba recuerda una lucerna paleocristiana.

En cuanto a su distribución interior, la plaza tiene dos puertas para el servicio publico que dan acceso a las localidades de sol y sombra y otra principal, por donde efectúan su entrada los toreros. Tiene también un corral y los respectivos chiqueros, aunque no cuenta con cuadras, por lo cual, los caballos tanto de rejoneadores como de arrastre de toros han de quedarse en la ca­lle hasta su entrada en la plaza. A la parte izquierda de la puerta principal, existe un pequeño es­cenario en el cual, y durante el verano, actúan algunas compañías de teatro y otras variedades. Tiene un aforo para 2.200 espectadores.
El día 8 de Agosto hay un tradicional “encierro” de las reses que se lidiarán el día 10. Este encierro, tras unos años en que los toros eran llevados encajonados hasta la misma puerta de la plaza, ha vuelto a recuperar el habitual sabor popular al soltar los novillos en la explanada y subir estos, sueltos, hasta la plaza de toros. Últimamente, los novillos salen desde el frontón haciendo, de este modo, el encierro más largo. Pero es sin duda el día 10, festividad de San Lo­renzo, cuando la plaza de toros se convierte en protagonista de las fiestas ya que, alrededor de las 6’30 de la tarde, tiene lugar la tradicional novillada sin picadores, donde serán lidiados cuatro novillos. Por la noche del día siguiente33, tendrá lugar en el teatro de esta misma plaza un espec­táculo de variedades, contando además con la presencia de algún artista de renombre que dé realce a la función.
Desde hace ya bastantes años, y tras el festejo, los mozos de la aldea de las Casas del Cerro iban a la Punta de la Tabla y se daban, vestidos, un baño. Este pequeña broma, se ha veni­do repitiendo año tras año uniéndose, además, los jóvenes del pueblo y de otras aldeas, por lo que este baño en la playeta se ha convertido en una costumbre más.
Otra inveterada costumbre tiene que ver con el pueblo de Casas Ibañez ya que, gran par­te del aforo, era ocupado por vecinos de este pueblo, los cuales tenían una gran afición34. Por en­
tonces, la plaza era regada con cubos y los ibañeses,-quizás por-el-calor,-demandaban asiduamente que al grito de ¡agua! ¡agua!, los mojaran. Ni que decir tiene que los encargados del riego no se hacían de rogar y, a fuerza de repetirlo un año sí y otro también, esto quedó como tradicio­nal; el que iba a aquella parte del tendido sabía ya, de antemano, que acabaría empapado. Hoy en día, ya no existe la gran peña ibañense ni se riega con cubos, pero aquella costumbre ha ido evolucionando hasta nuestros días y, el que va al sol, sabe que acabará regado.
También es tradicional el asistir a la plaza con el jamón y la garrafa del vino.
Como plaza de pueblo que es, no deberíamos esperar la actuación de grandes matadores en su ruedo, sin embargo, y aunque se cuentan con los dedos de una mano, son de destacar algu­nos espadas que, con el tiempo, han llegado a alcanzar cierto renombre, destacando entre todos ellos, según algunos ancianos, a uno de los mayores maestros de todos los tiempos como fue Juan Belmonte aunque, eso sí, cuando solo contaba con doce años. El primer cartel de toros al que hemos tenido acceso, lleva fecha de 10 de agosto de 1905; la feria de aquél año se anunció con gran pompa ya que “Con motivo de la Feria de este pueblo, la Empresa que tiene á su car­go las corridas, no omitiendo gasto ni sacrificio alguno, ha adquirido SEIS BRAVOS NOVI­LLOS-TOROS, de la acreditada ganadería de Don Francisco González Traperos. A la vez ha contratado al valiente novillero MANUEL ALCOBA, Alcobita, que tantos aplausos viene co­sechando en todas las plazas donde se ha presentado”. Ni que decir tiene que “Una brillante Banda de Música amenizará las corridas”. Y dice bien, porque en aquél año se celebró otra co­rrida el día siguiente, 11 de agosto. Como nota curiosa, decir que el siguiente cartel conservado, lleva fecha de 10 de agosto de 1907 y por él nos enteramos que la corrida de dicho año fue “A beneficio de los pobres de esta Villa”.

Bibliografía: Alcalá del Júcar (José Luis Valiente Pelayo)
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El termino de Alcalá del Júcar

Descripcion del termino (Parte 1ª)
Decía Madoz al hablar del partido judicial de Casas Ibáñez, que “La estructura física del territorio es variada y agradable”. Y si esto es así, no es menos cierto al hablar de nuestro pueblo.
Enclavado en la Mancha Alta, el término municipal de Alcalá del Júcar está situado entre los 39°11’ 35” Norte y los 2oº 15’ 30” Este y colocada a 596 metros de altura sobre el nivel del mar, siendo la altura media de la comarca, referida siempre al casco urbano, de 681 mts.
El termino de Alcalá del Júcar
Pertenece a la comarca de La Manchuela, apareciendo aquí dos zonas bien diferenciadas: zona de Casas Ibañez, a la que corresponden Abengibre, Alcalá del Júcar, Casas Ibañez, Casas de Juan Nuñez, Cenizate, Fuentealbilla, Golosalvo, Jorquera, Mahora, Motilleja, Navas de Jorquera, La Recueja, Valdeganga, Villamalea y Villavaliente. La otra zona es la de Casas de Ves, a la que pertenecen Alatoz, Balsa de Ves, Carcelén, Casas de Ves, Pozo Lorente, Villa de Ves y Villatoya.
La comarca es más o menos llana, pero presenta dos partes muy características: las depresiones del Cabriel y del Júcar, Ambos ríos están empotrados en el terreno debido a la blandura de este y describen amplios meandros. Uno de estos meandros puede verse en Alcalá del Júcar, ya que el río, al tajar la meseta ha dejado al descubierto los innumerables estratos que en sus variados resaltes manifiestan su distinta resistencia a la erosión
El término municipal tiene 147’22 kms2 de extensión, confinando al Norte con Alborea y Casas Ibañez, al Este con Casas de Ves; al Sur con Alatoz y Carcelén y, al Oeste, con La Recueja, Abengibre y Fuentealbilla. Está cortado de Oeste a Este por el río Júcar, que lo divide en dos partes casi iguales: la parte Norte es llana, de secano, pero muy productiva; la del Sur algo quebrada, floja, con sierras bajas cubiertas de pastos, arbustos y algunos restos de sus pinares.
Las alturas más importantes del término municipal están situadas en la parte sur del territorio alcalaeño y, como es natural, están siempre referidas a metros sobre el nivel del mar!
* Cerro de los Cuatro Mojones: 997 mts; en su cumbre se halla la hita que nos separa de Casas de Ves y Carcelén.
* Cerro de Enfrente: 957 mts. En la Sina de la Solana.
* Cerro del Aguilucho: 945 mts. En la Sina de la Solana.
* Peñarrübia: 901 mts. En la Sina de Peñarrubia.
* Cerro del Cabezo : 872 mts.
* Bancal Grande: 705 mts. Junto al Olmo de Santiago.
* Cerro Pelao: 696 mts.
* El Mirador: 683 mts. Junto a la aldea del Cerro.
En la parte norte, destacan:
* El Ardal: 704 mts
* El Morrón: 693 mts. Sobre él se sitúa el repetidor de televisión.
En la gráfica siguiente podemos comparar las alturas máximas de nuestro término municipal:
En la parte Norte se hallan las aldeas de Las Eras, Zulema, y Mariminguez. También se encuentra en esta parte la casa de Cosme Pardo en el camino que va a Alborea, con tierras que formaban un vínculo y pozo de agua potable. En la parte Sur están situadas las aldeas de Casas del Cerro y la aldea de La Gila. También se encuentran a este lado, la casa de campo llamada Cañada de la Gitana, con un buen aljibe, y las casas de campo llamadas de Piqueras, PeñaRubia y alguna otra de poca consideración; esta última está situada en la confluencia de la Cañada de la Gitana con las ramblas de Alatoz que, unidas, entran en el río Júcar por su derecha. Por otra parte, “…a una legua desta Villa pringipian unas sierras no muy altas y angostas y ban baxando hazia el Reyno Valenzia y se llaman las Serratillas y que serán de largos sey leguas por que ban desde el termino desta Villa daqui a la Villa de Xalance dentro en el Reyno de Valenzia quatro leguas y todas las vertientes acuden al rrio” . A la parte izquierda del río, en su parte inferior, se encuentra la aldea de Tolosa.
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El puente romano de Alcalá del júcar

El puente de Alcalá del Júcar, al contrario de lo que cree la conciencia popular, no es de construcción romana. Ignoramos el número de puentes romanos que hubo en España, y aunque no lo son todos los que por antiguos se vienen llamando “romanos”, desde luego su cantidad de­bió de aproximarse a la existente a fines del siglo XIX.

Como normas muy elementales para desechar un puente como romano pueden adoptar­se, según A. Blanco Freijeiro, aquellos en que la calzada mide menos de 5 ó 6 mts. de ancho, o en que la calzada sube y baja formando un badén en su recorrido por el puente, en otros térmi­nos, lo que se llama un puente de lomo de asno (los puentes romanos deben tener calzada hori­zontal o muy poco alomada). Como vemos, nuestro puente reúne los dos requisitos. No obstante, buena muestra de lo difícil que resulta adscribir un puente a época romana es que, muchos espe­cialistas, no están de acuerdo con este autor. Existen, además, cantidad de ejemplos más modes­tos y es en ellos donde a veces se plantea el problema de su identidad romana, por cuanto la téc­nica constructiva se mantuvo sin variaciones hasta el siglo XVIII. Incluso puentes que hoy en día se dan por romanos, deberían ser puestos en entredicho.
La mención más antigua sobre un puente en nuestro pueblo que hemos podido hallar es la que aparece en las Relaciones Topográficas, al decirse que “tiene esta Villa en el dicho rrio un puente decaí y canto de gincoarcadas muy rrica y bien edificada y es la mejor puente que tiene el dicho rrio de Xucar aunque desde el siglo XIV hay menciones indicando que se en­contraba en este paso una de las aduanas que servían como frontera con el reino de Aragón.
En cuanto a nuestro puente, este es de sillería y consta de cuatro ojos, bajo los cuales corren raudas las aguas del río. Su longitud no es muy grande, ni siquiera importante; la gran luz de sus arcos provoca problemas que sus constructores resolvieron recu­rriendo a arcos levemente elípticos, que amplían su alcance horizontal sin requerir más altura. Pero el mayor problema, y que no pudieron resolver, fue el de la rigidez física de su estructura. La piedra no admite apenas flexibilidad y ello obliga a que los arcos sean sólidos, indeformables y no excesivamente abiertos para poder resistir cualquier peso. Por eso, el puente de Alcalá del Júcar es macizo de estructura.
En la mitad del puente, se hallaba la llamada “Cruz del Puente”, realizada en piedra y derribada durante la última contienda; tras la confrontación bélica se construyó algo parecido a una flecha, llamada “Cruz de la Victoria” y construida para conmemorar el triunfó franquista en la Guerra Civil. Bajo esta cruz, hay situada una lápida que nos fecha la construcción de esta pa­sarela en el año 1771; en esta losa todavía subsiste una inscripción en cuyas cinco líneas se de­clara:
ESTE PASO ES DE
EL AÑO DE 1771 A 27 DE MARZO QUE SE REMA­TO
EL PUENTE
Una de las primeras menciones que ha llegado a nuestras manos referente al puente ac­tual, data de 1786, al decirse que la villa “„.tiene sobre dicho Rio un puente famoso de piedra de sillería con seis ojos, quatro de ellos para su desguazadero y dos pequeños para repartir las aguas para el eredamiento por ambos lados y paradas de molinos que riegan hasta el termino de Ves, y para ello se toman las aguas de una presa..”; esta presa estaba fabricada “…con tal figura y de unas 300 varas de longitud con dos caídas o ramales de modo que quantos peritos la an visto les causa admiración”.
Ni que decir tiene que el puente actual tampoco se ha mantenido incólume des­de el año 1771 ya que ha sufrido varias inundaciones desde entonces. Un ejemplo de ello lo te­nemos en la riada ocurrida él 26 de agosto de 1782, como consecuencia dé la cual se derrumbó el ojo del puente que daba al Este, siendo reparado por don Felipe Motilla que, aunque era natural de Jorquera, residía en Alborea. Debido a estas y otras inundaciones que ha sufrido el pueblo, el puente actual ha tenido que ser reconstruido en varias ocasiones. También hay constancia de otras reparaciones tras la riada de 1941, la de 1982 o la que sufrió en 1992. Al igual que en otros monumentos, la escuela-taller de cantería ha realizado diversas obras en él.
Pese a estas reconstrucciones, siempre tuvo fama de ser el mejor sobre el Júcar; buen ejemplo de ello es que, a la referencia ya señalada con anterioridad de las Relaciones Topográfi­cas, en el informe que Felipe Motilla hace con motivo del hundimiento de parte del peñón,  por lo que es puente seguro, y al no haber otro en este Rio en muchas leguas, pues los que hay a taparte de arriba y la de abajo son pontones y por consiguiente de muy poca consistencia, que a poca avenida o subida del río marcha con ellos, y es mi decir puente seguro porque llegan lances que se ven precisados los habitantes a buscar éste, que es el que parte para muchas partes del reyno de Murcia, Origüela y Alicante y parte del de Valencia..”. Madoz, en el siglo XIX, vuel­ve a redundar en la idea al decir que: “Pasado el río por un puente de sillería de tres ojos, sólido y quizás el mejor que cruzan sus aguas…”.

Bibliografía: Alcalá del Júcar (José Luis Valiente Pelayo)
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Aldeas de Alcalá del Júcar-Las Eras

Las Eras.- es la aldea que cuenta con mayor número de habitantes de todas ellas. Está asentada sobre un cerro, al Norte del pueblo y distando de él unos 500 mts. Es una de las aldeas más ricas del municipio por ser su demarcación terreno bastante llano y fértil, estando situada aquí las dos cooperativas vitivinícolas con las que cuentan nuestro pueblo: la Cooperativa del Campo “La Alcalense” y la Cooperativa Vinícola Erzul S.C.L. En realidad, esta aldea siempre tuvo un cierto aire cooperativista, siendo buena muestra de ello el que, en 1931 se constituyese aquí la Unión Aldeana de Agricultores”, pero al poco tiempo se deshizo por divergencias entre sus miembros. Como nota curiosa, diremos que la cuota mensual era de dos reales, mientras que el entrar a formar parte de esta cooperativa costaba 25 pesetas, cantidad que estaba destinada a costear los primeros gastos de luz, alquiler, etc. Como era voluntaria, tan solo 6 ó 7 personas la pagaron.
aldeas de Alcalá del Jucar
En cuanto a manantiales, cabe destacar la Fuente Nueva. Esta se encuentra al Sur de la aldea y separada de ella por la carretera. Antiguamente iba la gente allí para recoger el agua ne­cesaria, pero en la actualidad es muy poco visitada. Otra fuente importante que se encuentra en la aldea, es la que junto con el abrevadero y el lavadero, de pequeñas dimensiones, forman lo que se conoce con el nombre genérico de “La Alberca”[1]. Antes venía la gente aquí para dar de beber agua a las caballerías debido a la proximidad del núcleo urbano, pero hoy en día tampoco se usa apenas pues, con la mecanización del campo, no queda casi ningún animal de carga. El sitio del emplazamiento de la fuente, aunque solitario por la topografía del terreno se presta a embelleci­miento, cosa que agradecerían todos. Otra fuente digna de nombrar en la aldea, es la del ‘‘Huerto del Paladú”, que aunque cegada en la actualidad, siempre ha sido muy nombrada por la excelen­cia de su agua.
Al igual que en todas las aldeas, hay servicio tanto de saneamiento como de abasteci­miento de aguas a domicilio. Tiene comunicación directa con Alcalá y con la aldea de Zulema, así como con Casas Ibañez. También parte de ella un camino vecinal que llega hasta Marimin- guez. Su población escolar es acogida por transporte en el 1NB de Casas Ibañez, o en las escuelas de EGB de la propia aldea.
La primera noticia que tenemos sobre Las Eras data de 1480, fecha en que se firmaron las capitulaciones entre el Marqués de Villena y los Reyes Católicos, apareciendo varias veces después en los documentos sobre nuestro pueblo.
Don Cristóbal Cebrián de la Torre, canónigo de Sigüenza[2], dejó en 1742 una fundación para que en la iglesia de esta aldea (San Gregorio) ardiera, noche y día, una lámpara de aceite an­te la imagen de Jesús fundando, además, una capellanía con la condición de que el capellán resi­diese en esta aldea.
Tiene una iglesia dedicada a San Gregorio Nacianceno, que es el patrón de la aldea, ce­lebrándose su festividad el 9 de Mayo; tras la misa de rigor se inicia la procesión con él santo, el cual, tras recorrer toda la aldea, es detenido en “el Cruce” para que bendiga los campos. Al igual que en otras aldeas, en vísperas de San Fulgencio, San Antón y San Blas también se hacen hogueras.
 


[1] Buena muestra de la importancia que para Alcalá del júcar tenía esta fuente es que, según las Relaciones Topográficas (1579), pese a que di agua era abundante en la villa por pasar el río junto a día, “quando viene turbio… el Júcar… se bebe el agua de una fuente que se dize el Alberca y otras muchas fuentes que hay cercanas”.

[2] Como ya hemos dicho en otro apartado, este personaje era natural de Las Eras.

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