alcala del jucar

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Los patos de Alcalá del Júcar

La colonia de patos de Alcalá del Júcar.

los patos de Alcala del Jucar
los patos de Alcala del Jucar

Todos los días en Alcalá del Júcar se produce un espectaculo lleno de colorido y vistosidad, es cuando la numerosa colonia de patos
que se a afincado en Alcalá del Júcar, se dispone a comer. Algunos vecinos que se hacen cargo de tal menester se colocan casi siempre en el mismo sitio,
cercania de la presa, y echan al agua trozos de pan que previamente han hido recogiendo por las panaderías del pueblo, acudiendo a ellos en manadas los patos que están esperando el momento.

 
Cada año como es natural, esta colonia va en aumento, por lo que cada vez es mas dificil encontrar comida para todos.
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Alcalá del Júcar en Otoño-"El puente Romano"

Alcalá del Júcar en Otoño.
En los Ojuelos de Valdeminguete, al pie del Cerro de San Felipe al que los romanos llamaron con el nombre de Suero, cuyo caudal se ve aumentado desde su origen con las aportaciones de numerosos arroyos nacidos en las fragosidades de una comarca de abundantes precipitaciones por su elevada altitud. En la vecina provincia de Cuenca, el 85 % de su superficie vertiente se halla por encima de 1000 mts. en los mismos relieves de cabecera.
 
Marcha luego el río a Moranchel y Alcazarejos, de la jurisdicción de Jorquera, dentro de la cual recibe el arroyo de Abengibre; le atraviesan dos puentes, uno en la aldea de Cubas y el otro en la misma villa de Jorquera, situada en la margen izquierda sobre un peñón, con algún adelanto hacia el río y rodeada por la parte septentrional de un barranco que solo deja entrada por el Oeste; el río corre allí por un cauce profundo. Entre la mencionada aldea de Cubas y Jorquera, hay una represa por medio de la que se saca el agua para regar su hermosa ribera en ambas oríllas, hasta el pueblo de la Recueja.A los pocos minutos, se llega a la ermita de San Lorenzo, que está en su orilla derecha y tiene un paso a su pie para cruzar el río, llamado “el vado de los jinetes”, aunque en dirección bastante oblicua. Desemboca allí también la cañada de San Lorenzo, que a su vez ha recibido, entre otras, la Rambla del Arroyo de los Tejares y la Rambla de Peña Rubia.

SENDERO "EL MORRÓN" EN ALCALA DEL JUCAR

RUTA LILA:
SENDERO “EL MORRÓN”
Alcalá del Júcar-las Eras-Tolosa-Alcalá del Júcar
Salimos de Alcalá del Júcar desde el Castillo, tomando el camino empedrado que  por una fuerte pendiente asciende hacia el depósito del agua, abandonamos el camino para coger una senda que sale a la izquierda y nos dirigimos hacia Las Eras.
SENDERO "EL MORRÓN"  Alcalá del Júcar-las Eras-Tolosa-Alcalá del JúcarSENDERO "EL MORRÓN"  Alcalá del Júcar-las Eras-Tolosa-Alcalá del Júcar
Llegamos a la “Plaza de los Jardinillos”, junto a la Ermita, llegamos a “La Placeta”. Proseguimos por la derecha, en dirección Este. a través de la c/Avenida, pasaremos junto al Colegio Público “Profesor Tierno Galván”, cruzamos la carretera comarcal 3201 de Casas Ibáñez a Alcalá del Júcar, continuamos recto por la C/. Peñicas, nos incorporamos al “Camino de Las Eras a Casas de Ves”, salimos al “Camino de Alcalá del Júcar a Villa de Ves”, por el que continuamos a la derecha.
Seguimos por la derecha incorporándonos al “Camino de las Casillas de Tolosa”, a bandonamos el “Camino de las Casillas” para coger una senda que sale a la izquierda, entre varias casillas y corrales con muros de piedra, junto a las antiguas eras. Un alto en el camino nos permitirá contemplar, desde este punto, la espectacular panorámica del valle que ha labrado el Júcar. Frente a nosotros, en dirección Sur, divisamos la aldea de La Gila.
El camino nos lleva hasta las primeras casas en ruinas de Tolosa, en este punto la senda se hace camino. Giramos a la izquierda por la calle de la Iglesia. Frente a nosotros se sitúa el lavadero; a nuestra espalda queda la Ermita, tras dejar a nuestra espalda las últimas casas del pueblo, abandonamos la carretera tomando la senda que nos sale a la izquierda entre los olivos, para tomar el puente que cruza el río Júcar, en el embalse de Tolosa.
Al pasar el puente, continuaremos hacia la derecha por el “Camino de la Vereda de Tolosa”,
Llegamos a las primeras casas del pueblo. A nuestra derecha, en el cauce del río se sitúa la Estación de aforo de la Confederación Hidrográfica del Júcar. En la margen contraria podemos observar las instalaciones del camping. Al frente, en la cima del cerro divisamos las casas de Las Eras, llegamos al asfalto de la calle Olmeda. En este punto abandonamos el “Camino de la Vereda de Tolosa”, Finalizamos nuestro recorrido en Alcalá del Júcar.
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Alcalá del Júcar Canta el Himno a San Lorenzo

Himno a San Lorenzo.

Durante los dias que San Lorenzo permanece en Alcalá del Júcar en las fiestas, hay numerosas ocasiones en las que casi todo el pueblo participa en los actos religiosos en honor al Santo, y en todos esos actos se concluye cantando el Himno a San Lorenzo.
fiestas de Alcala del Jucar
“Santo bendito y excelso digno de veneración, por el pueblo de Alcalá ruega, LORENZO, ruega a Dios.
Bendito sea nuestro Patrón San Lorenzo que en duro suplicio su vida entregó Confesando a Cristo tuvo en el cielo la palma de mártir, que Dios le tejió.
A este pueblo que te adora tu amor siempre protección son tus hijos que te aman y te ensalzan con fervor.
Hoy, atento y bondadoso,
hasta el trono del Señor, por tus manos llegue, ¡oh Santo! De este pueblo la oración.
El rio y ribera, el pueblo y castillo las glorias del mártir canten a una voz y eleven al cielo un himno sencillo de amor y de gloria al Santo Patrón.
Tú que ostentas orgulloso las parrillas, que en el fuego se quemó tu cuerpo luego antes que ofender a Dios.
Danos tu amor fervoroso, para que con gran anhelo nos labremos en el cielo
un eterno galardón.
Santo bendito y excelso, digno de veneración, por España y por tu pueblo ruega, LORENZO, ruega a Dios”
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Que ver en Alcalá del Júcar

Monumentos para visitar en el pueblo de Alcalá del Júcar.

Aunque Alcalá del Júcar es una población relativamente pequeña, en ella podemos encontrar cosas muy interesantes para visitar.
1º-En primer lugar iremos a  El Castillo de Alcalá del Júcar, según las crónicas, nuestro castillo es de origen árabe y, al igual que el de Jorquera, posiblemente almohade. La extensión del recinto ronda los 4.000 metros cuadrados y, pese a lo vistoso de su emplazamiento, su ocupación debió depender del destino de los castillos de Jorquera y Ves, ya que al estar rodeado de cimas más altas (Las Eras y Las Casas del Cerro), lo hacían relativamente débil, máxime si tenemos en cuenta que la actual tone del homenaje no existía aún en esa época y que la original, la que había entonces, era mucho más baja. Quizás sea Roa y Erostarbe, según nuestra opinión, quien mejor haya definido la apariencia del castillo alcalaeño, al decir que sobre la peña se destacaba “…cual petrificada osamenta de colosal gigante, las ruinas árabes de su castillo, en tiempos inexpugnable”.
Castillo de Alcalá del Júcar
 
Esta fortaleza se sitúa en lo alto de un peñón, y allí se encuentran las ruinas de las murallas y un importante albacar separado del resto del espolón por un foso artificial excavado en la piedra, el cual debería ser cruzado mediante una pasarela, ya que los puentes levadizos no se conocían en aquella época. Como se dice en viejas crónicas, Alcalá del Júcar “…tiene un castillo irruido en un espolon que vaja desde donde dicen El Cerro de la Orea, y como en la metad del declive que este tiene hasta el Rio se alia situado dicho Castillo, el que hoy mantiene parte de sus murallas, por la parte del Norte, aunque por las demas partes no la necesita por circunbalarlo un cinto de piedra elevadisimo, y sin adbitrio para poderlo escalar..
2º-Despues bajaremos por sus estrechas calles en busca de su estapa “Troglodítica“, y nos adentraremos en sus singulares “cuevas visitables”, las mas características son Las cuevas de Masagó, Cuevas del Diablo y Cuevas del Rey Garadén.
Cuevas del Diablo
Las viviendas normales suelen tener, casi siempre, algunas dependencias abiertas a pico en la pared rocosa sobre la que se asienta el pueblo. Cada vecino no tiene sino que ponerse a trabajar en la pared interior si es que necesita ampliar su vivienda. Con este sistema han sido trazadas las cuevas más originales del mundo, que tienen la entrada por el lado del pue­blo y se han prolongado a través de un largo túnel, horadando toda la montaña de parte a parte a lo largo de más de cien metros, hasta llegar a la otra vertiente. En el extremo opuesto se han construido restaurantes, cafeterías, etc., entre las que sobresale un comedor con la mesa del cen­tro de roca, moldeada a pico y que se encuentra en las llamadas “Cuevas de Masagó”.
3º- En tercer lugar y  callejeando hacia el rio Júcar nos encontraríamos con La Iglesia de San Andrés Apostol, situada en la calle Pósito, en lo alto de la Cuesta Hondonera , a la salida principal se encuentra una especie de rellano que se le dice “El Pretil” el cual nos puede srvir para hacer un pequeño descanso.
Iglesia de San Andres Apostol de Alcalá del Júcar
El templo tiene planta de cruz latina, es decir, formada por una nave central y un cruce­ro, siendo su cabecera plana. Las naves que forman la iglesia están cubiertas con bóvedas de ca­ñón, es decir, de sección semicircular. Estas bóvedas de cañón, se construyen con series de arcos de medio punto, pero el gran peso de la bóveda y su carácter macizo, requiere unos reforzamien­tos internos y otros externos. Los refuerzos internos están formados por arcos transversales que en arquitectura se denominan arcos fajones, los cuales se prolongan hasta el suelo a modo de co­lumnas semicilíndricas adosadas a la pared. Los refuerzos externos, están formados por muros gruesos y los denominados contrafuertes, que son unos machones salientes en el paramento del muro.
4º-Bajamos la Cuesta Hondonera para cruzar el Puente Romano, este es de sillería y consta de cuatro ojos, bajo los cuales corren raudas las aguas del río. Su longitud no es muy grande, ni siquiera importante; la gran luz de sus arcos provoca problemas que sus constructores resolvieron recurriendo a arcos levemente elípticos, que amplían su alcance horizontal sin requerir más altura. Pero el mayor problema, y que no pudieron resolver, fue el de la rigidez física de su estructura. La piedra no admite apenas flexibilidad y ello obliga a que los arcos sean sólidos, indeformables y no excesivamente abiertos para poder resistir cualquier peso. Por eso, el puente de Alcalá del Júcar es macizo de estructura.
Puente romano de Alcalá del Júcar
En la mitad del puente, se hallaba la llamada “Cruz del Puente”, realizada en piedra y derribada durante la última contienda; tras la confrontación bélica se construyó algo parecido a una flecha, llamada “Cruz de la Victoria” y construida para conmemorar el triunfó franquista en la Guerra Civil. Bajo esta cruz, hay situada una lápida que nos fecha la construcción de esta pasarela en el año 1771; en esta losa todavía subsiste una inscripción en cuyas cinco líneas se declara:
ESTE PASO ES DE
EL AÑO DE 1771 A 27 DE MARZO QUE SE REMATO
EL PUENTE
4º- Una vez cruzado el Puente Romano de Alcalá del Júcar podemos dirigirnos hacia la Plaza de Toros, Alcalá del Júcar cuenta con una de las más originales plazas de toros que se hayan construido jamás. Sobre su construcción no se sabe gran cosa aunque esta plaza cuenta, según algunos, con más de 200 años estando considerada por muchos autores como una de las más antiguas de España. Antes de levantarse la plaza, allí había una era para trillar enclavada en la roca y, con anterioridad, la ermita de San Pedro.
Plaza de toros
La portada está realizada a base de sillares y el resto, hasta nivelar el punto más alto, es manipostería trabada con mortero de cal. A partir de ahí, se usa el alzado de tapial calicastrado. También aparece el uso de cadenas (bloques escuadrados) para unir dos lienzos convergentes. Por su parte, las gradas están esculpidas en la roca y los muros son de adobe, habiéndose utilizado, además, el barro, la grava y el ladrillo. La disposición de todos estos materiales hace parecer que los muros estén hechos para soportar un tobogán. En cuanto a su forma, esta plaza no es cuadrada ni redonda, es ovalada y desde arriba recuerda una lucerna paleocristiana.
5º- Bordeando el rio en dirección a La recueja, a su derecha podemos encontrar La Ermita de San Lorenzo , en un paraje de una gran belleza natural, a unos 3 kilometros de Alcalá del Júcar.
Ermita en Alcalá del Júcar
Data de 1579, consta de una sola nave cubierta con boveda de cañón. Es el templo en donde está todo el año el patrón de Alcála del Júcar, San Lorenzo, que en las fiestas viene al pueblo hasta el dia 15 de agosto que regresa en procesión de nuevo a su Ermita.
6º- De camino a la Ermita, a su izquierda, tambien podemos visitar  La cueva de Garadén, que no tiene nada que ver con la que hemos visto en el pueblo, y que fué un antiguo castillo.
Cueva de Garadén
Hoy solo podemos ver una gigantesca oquedad, ya que se ha caido el peñon dentro del cual se encontraba. Es un unico ejemplo de Castillo Cueva en nuestra peninsula. La tradicion cuenta que el Señor de esta fortaleza era un Rey Moro llamado Garaden.
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Historia del Castillo de Alcalá del Júcar

El castillo de Alcalá del Júcar y su Historia.
En nuestra provincia, encrucijada de caminos, no podían faltar los castillos.
Constituían un alto para los invasores que buscaban dominar tierras en el centró Corona de Aragón o en Al-Andalus. Pese a ello, y aunque no faltan castillos robustos en nume­rosas poblaciones, el estado de gran número de ellos es lastimoso. Como bien recoge Merino: “Con la paz, con la artillería y con el cambio de las costumbres, dejó de oírse el estrépito de las lanzas. Las antes atendidas fortalezas quedaron encomendadas a un solo alcaide, y aún este se retiró a poblado, … Luego vino el abandono absoluto, y con él las tareas de destrucción y la ruina, ya sin reparaciones posibles’.

castillo de Alcala del Jucar
Castillo Arabe en Alcala del Jucar

Y si la provincia cuenta con numerosos castillos, Alcalá del Júcar no iba a ser menos. Según las crónicas,  nuestro  castillo es de origen árabe y, al igual que el de Jorquera, posiblemente almohade.

La extensión del recinto ronda los 4.000 me­tros cuadrados y, pese a lo vistoso de su empla­zamiento, su ocupación debió depender del desti­no de los castillos de Jorquera y Ves, ya que al es­tar rodeado de cimas más altas (Las Eras y Las Casas del Cerro), lo hacían relativamente débil, máxime si tenemos en cuenta que la actual tone del homenaje no existía aún en esa época y que la original, la que había entonces, era mucho más baja. Quizás sea Roa y Erostarbe, según nuestra opinión, quien mejor haya definido la apariencia del castillo alcalaeño, al decir que sobre la peña se destacaba “...cual petrificada osamenta de co­losal gigante, las ruinas árabes de su castillo, en tiempos inexpugnable”.
Esta fortaleza se sitúa en lo alto de un peñón, y allí se encuentran las ruinas de las murallas y un importante albacar separado del resto del espolón por un foso artificial excavado en la piedra, el cual debería ser cruzado mediante una pasarela, ya que los puentes levadizos no se conocían en aquella época. Como se dice en viejas crónicas, Alcalá del Júcar “...tiene un castillo irruido en un espolon que vaja desde donde dicen El Cerro de la Orea, y como en la metad del declive que este tiene hasta el Rio se alia situado dicho Castillo, el que oy mantiene parte de sus murallas, por la parte del Norte, aunque por las demas partes no la necesita por circunbalarlo un cinto de piedra elevadisimo, y sin adbitrio para poderlo escalar…
Castillo Almoade de Alcala del Jucar
Separada del peñón por un precipicio, hay una pequeña muela llamada el Bolinche Manazas. La tradición oral alcalaeña dice esta se encuentra hueca y que antiguamente la usaban los que habitaban el castillo para subir agua del río. Esto ya era recogido por Tomás López en el si­glo XVIII, al decir que en esta peña se encuentra “…una mina que en su construcción primitiva no deja ya señales que fue echa artificialmente por la deboracion que en ella a hecho el salitre de que abunda todo este pais, pero se viene en conocimiento de su tendencia y positura que es­ta sirvió en su primitivo ser de conducto seguro para subir las aguas del Jucar y otros emolu­mentos que necesitasen los que ocupavan y guarnecían dicho Castillo….”. No obstante, en el Bolinche, actualmente solo se pueden apreciar cuevas artificiales que fueron dedicadas, hasta no hace muchas décadas, a palomares!
En realidad, quedan escasos restos del castillo islámico, reduciéndose éstos a las cortinas que bordean la plataforma, pues lo que conservamos pertenece alas reformas hechas por los cristianos. Encima de la fragua, también pueden verse los restos de la muralla antigua.
El castillo fue tomado definitivamente por Alfonso VII en 1211, “…e luego que tomó aquellos castillos, fortaleciólos e fízalos adobar e reparar muy bien”, añadiéndosele años des­pués la torre del homenaje. Esta torre tuyo su propio recinto de cortinas, que se mantiene en par­te, entrándose a la torre desde el camino de ronda, por una puerta que se conserva a cierta altura.
En la descripción que en 1579 hizo el gobernador y justicia mayor del Marquesado de Villena, don Diego Velázquez, por encargo de su señor el rey don Felipe, consta que “…esta Vi­lla tien un castillo grande él qual esta fundado sobre una peña muy alta tajada a la rredonda de su natural demas de setenta estados de alta la dicha peña y junto al dicho castillo en la di­cha peña ay un espacio de tierra como una plaza grande donde antiguamente bibia el dicho pueblo e agora no ay mas de los gimientos e la yglesia porque por la estrecura y con tienpos de paz se salieron a bibir a donde esta fundada la dicha Villa el qual edifigio de la fortalesa es de cal y canto muy hermosa e tiene dentro una gistema para el agua del gielo y dos mazmoras e dos molinos de manos y una puente lebadizay el trio de  Xucar casi gercala dicha fortaleza e peña y desde el dicho castillo pueden baxar a el trio por agua por una mina que ay fecha en la dicha peña”. Casi nada sobrevive. Ni que decir tiene que todo esto se refiere a tiempos en que ésta ladera, casi vertical, era un peñascal solo practicable por sendas que los del castillo trillaban para subir agua del río.
En 1803 se derrumbó parte del peñón que hay bajo el castillo; como dicen las crónicas la ruina fue de un pedazo de pared con almenas y su Cubo que existían sobre un peñasco, que arruinándose éste se llevó consigo lo antecedente y de las Casas que se arruinaron fueron como unas treinta”. Como veremos en otro apartado, murieron 26 personas aquella noche, ade­más de otros destrozos como un molino, el aterramiento de la acequia, la inutilización del puen­te, etc.
Con la llamada Guerra Carlista “…el anterior castfillo de moros fue reparado en la úl­tima guerra civil, añadiéndole un fuerte muro y otras obras para defensa dé la villa”. De hecho, en esta fortaleza tenía su base el denominado “Regi­miento del 5o Ligero”. Todavía se pueden ver las “clásicas aspilleras de aquella época, de la cual datan también los cañones que hasta hace unas décadas podían verse semienterrados entre las ruinas del cas­tillo.

Algún tiempo después, los habitantes del pueblo, utilizaron ésta moderna muralla y buena parte de los restos antiguos del castillo, para po­der construir sus casas en la ladera, ya que les resultaba más fácil bajar los materiales de la parte alta del castillo que tenerlos que subir por aquellas calles tan empinadas. Por suerte, este enorme sacrilegio cultural e histórico ha sido reparado en parte con la reconstrucción que se llevó a cabo hace ya algunos años y, gracias a la cual, podemos apreciar un magnífico ejemplo de arquitectura militar. En esta reconstrucción fue restaurada la torre del homenaje, que conserva su distribución interior; su puerta a nivel superior, que posiblemente constituiría el primitivo acceso y una serie de elementos interesantes. Adosado a la torre está un pequeño recinto en cuya muralla opuesta se apoyaría la pasarela ya que, como hemos dicho anteriormente, los puentes levadizos aún no se habian inventado.
Información recopilada para el blog de Casa rural La bodeguilla de Alcalá del Júcar.

INICIO

 

Fiestas Onomásticas en Alcalá del Júcar

Las fiestas Onomásticas
Aparte de las ferias y fiestas de cada población, existen o han existido otras festividades que con mayor o menor arraigo se celebraban en Alcalá. Nos estamos refiriendo a diversas festi­vidades que no por ser más humildes, dejan de ser tradicionales.
kas fiestas onomasticas en Alcala del Jucar
SAN ANTÓN: su conmemoración tiene lugar el 17 de Enero[1]. Hasta hace algunas dé­cadas, el vecindario acostumbraba a mantener diariamente y de forma mancomunada a un cerdo que recorría tranquilamente las calles de las aldeas, libre y sin trabas ni encierros, y que el día de la onomástica del santo era subastado junto a otros presentes donados por las gentes del pueblo. Se ha dado el caso varias veces que una vez que alguien se hace con el cerdo vuelve a ofrecerlo para otra nueva subasta[2]. Tal era, lo que a nosotros ha llegado con el nombre de “Gorrino de San Antón”. Antaño, se elaboraba el llamado pan bendito y que era repartido a la puerta de la Iglesia, tanto para las personas como para los animales. Por la noche, como no, la inevitable hoguera ala puerta de la Iglesia donde se asaban patatas, longanizas, careta, etc.
Este santo es el patrón de los animales pero debido a la industrialización del campo y la consiguiente desaparición de los animales de carga, esta fiesta está desapareciendo de forma alarmante. A ello hay que añadir que, como San Isidro, santo eminentemente agrícola, va adqui­riendo mayor relevancia, muchos de los actos que antaño se celebraban en honor de San Antonio Abad, hoy se realizan para venerar a San Isidro. Actualmente se limita a la tradicional procesión y la bendición de los animales. Antiguamente, y si pese a la bendición de tumo, algún animal se ponía enfermo, lo mejor era recurrir a los profesionales; por los archivos del siglo XVII pertene­cientes a la Inquisición, conocemos los casos de Francisco Valera y Martín González, ambos ve­cinos de Valdeganga que, aunque sanaban a toda clase de animales, estaban especializados en cerdos, para lo cual les ponían tan solo una cédula al cuello en los que estaban escritas palabras de Salmos.
 

 


[1] San Antonio Abad (250-356) fue un anacoreta egipcio que pasó casi toda su vida en el desierto, después de haber dado todos sus bienes a los pobres. En la iconografía se le suele representar con un cerdo.
[2] Según recoge José Antonio González Pérez, en el año 1930 se llegaron a ofrecer 50 pesetas de las de entonces por el culo de la zanahoria.
SAN FULGENCIO Y LA CANDELARIA: se celebran el día 16 de Enero y el 2 de Fe­brero respectivamente[1]. Como suele ser tradicional en este tipo de festividades, se hacen hogueras.
Las densas humaredas, tenía lugar antiguamente la confección de las tradicionales “majas”, tam­bién llamadas “hachos”. Para confeccionarlas, se hace un mazo con esparto seco y cada cierto trecho se le rodea con una jareta de esparto verde. Del último trozo salía una cuerda para poder asir la “maja”, aunque, otros, preferían trenzar esta parte final, formando así la cuerda de la que se asirá la “maja” y, una vez que se le había pegado fuego a la punta, salir corriendo por la aldea a la vez que se le hacía dar vueltas. Hay que decir que la confección de “majas” requería una cierta habilidad por parte del constructor, pues existía la posibilidad de que si ésta no se había hecho correctamente, al comenzar a girarla se deshiciera. Como el día anterior, San Antonio, también era festivo, para evitar equívocos el refrane­ro local creó un dicho que rezaba así:

“Detente varón, que el primero es San Antón detente necio, que el primero es San Fulgencio”

SAN BLAS: su festividad se celebra el 3 de Febre­ro[1], tal y como lo recoge el refranero local al decir que “El primero hace dia, el segundo Santa María y San Blas al ter­cer día’\ Lo más tradicional de este día eran los “tortetes” que eran unas tortas de bizcocho adornadas con dulces que se en­tregaban en acción de gracias por alguna curación; luego se subastaban, recogiendo así dinero para el gasto del santo. En alguna parte hemos encontrado el nombre de “toñas” refiriéndose a este dulce, aunque esta es una denominación que desconocemos; también desconocemos el hecho de que se subastasen tórtolas, tal y como recogen algunas públicáciones modernas.

 


[1] Yendo al suplicio, San Blas salvó a un niño de morir atragantado por una espina de pescado, motivo por el cual, este mártir, ha quedado como abogado contra las enfermedades de garganta.
 


[1] En realidad, La Candelaria, es el nombre con que popularmente se conoce la Fiesta de la Purificación de la Vir­gen. ;
Algunas llevaban un puro en el centro para que el santo les protegiese la garganta. Hasta hace poco, los niños acudían a la iglesia acompañados de sus madres para ofrecerles estos “torte­tes”, los cuales serían subastados posteriormente. A veces, estas donaciones tenían carácter per­petuo, yendo cualquier miembro de la familia a entregarlo año tras año en caso de no haber niños ya en la casa.
NOCHE DE SAN JUAN: se celebra el 24 de Junio y,(casualmente coincide con el sols­ticio de verano por lo que, en consecuencia, es el día más largo. Su origen es pagano y la Iglesia lo hizo suyo dándole un tinte cristiano al ponerlo bajo la advocación de San Juan Bautis­ta. En la actualidad aún perdura tal costumbre en toda Europa y parte de África. Esta es una de las celebraciones más antiguas dentro del mundo cristiano, uniéndose multitud de ritos ancestra­les paganos que tienen lugar en esta noche llena dé sortilegios y embrujos. Creencias que* en su mayoría, hay que relacionarlas con el agua, el fuego y la vegetación. Esta noche también es muy importante en el aspecto curativo; en cuanto a la hernia infantil, es entonces cuando dos personas que se llamen Juan y Juana, pueden curar esta enfermedad cogiendo al niño “quebrao” y pasán­dolo por entre las ramas de una higuera. La noche anterior se hacía una verbena, la cual tenía que durar hasta la madrugada ya que la gente que tenía verrugas debía restregárselas con algunas  briznas de hierba antes de salir el sol, desapareciendo al poco tiempo. Algunos, incluso, bañaban sus muías y algún que otro animal.
FERIA DE SANTIAGO: se festeja el 25 de Julio. Había verbena.
Como curiosidad, podemos mencionar que durante las celebraciones de algunas de estas fiestas, y como pueblo eminentemente agrícola, había concursos de arada.

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Una pequeña costumbre que solía realizarse antaño, era la de felicitar a los hombres que celebraban su onomástica en determinadas fechas. Así, el día de celebración de los santos más nombrados tales como San José, San Pedro, San Antonio, etc, salía una pequeña banda para re­correr la aldea de tumo e ir felicitando así a los que celebraban su onomástica, en cuyas casas eran recibidos con algún plato de rolletes y magdalenas. Ni que decir tiene que, como el recorri­do se hacía con música, a los primeros sones, la banda se veía escoltada por un sinfín de crios y crías que hacía, así, el mismo recorrido.
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El puente romano de Alcalá del júcar

El puente de Alcalá del Júcar, al contrario de lo que cree la conciencia popular, no es de construcción romana. Ignoramos el número de puentes romanos que hubo en España, y aunque no lo son todos los que por antiguos se vienen llamando “romanos”, desde luego su cantidad de­bió de aproximarse a la existente a fines del siglo XIX.

Como normas muy elementales para desechar un puente como romano pueden adoptar­se, según A. Blanco Freijeiro, aquellos en que la calzada mide menos de 5 ó 6 mts. de ancho, o en que la calzada sube y baja formando un badén en su recorrido por el puente, en otros térmi­nos, lo que se llama un puente de lomo de asno (los puentes romanos deben tener calzada hori­zontal o muy poco alomada). Como vemos, nuestro puente reúne los dos requisitos. No obstante, buena muestra de lo difícil que resulta adscribir un puente a época romana es que, muchos espe­cialistas, no están de acuerdo con este autor. Existen, además, cantidad de ejemplos más modes­tos y es en ellos donde a veces se plantea el problema de su identidad romana, por cuanto la téc­nica constructiva se mantuvo sin variaciones hasta el siglo XVIII. Incluso puentes que hoy en día se dan por romanos, deberían ser puestos en entredicho.
La mención más antigua sobre un puente en nuestro pueblo que hemos podido hallar es la que aparece en las Relaciones Topográficas, al decirse que “tiene esta Villa en el dicho rrio un puente decaí y canto de gincoarcadas muy rrica y bien edificada y es la mejor puente que tiene el dicho rrio de Xucar aunque desde el siglo XIV hay menciones indicando que se en­contraba en este paso una de las aduanas que servían como frontera con el reino de Aragón.
En cuanto a nuestro puente, este es de sillería y consta de cuatro ojos, bajo los cuales corren raudas las aguas del río. Su longitud no es muy grande, ni siquiera importante; la gran luz de sus arcos provoca problemas que sus constructores resolvieron recu­rriendo a arcos levemente elípticos, que amplían su alcance horizontal sin requerir más altura. Pero el mayor problema, y que no pudieron resolver, fue el de la rigidez física de su estructura. La piedra no admite apenas flexibilidad y ello obliga a que los arcos sean sólidos, indeformables y no excesivamente abiertos para poder resistir cualquier peso. Por eso, el puente de Alcalá del Júcar es macizo de estructura.
En la mitad del puente, se hallaba la llamada “Cruz del Puente”, realizada en piedra y derribada durante la última contienda; tras la confrontación bélica se construyó algo parecido a una flecha, llamada “Cruz de la Victoria” y construida para conmemorar el triunfó franquista en la Guerra Civil. Bajo esta cruz, hay situada una lápida que nos fecha la construcción de esta pa­sarela en el año 1771; en esta losa todavía subsiste una inscripción en cuyas cinco líneas se de­clara:
ESTE PASO ES DE
EL AÑO DE 1771 A 27 DE MARZO QUE SE REMA­TO
EL PUENTE
Una de las primeras menciones que ha llegado a nuestras manos referente al puente ac­tual, data de 1786, al decirse que la villa “„.tiene sobre dicho Rio un puente famoso de piedra de sillería con seis ojos, quatro de ellos para su desguazadero y dos pequeños para repartir las aguas para el eredamiento por ambos lados y paradas de molinos que riegan hasta el termino de Ves, y para ello se toman las aguas de una presa..”; esta presa estaba fabricada “…con tal figura y de unas 300 varas de longitud con dos caídas o ramales de modo que quantos peritos la an visto les causa admiración”.
Ni que decir tiene que el puente actual tampoco se ha mantenido incólume des­de el año 1771 ya que ha sufrido varias inundaciones desde entonces. Un ejemplo de ello lo te­nemos en la riada ocurrida él 26 de agosto de 1782, como consecuencia dé la cual se derrumbó el ojo del puente que daba al Este, siendo reparado por don Felipe Motilla que, aunque era natural de Jorquera, residía en Alborea. Debido a estas y otras inundaciones que ha sufrido el pueblo, el puente actual ha tenido que ser reconstruido en varias ocasiones. También hay constancia de otras reparaciones tras la riada de 1941, la de 1982 o la que sufrió en 1992. Al igual que en otros monumentos, la escuela-taller de cantería ha realizado diversas obras en él.
Pese a estas reconstrucciones, siempre tuvo fama de ser el mejor sobre el Júcar; buen ejemplo de ello es que, a la referencia ya señalada con anterioridad de las Relaciones Topográfi­cas, en el informe que Felipe Motilla hace con motivo del hundimiento de parte del peñón,  por lo que es puente seguro, y al no haber otro en este Rio en muchas leguas, pues los que hay a taparte de arriba y la de abajo son pontones y por consiguiente de muy poca consistencia, que a poca avenida o subida del río marcha con ellos, y es mi decir puente seguro porque llegan lances que se ven precisados los habitantes a buscar éste, que es el que parte para muchas partes del reyno de Murcia, Origüela y Alicante y parte del de Valencia..”. Madoz, en el siglo XIX, vuel­ve a redundar en la idea al decir que: “Pasado el río por un puente de sillería de tres ojos, sólido y quizás el mejor que cruzan sus aguas…”.

Bibliografía: Alcalá del Júcar (José Luis Valiente Pelayo)
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