Alcalá del Júcar

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Antiguas Murallas de Alcalá del Júcar

Antiguas Murallas de Alcalá del Júcar.

Restos de la muralla de Alcala del Jucar 1
Restos de la muralla de Alcala del Jucar 1

Restos de la muralla de Alcala del Jucar 2
Restos de la muralla de Alcala del Jucar 2

Restos de la muralla de Alcala del Jucar 3
Restos de la muralla de Alcala del Jucar 3

Antiguamente Alcalá del Júcar fué aduana del Camino Real de Castilla al Levante, en la parte superior del pueblo, antes de llegar al castillo, podemos observar los restos de las antiguas murallas y el puesto de centinela.
Creemos que si nadie lo remedia, estos restos casi totalmente derruidos, pronto serán una leyenda mas de Alcalá del Júcar, dado la poca relevancia que se le da a estos restos históricos.
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El tiempo en Alcalá del Júcar

Condiciones atmosféricas en Alcalá del Júcar.

Alcalá del Júcar (años 60)
Alcalá del Júcar años 60 (foto recopilada de la web)

Al ocupar el primer escalón de la Meseta sobre el Mediterráneo, nuestra comarca participa de las consecuencias de las condiciones atmosféricas del Levante y Sudeste español, sobre todo en los meses del final del verano y principio del otoño. Así, destacan alternativamente los vientos de componente Oeste y del Sudeste como dominantes; aquellos en las estaciones del otoño-inviemo- primavera, y este en el verano. Pero esta misma situación, y el hecho de que el relieve no sea muy favorable a la penetración de la influencia marítima introduce a nuestra zona entre aquellas comarcas españolas que por encontrarse suficientemente alejadas del mar desconocen su influencia suavizadora que entibia el ambiente. Como consecuencia de la dificultad con que las borrascas le alcanzan, la comarca queda, por una parte, sin protección frente a la fuerte insolación veraniega que hace subir enormemente las tem¬peraturas del estío y, por otra, inerme ante la no menos intensa irradiación invernal que hace descender los termómetros hasta temperaturas inferiores, en algunos casos, a los -10°C. Su alejamiento del Mediterráneo y el predominio de tierras altas y llanas, dificultan la captación tanto de los flujos atlánticos como mediterráneos, pero constituyen un sector bástante propició para las tempestades durante el período Mayo-Septiembre, con frecuencia acompañado del perjudicial granizo.
“Alcalá del Júcar” de José Luís Valiente Pelayo
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Tolosa, aldea ribereña del Júcar

Tolosa, aldea ribereña del Júcar.
A unos 5 kms.  al este de Alcalá del Júcar, Se encuentra Tolosa, la única aldea ribereña del Júcar.

Tolosa
Tolosa

Tiene por patrón San Roque, y el 16 de agosto se celebra una misa y procesión, así como unos castillos artificiales muy espectaculares por el entorno del embalse en el que se realizan.
En cuanto a sus antecedentes históricos,  de 1750 es una lista donde se recogen los batanes de Alcalá, los cuales están en propie­dad de la familia Tolosa, por lo que la fundación de la aldea debió ser ligeramente posterior a es­ta fecha.
El rio Júcar marcha a la aldea de Tolosa, situada a la iz­quierda, en la que hay otro puente, para continuar al Puntal de las Rochas, situado a 7 kms. del pueblo y que antiguamente eran unos batanes. Corre el río hacia Don Benito, que está situado a la izquierda, facilitando el paso otro puente. Pasa después el río por otra central eléctrica llamada Tranco del Lobo. Al corto espacio, por la angostura del terreno, se interrumpen las huertas y solo antes de tocar en la Villa de Ves, se cultivan las rinconadas del Moral y Fuente de la Canaleja, a las que siguen el Embalse del Molinar. La Villa de Ves ocupa la cima de un peñón que se levanta én la izquierda del río. Todo este tránsito es notable por su escabrosidad y la elevación de los pe­ñascos que encajonan el río y no permiten paso alguno: la rinconada de Don Sancho y de Jábega, pequeños espacios cultivados a la izquierda del río, se hallan ya casi en el límite de la provincia de Valencia.
“Alcalá del Júcar” de José Luís Valiente Pelayo
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Café Cantante siglo XXI

Espectaculos en la comarca de Alcalá de Júcar (La manchuela Albaceteña)
El domingo 2 de febrero a las siete de la tarde  la compañía flamenca Arte y Compás  actuará en el nuevo Teatro de Casas Ibáñez, con el espectáculo Café Cantante siglo XXI.

Flamenco y cante en la manchuela
Flamenco y cante en la manchuela

Desde el escenario se evoca el flamenco, en su estado más puro así como adaptando palos antiguos a los nuevos tiempos. El cante, el toque y el baile se unen para transmitir al público. Desde que se creó La compañia Flamenca, son grandes los cambios en el aspecto artístico que ha ido sufriendo esta compañía, gracias al trabajo constante de formación de sus componentes más antiguos así como la nueva incorporación al grupo de artistas con un nivel artístico muy alto, esto ha hecho que Compañía Flamenca Arte y compás se convierta en un magnífico espectáculo sobre el escenario.

De todas las etapas históricas por las que se desarrolló el Arte Flamenco, consideramos
que la denominada de los “Cafés Cantantes” es la más importante, siendo por varias razones: Entre ellas, el clasicismo, la profesionalización del flamenco y su exportación. Figuras como El Mellizo, La Macarrona, Don Antonio Chacón, Ramón Montoya, Manuel Torres, La Niña de los Peines y un largo etcétera marcaron esta época convirtiéndose a la par en la edad dorada del flamenco.
El café Cantante era el local donde se despachaban bebidas y se ofrecían recitales de cante, toque y baile flamenco. En esta ocasión, La Compañía Flamenca Arte y Compás transformará el teatro (patio de butacas y escenario incluidos) en un genuino local, nada más y nada menos que en “EL CAFÉ CANTANTE”.
Interprtes:

Baile Virginia Muñoz_ BaileBaile y Percusión Francisco Tornero_ Guitarra

Alejandro Villaescusa_

Cante y Percusión

Fernando Navarro_

Piano y Percusión

Video-presentador_

Miguel Tortosa “Er Migué”

SENDERO "EL MORRÓN" EN ALCALA DEL JUCAR

RUTA LILA:
SENDERO “EL MORRÓN”
Alcalá del Júcar-las Eras-Tolosa-Alcalá del Júcar
Salimos de Alcalá del Júcar desde el Castillo, tomando el camino empedrado que  por una fuerte pendiente asciende hacia el depósito del agua, abandonamos el camino para coger una senda que sale a la izquierda y nos dirigimos hacia Las Eras.
SENDERO "EL MORRÓN"  Alcalá del Júcar-las Eras-Tolosa-Alcalá del JúcarSENDERO "EL MORRÓN"  Alcalá del Júcar-las Eras-Tolosa-Alcalá del Júcar
Llegamos a la “Plaza de los Jardinillos”, junto a la Ermita, llegamos a “La Placeta”. Proseguimos por la derecha, en dirección Este. a través de la c/Avenida, pasaremos junto al Colegio Público “Profesor Tierno Galván”, cruzamos la carretera comarcal 3201 de Casas Ibáñez a Alcalá del Júcar, continuamos recto por la C/. Peñicas, nos incorporamos al “Camino de Las Eras a Casas de Ves”, salimos al “Camino de Alcalá del Júcar a Villa de Ves”, por el que continuamos a la derecha.
Seguimos por la derecha incorporándonos al “Camino de las Casillas de Tolosa”, a bandonamos el “Camino de las Casillas” para coger una senda que sale a la izquierda, entre varias casillas y corrales con muros de piedra, junto a las antiguas eras. Un alto en el camino nos permitirá contemplar, desde este punto, la espectacular panorámica del valle que ha labrado el Júcar. Frente a nosotros, en dirección Sur, divisamos la aldea de La Gila.
El camino nos lleva hasta las primeras casas en ruinas de Tolosa, en este punto la senda se hace camino. Giramos a la izquierda por la calle de la Iglesia. Frente a nosotros se sitúa el lavadero; a nuestra espalda queda la Ermita, tras dejar a nuestra espalda las últimas casas del pueblo, abandonamos la carretera tomando la senda que nos sale a la izquierda entre los olivos, para tomar el puente que cruza el río Júcar, en el embalse de Tolosa.
Al pasar el puente, continuaremos hacia la derecha por el “Camino de la Vereda de Tolosa”,
Llegamos a las primeras casas del pueblo. A nuestra derecha, en el cauce del río se sitúa la Estación de aforo de la Confederación Hidrográfica del Júcar. En la margen contraria podemos observar las instalaciones del camping. Al frente, en la cima del cerro divisamos las casas de Las Eras, llegamos al asfalto de la calle Olmeda. En este punto abandonamos el “Camino de la Vereda de Tolosa”, Finalizamos nuestro recorrido en Alcalá del Júcar.
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La Iglesia de Alcalá del Júcar

La iglesia de Alcalá del Júcar
La comunidad rural medieval estaba íntimamente vinculada a la parroquia, por lo que se puede deducir que desde el primer momento de la estabilización del dominio cristiano existió un lugar para el culto: la iglesia parroquial. Las nuevas poblaciones cristianas necesitaban para el ri­to las construcciones de templos, que debieron de ser humildes necesariamente dada la escasez de medios económicos de los que se disponía en un principio.
La iglesia de Alcalá del Júcar en el entorno rural
Como es lógico pensar, y en cuanto a la documentación existente, nada podemos aven­turar sobre la primera iglesia con la que debió contar nuestro pueblo tras la invasión cristiana, ya que la ausencia de información en lo referente a este punto es total.
Tras la conquista, el pueblo se ubicó, según las crónicas, en la zona alta de la peña, jun­to al castillo, por lo que las primeras referencias nos llevan a aquel lugar. En cuanto a este em­plazamiento, es en las Relaciones Topográficas de Felipe II (1579), donde se dice que “…esta Vi­lla tiene vn castillo grande el qual esta fundado sobre vna peña muy alta (…)yjunto al dicho castillo en la dicha peña ay vn espagio de tierra como vna plaza grande donde antiguamente bibia el dicho pueblo e agora no ay mas de los gimientos e la yglesia…”. En realidad, esta primitiva iglesia, que estaba bajo “…el Nombre de las benditas animas…” ya no funcionaba en tiempos de FelipeII ya que, a principio de ese mismo siglo, se había incendiado[1] motivo por el cual se consiguió permiso “del Sumo Pontífice” para edificar un nuevo templo sobre la “Hermita de Santa Quiteria, en una punta de piedra que sirve de falda al peñón de dicho castillo la que vate las aguas, del citado Rio Jucar. Este permiso se obtuvo en tomo al año de 1525 y aunque ignoramos el motivo por el cual fue elegido San Andrés como nuevo patrón de la iglesia el caso es que, desde muy pronto, entre sus tesoros se encontraba “Un relicario con la reliquia de Señor San Andrés Apóstol, con su cinta y su autentica de Roma”[2].
En cuanto a este nuevo templo parroquial, que es la actual iglesia de San Andrés Após­tol, podemos decir que se levanta en la calle del Pósito, coronando el alto de una empinada calle, la Cuesta Hondonera. Como bien especifican las crónicas, distaba 22 leguas de la ciudad de Murcia, lugar donde residía el Obispo de Cartagena.
La iglesia de San Andrés de Alcalá del Júcar
En lo referente a su arquitectura, la iglesia alcalaeña es sólida, de bastante mérito y en su construcción se han empleado sillares gruesos, con lo cual se consigue que los muros sean ro­bustos. Tiene dos puertas de entrada formadas por arcos de medio punto. La principal da a la Cuesta Hondonera y la otra a la ya mencionada calle del Pósito. A la salida de la puerta principal se halla el pretil, que es una pequeña explanada con bancos y una pequeña fuente.
El templo tiene planta de cruz latina, es decir, formada por una nave central y un cruce­ro, siendo su cabecera plana. Las naves que forman la iglesia están cubiertas con bóvedas de ca­ñón, es decir, de sección semicircular. Estas bóvedas de cañón, se construyen con series de arcos de medio punto, pero el gran peso de la bóveda y su carácter macizo, requiere unos reforzamien­tos internos y otros externos. Los refuerzos internos están formados por arcos transversales que en arquitectura se denominan arcos fajones, los cuales se prolongan hasta el suelo a modo de co­lumnas semicilíndricas adosadas a la pared. Los refuerzos externos, están formados por muros gruesos y los denominados contrafuertes, que son unos machones salientes en el paramento del muro.
 


[1] Sobre las ruinas de esta antigua iglesia, sita en el castillo, se edificó posteriormente la ermita de San Blas.

[2] Listado de propiedades de la parroquia de Alcalá del Júcar en 1769.
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El puente romano de Alcalá del júcar

El puente de Alcalá del Júcar, al contrario de lo que cree la conciencia popular, no es de construcción romana. Ignoramos el número de puentes romanos que hubo en España, y aunque no lo son todos los que por antiguos se vienen llamando “romanos”, desde luego su cantidad de­bió de aproximarse a la existente a fines del siglo XIX.

Como normas muy elementales para desechar un puente como romano pueden adoptar­se, según A. Blanco Freijeiro, aquellos en que la calzada mide menos de 5 ó 6 mts. de ancho, o en que la calzada sube y baja formando un badén en su recorrido por el puente, en otros térmi­nos, lo que se llama un puente de lomo de asno (los puentes romanos deben tener calzada hori­zontal o muy poco alomada). Como vemos, nuestro puente reúne los dos requisitos. No obstante, buena muestra de lo difícil que resulta adscribir un puente a época romana es que, muchos espe­cialistas, no están de acuerdo con este autor. Existen, además, cantidad de ejemplos más modes­tos y es en ellos donde a veces se plantea el problema de su identidad romana, por cuanto la téc­nica constructiva se mantuvo sin variaciones hasta el siglo XVIII. Incluso puentes que hoy en día se dan por romanos, deberían ser puestos en entredicho.
La mención más antigua sobre un puente en nuestro pueblo que hemos podido hallar es la que aparece en las Relaciones Topográficas, al decirse que “tiene esta Villa en el dicho rrio un puente decaí y canto de gincoarcadas muy rrica y bien edificada y es la mejor puente que tiene el dicho rrio de Xucar aunque desde el siglo XIV hay menciones indicando que se en­contraba en este paso una de las aduanas que servían como frontera con el reino de Aragón.
En cuanto a nuestro puente, este es de sillería y consta de cuatro ojos, bajo los cuales corren raudas las aguas del río. Su longitud no es muy grande, ni siquiera importante; la gran luz de sus arcos provoca problemas que sus constructores resolvieron recu­rriendo a arcos levemente elípticos, que amplían su alcance horizontal sin requerir más altura. Pero el mayor problema, y que no pudieron resolver, fue el de la rigidez física de su estructura. La piedra no admite apenas flexibilidad y ello obliga a que los arcos sean sólidos, indeformables y no excesivamente abiertos para poder resistir cualquier peso. Por eso, el puente de Alcalá del Júcar es macizo de estructura.
En la mitad del puente, se hallaba la llamada “Cruz del Puente”, realizada en piedra y derribada durante la última contienda; tras la confrontación bélica se construyó algo parecido a una flecha, llamada “Cruz de la Victoria” y construida para conmemorar el triunfó franquista en la Guerra Civil. Bajo esta cruz, hay situada una lápida que nos fecha la construcción de esta pa­sarela en el año 1771; en esta losa todavía subsiste una inscripción en cuyas cinco líneas se de­clara:
ESTE PASO ES DE
EL AÑO DE 1771 A 27 DE MARZO QUE SE REMA­TO
EL PUENTE
Una de las primeras menciones que ha llegado a nuestras manos referente al puente ac­tual, data de 1786, al decirse que la villa “„.tiene sobre dicho Rio un puente famoso de piedra de sillería con seis ojos, quatro de ellos para su desguazadero y dos pequeños para repartir las aguas para el eredamiento por ambos lados y paradas de molinos que riegan hasta el termino de Ves, y para ello se toman las aguas de una presa..”; esta presa estaba fabricada “…con tal figura y de unas 300 varas de longitud con dos caídas o ramales de modo que quantos peritos la an visto les causa admiración”.
Ni que decir tiene que el puente actual tampoco se ha mantenido incólume des­de el año 1771 ya que ha sufrido varias inundaciones desde entonces. Un ejemplo de ello lo te­nemos en la riada ocurrida él 26 de agosto de 1782, como consecuencia dé la cual se derrumbó el ojo del puente que daba al Este, siendo reparado por don Felipe Motilla que, aunque era natural de Jorquera, residía en Alborea. Debido a estas y otras inundaciones que ha sufrido el pueblo, el puente actual ha tenido que ser reconstruido en varias ocasiones. También hay constancia de otras reparaciones tras la riada de 1941, la de 1982 o la que sufrió en 1992. Al igual que en otros monumentos, la escuela-taller de cantería ha realizado diversas obras en él.
Pese a estas reconstrucciones, siempre tuvo fama de ser el mejor sobre el Júcar; buen ejemplo de ello es que, a la referencia ya señalada con anterioridad de las Relaciones Topográfi­cas, en el informe que Felipe Motilla hace con motivo del hundimiento de parte del peñón,  por lo que es puente seguro, y al no haber otro en este Rio en muchas leguas, pues los que hay a taparte de arriba y la de abajo son pontones y por consiguiente de muy poca consistencia, que a poca avenida o subida del río marcha con ellos, y es mi decir puente seguro porque llegan lances que se ven precisados los habitantes a buscar éste, que es el que parte para muchas partes del reyno de Murcia, Origüela y Alicante y parte del de Valencia..”. Madoz, en el siglo XIX, vuel­ve a redundar en la idea al decir que: “Pasado el río por un puente de sillería de tres ojos, sólido y quizás el mejor que cruzan sus aguas…”.

Bibliografía: Alcalá del Júcar (José Luis Valiente Pelayo)
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Las calles de Alcalá del Júcar

Calles de Alcalá del Júcar.
Cuando el castillo estaba en pleno apogeo, la ladera sobre la que hoy se asientan las ca­lles alcalaeñas era un peñascal sólo practicable por sendas que los del castillo trillaban para subir agua del río. Con el correr del tiempo, Alcalá del Júcar se fue asentando en un lugar de acciden­tada topografía, por lo que la red viaria se tuvo que adaptar a la pendiente del terreno, estando constituida esta por calles estrechas, adarves, pasadizos y pequeñas plazas que, en realidad, son más angostos ensanches que otra cosa. En la actualidad, esta antigua estructura urbana aún se re­fleja en el trazado de la población.
Las calles de Alcalá del Júcar
Actualmente, y antes de pasar el puente que nos mete en las primeras casas, atravesa­mos “La Rambla” cuajada de plátanos que dan sombra al ocio estival de los alcalaeños, incluidos los veraneantes. Pasado el puente, combadas calles horizontales son cruzadas por otras de eleva­das pendientes. Entrar es aplicarse a un ameno alpinismo semirural, nunca del todo urbano, aun­que las estrechas calles de un metro y medio tengan el piso de cemento. En el plano callejero de la página siguiente podemos apreciar la disposición de las diferentes calles alcalaeñas donde, debido al terreno sobre el que se asientan, predominan las callejuelas sinuosas e incluso laberínticas.
Las calles de Alcalá del Júcar son rectas y de no mucha anchura; se cortan oblicuamente y reú­nen las condiciones necesarias para dar salida a las aguas de lluvia. Dos son las principales: la calle Nueva y la Cuesta Hondonera. La primera va desde la Iglesia a la calle del Molino y es una de las pocas que están, más o menos, horizontales. La segunda va desde la Iglesia hasta el puente romano; esta calle, que es la de mayor grado de inclinación de todo el pueblo, fue recubierta de cemento hace algunos años con el fin de que los coches pudieran bajar por ella, con lo cual per­dió gran parte de la belleza que adornaba a tal calle, aunque en la actualidad ha recobrado su primitivo aspecto, con lo que se ha dado un gran paso en el embellecimiento del pueblo.
Para Sebastián de Miñano (1826), las calles de Alcalá  del Júcar eran “...tan estrechas y pendien­tes, que con gran dificultad pasa un carruage por la mas ancha, y lo mismo sucede con los caminos de avenida al puente, que por descuido están intransitables; siendo asi que antes uno de ellos, conocido con el nomb(re) de Puerto Seco, era el pasagey crucero de comercio de Requena y de otras villas.”
Tampoco Madoz, hace mejores elogios de nuestras calles ya que, para él, eran escalona­das y sin permitir ningún espacio que pudiera servir de plaza. Eran resbaladizas, tortuosas e in­cómodas, y “…tan sólo la que bordea el rio, denominada Nueva, espaciosa y casi recta. Como nota curiosa podemos decir que hay constancia, desde al menos 1752, de que esta calle ya era denominada de esta forma por lo que, pese a llamarse “Calle Nueva”, cuenta con más de dos­cientos años.
En cuanto al aspecto urbanístico, respetamos las decisiones del pueblo y aceptamos la fisonomía actual, pero confesamos sinceramente que no compartimos la opinión de que se permitan algunas construcciones que poco o nada hacen para la mejora general del pueblo el cual vive, en parte, del turismo.
También podemos ver que proliferan las edificaciones incontroladas y antiestéticas, así como el crecimiento anárquico y especulativo sin planeamiento adecuado. Por desgracia pode­mos ver esto si salimos a pasear por cualquier carretera o camino de Alcalá, donde se ha permiti­do la construcción de viviendas, donando el ayuntamiento el terreno por el mero hecho de ser alcalaeño. La donación nos parece acertada, la construcción anárquica, no.
También comienza a aparecer una incipiente degradación de espacios de gran valor na­tural y paisajístico, motivo por el cual debería de haber un mayor control y restricciones en los aprovechamientos turístico-recreativos, sobre todo de la zona entre Alcalá del Júcar y el Embalse del Molinar, ya que se trata de un ecosistema todavía no excesivamente alterado. Desdichadamente, pis­tas forestales como la construida entre Casas de Ves y El Tranco, acabarán destrozando este hermoso paraje.
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Tradiciones de Alcalá del Júcar-La matanza

ASPECTOS COSTUMBRISTAS EN ALCALÁ DEL JÚCAR.

Sería demasiado prolijo e interminable constatar todos y cada uno de los aspectos de ti­po tradicional y costumbrista que motivaron un cierto desahogo de buen humor ante las penosas

circunstancias y el ímprobo trabajo en que se desenvolvieron nuestros mayores. Sin embargo, aunque de pasada, queremos referimos a la popularidad alcanzada por algunos de ellos, como por ejemplo:
La Matanza: era uno de los acontecimientos gastronómicos más importantes del año en Alcalá del Júcar y podría ser definido como la acción que consiste en matar al cerdo, así como las operaciones subsiguientes destinadas a la elaboración y aprovechamiento de la carne y otras partes del animal.
alcala del jucar
Aunque en algún tiempo constituyó el cerdo, por ser criado en los corrales domésticos, un alimento muy común en Albacete, en la actualidad, debido a una mayor variedad en la ali­mentación y a la industrialización de productos alimenticios, él cerdo cómo alimento básico ha quedado reducido, principalmente, a algunas zonas rústicas.
La matanza constituye una tradición y una fiesta familiar. En ese día suele reunirse toda la familia, más algunas mujeres que ayudan en las tareas, y hombres que sujetan al animal sobre la mesa mientras es degollado; úna vez se ha matado y limpiado es descuartizado, empezando entonces la labor de las mujeres, que abarca desde la limpieza de las tripas, que posteriormente se utilizarán como recipiente donde embutir, hasta la mezcla de distintas carnes junto con espe­cias para la elaboración de los embutidos. Los jamones y brazuelos se recubren de sal durante al­gún tiempo, transcurrido el cual se lavan y se dejan a secar. A los pocos días de haber matado el cerdo se efectúa la “fritá”, operación que consiste en freír con gran cantidad de aceite parte del lomo, longanizas, morcillas, etc., para conservarlo en la orza, de la que se irán extrayendo poco a poco las “tajás” a lo largo de todo él año.
La matanza se lleva a cabo durante los meses de invierno, ya que las bajas temperaturas favorecen la cura y conservación de los embutidos. Ya el refranero local lo advierte al decir “Por San Andrés mata tu res, grande, chica o como es”.
Entre las diferentes piezas que suelen elaborarse se encuentras las morcillas, longanizas, güeñas, perro, salchichón, chorizo, etc., y, a veces, el lomo se suele embuchar.
La matanza se celebra habitualmente con una comida familiar, y es a mediodía cuando llegan lá mayoría de los invitados. Se sirve una suculenta comida en la que casi nunca falta el “morteruelo” y por la noche cualquier plato al que siguen, inexorablemente, las primeras morci­llas fritas.
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Alcalá del Júcar y La agricultura de secano

La agricultura de secano 1ª parte.
Uno de los productos que siempre contó con el beneplácito de los alcalaeños fue el vino. Hoy en día, gran parte de la superficie agrícola está dedicada a la cosecha de la uva. Tal es así, que casi nos parece imposible que esto no haya sido siempre de la misma manera y aunque siempre se ha producido vino en nuestra comarca, su importancia varió según la época.
anejos de Alcala del Jucar
Aunque está muy documentado el aumento del viñedo durante el siglo XVI, debido al incremento de la demanda y a la subida de sus precios, de 1579 es una cita donde, e1 hablar de nuestro pueblo, se dice que “…y tiene esta Villa en el dicho rrio una legua de largo a la parte de arriba hansi a do el sol pone de viñas y arbolescomo podemos apreciar, entonces era un producto de regadío motivo por el cual no podía dedicársele excesiva superficie. También Jor- quera, por aquellos mismos años nos cuenta que “esta tierra es muy buena para labores en la qual se coje muncho cria yervos ay genteno y mancho vino y bueno todo”.
Alcalá del Júcar depende, según el Catastro Vitícola y Vinícola de la Provincia de Albacete, de la denominación de origen “Manchuela”, la cual acoge a 27 pueblos y una superficie de 30.535 hectáreas, aunque como dice Rafael Chirbes, “Entre Utiel-Requena y Álmansa se encuentra la Manchuela, la zona productora de vinos más indecisa para proteger su nombre pues desde hace muchos años ha tenido concedida la Denominación de Origen a titulo provisional y jamás la ha consolidado”.
La viticultura está extendida por todos los municipios, elaborándose la producción (más de un millón de hectolitros de vino anuales) por numerosas cooperativas e, incluso, bodegas particulares. La comercialización es, sin embargo, muy deficiente todavía, ya que las embotelladoras son muy escasas. A pesar de existir una denominación de origen Manchuela, los resultados económicos derivados de este valor añadido son bajos por una evidente falta de promoción.
La elaboración de los vinos se realiza, básicamente, con uva de las variedades, Bobal blanco, Airen, Pardilla, Verdoncho y Macabeo (blancas) y las tintas Bobal, Cencibel, Moravia, Garnacha, Marisancha, Rojal y Morastel.
Por otra parte, el olivo se cultiva muchas veces asociado al almendro los cuales, muchas veces, arruinan sus cosechas a causa de las heladas tardías. La clase de terreno empleado en los olivos y los almendros, muchas veces, es de la peor.
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