Alcalá del Júcar

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Café Cantante siglo XXI

Espectaculos en la comarca de Alcalá de Júcar (La manchuela Albaceteña)
El domingo 2 de febrero a las siete de la tarde  la compañía flamenca Arte y Compás  actuará en el nuevo Teatro de Casas Ibáñez, con el espectáculo Café Cantante siglo XXI.

Flamenco y cante en la manchuela
Flamenco y cante en la manchuela

Desde el escenario se evoca el flamenco, en su estado más puro así como adaptando palos antiguos a los nuevos tiempos. El cante, el toque y el baile se unen para transmitir al público. Desde que se creó La compañia Flamenca, son grandes los cambios en el aspecto artístico que ha ido sufriendo esta compañía, gracias al trabajo constante de formación de sus componentes más antiguos así como la nueva incorporación al grupo de artistas con un nivel artístico muy alto, esto ha hecho que Compañía Flamenca Arte y compás se convierta en un magnífico espectáculo sobre el escenario.

De todas las etapas históricas por las que se desarrolló el Arte Flamenco, consideramos
que la denominada de los “Cafés Cantantes” es la más importante, siendo por varias razones: Entre ellas, el clasicismo, la profesionalización del flamenco y su exportación. Figuras como El Mellizo, La Macarrona, Don Antonio Chacón, Ramón Montoya, Manuel Torres, La Niña de los Peines y un largo etcétera marcaron esta época convirtiéndose a la par en la edad dorada del flamenco.
El café Cantante era el local donde se despachaban bebidas y se ofrecían recitales de cante, toque y baile flamenco. En esta ocasión, La Compañía Flamenca Arte y Compás transformará el teatro (patio de butacas y escenario incluidos) en un genuino local, nada más y nada menos que en “EL CAFÉ CANTANTE”.
Interprtes:

Baile Virginia Muñoz_ BaileBaile y Percusión Francisco Tornero_ Guitarra

Alejandro Villaescusa_

Cante y Percusión

Fernando Navarro_

Piano y Percusión

Video-presentador_

Miguel Tortosa “Er Migué”

Que ver en Alcalá del Júcar

Monumentos para visitar en el pueblo de Alcalá del Júcar.

Aunque Alcalá del Júcar es una población relativamente pequeña, en ella podemos encontrar cosas muy interesantes para visitar.
1º-En primer lugar iremos a  El Castillo de Alcalá del Júcar, según las crónicas, nuestro castillo es de origen árabe y, al igual que el de Jorquera, posiblemente almohade. La extensión del recinto ronda los 4.000 metros cuadrados y, pese a lo vistoso de su emplazamiento, su ocupación debió depender del destino de los castillos de Jorquera y Ves, ya que al estar rodeado de cimas más altas (Las Eras y Las Casas del Cerro), lo hacían relativamente débil, máxime si tenemos en cuenta que la actual tone del homenaje no existía aún en esa época y que la original, la que había entonces, era mucho más baja. Quizás sea Roa y Erostarbe, según nuestra opinión, quien mejor haya definido la apariencia del castillo alcalaeño, al decir que sobre la peña se destacaba “…cual petrificada osamenta de colosal gigante, las ruinas árabes de su castillo, en tiempos inexpugnable”.
Castillo de Alcalá del Júcar
 
Esta fortaleza se sitúa en lo alto de un peñón, y allí se encuentran las ruinas de las murallas y un importante albacar separado del resto del espolón por un foso artificial excavado en la piedra, el cual debería ser cruzado mediante una pasarela, ya que los puentes levadizos no se conocían en aquella época. Como se dice en viejas crónicas, Alcalá del Júcar “…tiene un castillo irruido en un espolon que vaja desde donde dicen El Cerro de la Orea, y como en la metad del declive que este tiene hasta el Rio se alia situado dicho Castillo, el que hoy mantiene parte de sus murallas, por la parte del Norte, aunque por las demas partes no la necesita por circunbalarlo un cinto de piedra elevadisimo, y sin adbitrio para poderlo escalar..
2º-Despues bajaremos por sus estrechas calles en busca de su estapa “Troglodítica“, y nos adentraremos en sus singulares “cuevas visitables”, las mas características son Las cuevas de Masagó, Cuevas del Diablo y Cuevas del Rey Garadén.
Cuevas del Diablo
Las viviendas normales suelen tener, casi siempre, algunas dependencias abiertas a pico en la pared rocosa sobre la que se asienta el pueblo. Cada vecino no tiene sino que ponerse a trabajar en la pared interior si es que necesita ampliar su vivienda. Con este sistema han sido trazadas las cuevas más originales del mundo, que tienen la entrada por el lado del pue­blo y se han prolongado a través de un largo túnel, horadando toda la montaña de parte a parte a lo largo de más de cien metros, hasta llegar a la otra vertiente. En el extremo opuesto se han construido restaurantes, cafeterías, etc., entre las que sobresale un comedor con la mesa del cen­tro de roca, moldeada a pico y que se encuentra en las llamadas “Cuevas de Masagó”.
3º- En tercer lugar y  callejeando hacia el rio Júcar nos encontraríamos con La Iglesia de San Andrés Apostol, situada en la calle Pósito, en lo alto de la Cuesta Hondonera , a la salida principal se encuentra una especie de rellano que se le dice “El Pretil” el cual nos puede srvir para hacer un pequeño descanso.
Iglesia de San Andres Apostol de Alcalá del Júcar
El templo tiene planta de cruz latina, es decir, formada por una nave central y un cruce­ro, siendo su cabecera plana. Las naves que forman la iglesia están cubiertas con bóvedas de ca­ñón, es decir, de sección semicircular. Estas bóvedas de cañón, se construyen con series de arcos de medio punto, pero el gran peso de la bóveda y su carácter macizo, requiere unos reforzamien­tos internos y otros externos. Los refuerzos internos están formados por arcos transversales que en arquitectura se denominan arcos fajones, los cuales se prolongan hasta el suelo a modo de co­lumnas semicilíndricas adosadas a la pared. Los refuerzos externos, están formados por muros gruesos y los denominados contrafuertes, que son unos machones salientes en el paramento del muro.
4º-Bajamos la Cuesta Hondonera para cruzar el Puente Romano, este es de sillería y consta de cuatro ojos, bajo los cuales corren raudas las aguas del río. Su longitud no es muy grande, ni siquiera importante; la gran luz de sus arcos provoca problemas que sus constructores resolvieron recurriendo a arcos levemente elípticos, que amplían su alcance horizontal sin requerir más altura. Pero el mayor problema, y que no pudieron resolver, fue el de la rigidez física de su estructura. La piedra no admite apenas flexibilidad y ello obliga a que los arcos sean sólidos, indeformables y no excesivamente abiertos para poder resistir cualquier peso. Por eso, el puente de Alcalá del Júcar es macizo de estructura.
Puente romano de Alcalá del Júcar
En la mitad del puente, se hallaba la llamada “Cruz del Puente”, realizada en piedra y derribada durante la última contienda; tras la confrontación bélica se construyó algo parecido a una flecha, llamada “Cruz de la Victoria” y construida para conmemorar el triunfó franquista en la Guerra Civil. Bajo esta cruz, hay situada una lápida que nos fecha la construcción de esta pasarela en el año 1771; en esta losa todavía subsiste una inscripción en cuyas cinco líneas se declara:
ESTE PASO ES DE
EL AÑO DE 1771 A 27 DE MARZO QUE SE REMATO
EL PUENTE
4º- Una vez cruzado el Puente Romano de Alcalá del Júcar podemos dirigirnos hacia la Plaza de Toros, Alcalá del Júcar cuenta con una de las más originales plazas de toros que se hayan construido jamás. Sobre su construcción no se sabe gran cosa aunque esta plaza cuenta, según algunos, con más de 200 años estando considerada por muchos autores como una de las más antiguas de España. Antes de levantarse la plaza, allí había una era para trillar enclavada en la roca y, con anterioridad, la ermita de San Pedro.
Plaza de toros
La portada está realizada a base de sillares y el resto, hasta nivelar el punto más alto, es manipostería trabada con mortero de cal. A partir de ahí, se usa el alzado de tapial calicastrado. También aparece el uso de cadenas (bloques escuadrados) para unir dos lienzos convergentes. Por su parte, las gradas están esculpidas en la roca y los muros son de adobe, habiéndose utilizado, además, el barro, la grava y el ladrillo. La disposición de todos estos materiales hace parecer que los muros estén hechos para soportar un tobogán. En cuanto a su forma, esta plaza no es cuadrada ni redonda, es ovalada y desde arriba recuerda una lucerna paleocristiana.
5º- Bordeando el rio en dirección a La recueja, a su derecha podemos encontrar La Ermita de San Lorenzo , en un paraje de una gran belleza natural, a unos 3 kilometros de Alcalá del Júcar.
Ermita en Alcalá del Júcar
Data de 1579, consta de una sola nave cubierta con boveda de cañón. Es el templo en donde está todo el año el patrón de Alcála del Júcar, San Lorenzo, que en las fiestas viene al pueblo hasta el dia 15 de agosto que regresa en procesión de nuevo a su Ermita.
6º- De camino a la Ermita, a su izquierda, tambien podemos visitar  La cueva de Garadén, que no tiene nada que ver con la que hemos visto en el pueblo, y que fué un antiguo castillo.
Cueva de Garadén
Hoy solo podemos ver una gigantesca oquedad, ya que se ha caido el peñon dentro del cual se encontraba. Es un unico ejemplo de Castillo Cueva en nuestra peninsula. La tradicion cuenta que el Señor de esta fortaleza era un Rey Moro llamado Garaden.
https://www.casarurallabodeguilla.com

Las casas de Alcalá del Júcar

Las aldeas, al estar en un terreno llano, no pueden construir sus viviendas en la pared rocosa y han recurrido a otro tipo de construcción como es la pared de piedra y yeso siendo, pos­teriormente enjalbegadas. No obstante, hay otro tipo de construcción tan tradicional como este, que se denomina encofrado; este era un sistema de construcción que se caracterizaba por un bas­tidor de madera que servía de molde y que estaba destinado a contener el hormigón o el mortero hasta su total fraguado, momento en el cual se quitaba dicho bastidor y quedaba construido el muro. La pared presenta así un aspecto de fabricación en bloques, siendo posteriormente enlucida. La plaza de toros de nuestro pueblo es un magnífico ejemplo de este sistema de construcción.
Casas rurales en Alcala del Jucar
 
 
En cuanto a la casa típica, son muy diferentes las viviendas del pueblo en comparación con las que se encuentran en las aldeas. Las de estas últimas solían construirse de mampostería, es decir, con piedra y barro, estando enjalbegada la fachada. El interior de las casas era revocado de yeso y, posteriormente, encalado. La madera se usaba poco, limitándose ésta a las vigas del techo, así como a las puertas y ventanas en cuanto a estas, las puertas solían ser de dos hojas, estando fabricadas ambas en madera de pino y estilo antiguo. Por su parte, el tejado es a dos aguas, siendo de teja árabe y con un pequeño desnivel para despedir las aguas. Posee dos pisos, estando dedicada la planta baja a vivienda y la superior a cámaras, lugar donde se emplaza el pa­jar, las trojes para almacenar él grano, etc. Desde la calle se entra directamente al patio, lugar al que suelen dar las demás dependencias de la casa, a! excepción de los dormitorios. Las zonas principales de una casa suelen ser.
Patio: habitualmente es rectangular y con algún árbol, por lo general una higuera, aun que tampoco es extraña la parra; asimismo, contaba con un pozo o aljibe. También suele encontrarse allí el porche, en el cual se guardan los aperos. Un porta grande comunica el patio con la calle.
Cocina: también llamada “cocinilla” en nuestra zona. Solía hacerse la vida allí, ya que se guisaba y comía en ella. Solía haber chimenea de campana, quemándose en ella leña de pino, sarmientos, encina, olmo, romeros, etc.
casa Alcala del Jucar
 
Comedor: acostumbraba a llamársele “la casa” y formaba la parte noble de la vivienda ya que, como hemos dicho, el comedor propiamente dicho era la cocinilla. El sue­lo solía ser de cemento o ladrillo y tan solo se comía en él cuando era comida de cumplido.
Corral: Suele estar en la parte posterior de la casa, y en él están los gallineros y las ca­cheras, estando comunicada también con él la cuadra; a esta última se accede di­rectamente desde el patio.
Como ya hemos dicho, esta sería la casa típica alcalaeña, y aún de toda la comarca, pero la progresiva modernización ha hecho que encontrar hoy en día una casa con estas características resulte casi imposible ya que, o se han reformado las preexistentes, o han sido hundidas para re­hacerlas de nuevo.
En la casa rural La Bodeguilla hemos utilizado solamente materiales nobles como el barro, la cal para las paredes, madera y forja, puedes ver fotos en https://www.casarurallabodeguilla.com

Plaza de toros de Alcalá del Júcar

Alcalá del Júcar cuenta con una de las más originales plazas de toros que se hayan cons­truido jamás. Sobre su construcción no se sabe gran cosa aunque esta plaza cuenta, según algu­nos, con más de 200 años estando considerada por muchos autores como una de las más antiguas de España. Antes de levantarse la plaza, allí había una era para trillar enclavada en la roca y, con anterioridad, la ermita de San Pedro[1].
plaza de toros de Alcala del Jucar
Pese a esta supuesta antigüedad, por nuestra parte no creemos que sea anterior a la se­gunda mitad del siglo pasado. Si bien no es concluyente el hecho de que no aparezca en la obra de Sánchez de Neira (1879)[2], el cual también deja sin nombrar muchas otras cuya existencia está demostrada, ya es más extraño el que tampoco aparezca en la de Guerrita (Í896)[3], el cual hace un meritorio censo de las existentes en su época, cuando sabemos que ya existía el coso de nues­tro pueblo; tal vez, ello se deba al lamentable estado en el que ya se encontraba Tampoco apare­ce en el mapa de Hierros y Divisas de Ganaderías Bravas, realizado por E. Galle alrededor del año 1900.    …
Según algunas publicaciones, la plaza se construyó en 1902, pero según la memoria de algunos ancianos, lo que realmente se hizo en aquellas fechas fue una reconstrucción, ya que la plaza ya existía con anterioridad, pero ante el ruinoso estado que ésta presentaba, el ayuntamien­to la ofreció a los albañiles y carpinteros del pueblo a cambio de su restauración. Estos restaura­dores fueron los hermanos Motilla Camón (Juan José y Alberto), Alonsillo y, también, Diego Villanueva “el de Rufino”; estos cuatro eran albañiles, a los cuales hay que agregar al carpintero
Bartolillo Muñera[4] y al tejedor Gregorio García “el de la Isabelana”. Se añadía, completando el grupo, Peñas, el “Alpargatero” y Faustino García “el Oficialete”, también llamado “el de la Mortera”. Entre los nueve la rehicieron tal y como se nos muestra hoy en día; al parecer, en la novi­llada de inauguración perdieron cerca de mil reales. Quizás, esta reconstrucción, es lo que induce a Ortíz Blasco y J.L. Maeso a dar erróneamente el año de 1912 como fecha de su construcción.


[1] La referencia de una era sobre la cual se asienta la actual plaza de toros, está recogida de otros.autores, sin embar­go, desconocemos el origen de tal información, ya que ninguna obra consultada lo corrobora; tampoco los testimo­nios recogidos entre algunos ancianos guardan recuerdo de ello.
[2] Sánchez de Neira, J.: El Toro. Gran Diccionario de Tauromaquia-, Madrid; 1879; Editado por la Imprenta y Li­brería de Miguel Guijarro.
[3] Gandullo, L. y López de Saa, L.: La Tauromaquia, Madrid; 1896; Mariano Núñez Samper editor. Esta obra estu­vo bajo la dirección técnica del matador Rafael Guerra “Guerrita”.

[4] Por desgracia, recientemente Meció Mauricio Muñera, hijo de Bartolomé Minera, uno de los restauradores de la plaza y que alguna vez nos comentó cómo, a principios de siglo, tenia que llevar todos los días, pese a su corta edad, el almuerzo a su padre, el cual estaba en la obra del coso taurino.
33                Hasta hace algunos años, el espectáculo de variedades solía representarse la misma noche de la corrida.
34                Aquella peña de nuestros vecinos llegó a ser tan fuerte, que incluso llegaron a poner un toldo en su tendido.
En alguna fuente hemos hallado el dato erróneo de que es monumento nacional, motivo por el cual no estaría permitida la remodelación exterior, pese a ello, en el interior se llevaron a cabo las obras pertinentes para ampliar el ruedo, que ahora mide 40 mts. de diámetro; también se quitó la barrera y se subió la contrabarrera
La portada está realizada a base de sillares y el resto, hasta nivelar el punto más alto, es manipostería trabada con mortero de cal. A partir de ahí, se usa el alzado de tapial calicastrado. También aparece el uso de cadenas (bloques escuadrados) para unir dos lienzos convergentes. Por su parte, las gradas están esculpidas en la roca y los muros son de adobe, habiéndose utiliza­do, además, el barro, la grava y el ladrillo. La disposición de todos estos materiales hace parecer que los muros estén hechos para soportar un tobogán. En cuanto a su forma, esta plaza no es cuadrada ni redonda, es ovalada y desde arriba recuerda una lucerna paleocristiana.

En cuanto a su distribución interior, la plaza tiene dos puertas para el servicio publico que dan acceso a las localidades de sol y sombra y otra principal, por donde efectúan su entrada los toreros. Tiene también un corral y los respectivos chiqueros, aunque no cuenta con cuadras, por lo cual, los caballos tanto de rejoneadores como de arrastre de toros han de quedarse en la ca­lle hasta su entrada en la plaza. A la parte izquierda de la puerta principal, existe un pequeño es­cenario en el cual, y durante el verano, actúan algunas compañías de teatro y otras variedades. Tiene un aforo para 2.200 espectadores.
El día 8 de Agosto hay un tradicional “encierro” de las reses que se lidiarán el día 10. Este encierro, tras unos años en que los toros eran llevados encajonados hasta la misma puerta de la plaza, ha vuelto a recuperar el habitual sabor popular al soltar los novillos en la explanada y subir estos, sueltos, hasta la plaza de toros. Últimamente, los novillos salen desde el frontón haciendo, de este modo, el encierro más largo. Pero es sin duda el día 10, festividad de San Lo­renzo, cuando la plaza de toros se convierte en protagonista de las fiestas ya que, alrededor de las 6’30 de la tarde, tiene lugar la tradicional novillada sin picadores, donde serán lidiados cuatro novillos. Por la noche del día siguiente33, tendrá lugar en el teatro de esta misma plaza un espec­táculo de variedades, contando además con la presencia de algún artista de renombre que dé realce a la función.
Desde hace ya bastantes años, y tras el festejo, los mozos de la aldea de las Casas del Cerro iban a la Punta de la Tabla y se daban, vestidos, un baño. Este pequeña broma, se ha veni­do repitiendo año tras año uniéndose, además, los jóvenes del pueblo y de otras aldeas, por lo que este baño en la playeta se ha convertido en una costumbre más.
Otra inveterada costumbre tiene que ver con el pueblo de Casas Ibañez ya que, gran par­te del aforo, era ocupado por vecinos de este pueblo, los cuales tenían una gran afición34. Por en­
tonces, la plaza era regada con cubos y los ibañeses,-quizás por-el-calor,-demandaban asiduamente que al grito de ¡agua! ¡agua!, los mojaran. Ni que decir tiene que los encargados del riego no se hacían de rogar y, a fuerza de repetirlo un año sí y otro también, esto quedó como tradicio­nal; el que iba a aquella parte del tendido sabía ya, de antemano, que acabaría empapado. Hoy en día, ya no existe la gran peña ibañense ni se riega con cubos, pero aquella costumbre ha ido evolucionando hasta nuestros días y, el que va al sol, sabe que acabará regado.
También es tradicional el asistir a la plaza con el jamón y la garrafa del vino.
Como plaza de pueblo que es, no deberíamos esperar la actuación de grandes matadores en su ruedo, sin embargo, y aunque se cuentan con los dedos de una mano, son de destacar algu­nos espadas que, con el tiempo, han llegado a alcanzar cierto renombre, destacando entre todos ellos, según algunos ancianos, a uno de los mayores maestros de todos los tiempos como fue Juan Belmonte aunque, eso sí, cuando solo contaba con doce años. El primer cartel de toros al que hemos tenido acceso, lleva fecha de 10 de agosto de 1905; la feria de aquél año se anunció con gran pompa ya que “Con motivo de la Feria de este pueblo, la Empresa que tiene á su car­go las corridas, no omitiendo gasto ni sacrificio alguno, ha adquirido SEIS BRAVOS NOVI­LLOS-TOROS, de la acreditada ganadería de Don Francisco González Traperos. A la vez ha contratado al valiente novillero MANUEL ALCOBA, Alcobita, que tantos aplausos viene co­sechando en todas las plazas donde se ha presentado”. Ni que decir tiene que “Una brillante Banda de Música amenizará las corridas”. Y dice bien, porque en aquél año se celebró otra co­rrida el día siguiente, 11 de agosto. Como nota curiosa, decir que el siguiente cartel conservado, lleva fecha de 10 de agosto de 1907 y por él nos enteramos que la corrida de dicho año fue “A beneficio de los pobres de esta Villa”.

Bibliografía: Alcalá del Júcar (José Luis Valiente Pelayo)
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El castillo de Alcalá del Júcar y Don Juan Manuel

Según cuentan estas crónicas, Don Juan Manuel, fue el constructor del castillo de Alcalá del Júcar.

Alcalá del Júcar, en su bello paraje rocoso junto al encajonado río, fue repoblada y aumentada por Juan Manuel, que construyó el impresionante castillo que la defiende en la altura.”

 

El castillo según Don Juan Manuel
El castillo según Don Juan Manuel

EL ESTADO ITINERANTE DE DON JUAN MANUEL
Antonio Herrera Casado
Actas del I Congreso Internacional de Caminería Hispánica.
Tomo II, pp. 11-28
 
Extendido el territorio hacia las sierras más occidentales, y hacia la Mancha, en él contó con los siguientes lugares: Almansa, cuyo castillo edificó totalmente, con el aspecto que hoy restaurado tiene, y en su término inmediato la torre de Burriharón. Chinchilla, que era la localidad más densamente poblada del territorio, (y no llegaba entonces a los 1500 habitantes), con un castillo en lo alto del cerro que defendía el poblado y avistaba en la lejanía inmensas tierras de llanura, erigiéndose en fabulosa atalaya sobre los Llanos. En su término se encontraban aldeas ó alquerías como Albacete, La Gineta, Higueruela, Alpera o Pétrola. En 1338 edificó Juan Manuel el castillo de Alpera. En Montealegre del Castillo, situado junto a la vieja torre de Pechín, Juan Manuel levantó una magnífica fortaleza que luego comandó su hijo Sancho Manuel, y que finalmente sería destruida por orden del Rey Pedro I, quedando hoy solamente muy leves huellas del mismo. Junto a Almansa estaba Carcelén, también repoblado y fortificado por el Infante y a las órdenes muchos años de su hijo Sancho.
Albacete poseía, como minúscula aldea en tiempos del infante, sobre el “camino real” de Villena a Toledo, un castillete edificado tiempo atrás por los árabes. Realmente la edificación más antigua de Albacete es la que estaba sobre el cerrillo del castillo viejo, que en 1324 fue destruido por los moros cuando asolaron la tierra de don Juan Manuel. Sobre ese “camino real” puso el Infante algunas pueblas nuevas, como el mismo Albacete, La Roda, La Gineta y Minaya. Minaya fue entregada para su repoblación a Diego Fernández de Cuenca. La Roda comenzó a repoblarse en 1310, por un privilegio del Infante. Y la Gineta siguió desarrollándose junto al “camino real“, cerca de Chinchilla.

Casas rurales Alcalá del Júcar
Casas rurales Alcalá del Júcar

Otros lugares del señorío de Villena fueron Villarrobledo, (el antiguo Robledillo de Záncara) que nació como aldea a finales del siglo XIII y que fue repoblándose en tiempos del Infante. Alcalá del Júcar, en su bello paraje rocoso junto al encajonado río, fue repoblada y aumentada por Juan Manuel, que construyó el impresionante castillo que la defiende en la altura. Jorquera y su fortaleza fue también de este señorío, junto con sus aldeas de Boniches, Fuentealbilla, Vallonguer, Periellas, Carcelén, Alcalá y Villa de Ves, también con castillo. Cerca ya de la tierra conquense, Madrigueras.
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