Alcalá del Júcar

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Gastronomia en Alcalá del Júcar

La gastronomia de Alcalá del Júcar.
De recia y sabrosa podría clasificarse la cocina de Albacete. Platos cuyos orígenes han de ser buscados en los pastores y gentes trashumantes de la Meseta, de características afines a los del resto de las provincias manchegas. Reinan en ellos, especies nacidas en sus campos (ajos, azafrán, etc.), que dotan a sus guisos de peculiarísimo sabor y confortador aroma.
 

La cocina de este pequeño gran pueblo qué es Alcalá del Júcar, tiene grandes semejan­zas con la cocina del resto de La Mancha. Entre lo más destacado sobresale, como no, el tradi­cional “gazpacho manchego” o “galiano”, llamado así por ser comida frecuente entre los pasto­res, en su trashumancia por las galianas o cañadas de La Meseta. En este exquisito plato, alternan fundamentalmente la perdiz y el conejo, junto a ía torta cenceña, ajos, tomate, pimientos, sal y aceite.

Gazpachos en Alcalá del Júcar

Las “gachas manchegas” de harina de almortas y el “pisto manchego”, de tomate y pi­mientos, son platos que podrían llamarse vegetales, si en ellos no colaborasen eficazmente, toci­no de papada y otros “tropezones” en las gachas.
También sobresalen la “olla de aldea”, “guisado de trigo” y el “morteruelo”, hecho a ba­se de liebre, perdiz, tocino, etc., y que ya fue mencionado por don Enrique de Villena en su libro “Arte Cisoria”, también denominado “Tratado del arte del Cuchillo”; esta es la primera obra cas­tellana de etiqueta culinaria.
Los cangrejos de río (sabroso crustáceo para el aperitivo), viven en casi todas las aguas de Albacete, aunque los del Júcar, de gran tamaño y especial finura, son los más apreciados por los buenos aficionados. La “tortilla de cangrejos” es uno de los platos más sabrosos que pueden
degustarse en Alcalá. Otra forma de cocinar los cangrejos es rehogándolos con aceite y añadiéndoles ajos picados; jamón, tomate frito, harina, caldo de pescado y guindilla picante.
Entre los postres cabe destacar los mantecados, así como las madalenas y los rolletes; estos son unos roscos hechos con pasta de harina, huevo, azúcar, raspadura de limón y aguar­diente o anís. Los tres han sido tradicionales a lo largo de la historia de Alcalá. También son dig­nas de mencionar las “flores de sartén”.
En Navidad era tradicional el realizar los llamados “nuégados”, que es una especie de torta que se realiza poniendo miel a calentar a la que, cuando llega a la temperatura deseada, se le añaden rosas, almendras, cacao pelado y nueces; tras unas rápida vueltas para evitar que todo esto se queme, se esparce sobre una superficie lisa y se aplana. Cuando se enfríe, no hay más que cortar el trozo que se quiere.
Tras la vendimia se preparaba el “arrope”; para ello había que poner mosto a hervir (pa­ra que no fermente) y se le añadía calabaza, almendra y cacao pelado. Tras esto, solo resta guar­darlo en algún recipiente e ir comiéndolo poco a poco.
Cómo merienda típica de antaño, se encontraba el “pan, aceite y sal“ cambiando, a ve­ces, esta última por azúcar. También se solía acudir al “pan y vino con azúcar”. En caso de tener que recurrir al chocolate, había que ir a la tienda, donde un huevo se podía canjear por media li­bra de este dulce.
En cuanto a los vinos, esta provincia posee una extensa y variada escala de “caldos”, que va desde los de
Casas Ibañez (parientes de los de Requena y Utiel), a los de Hellín y Fuenteálamo, de más cuerpo y bastante graduación, pasando por los de muy grato paladar de La Roda y Villarrobledo.
Vinos en Alcalá
En nuestras tierras, también se bebe la típica “cuerva”, que se prepara con vino rebajado con gaseosa y con trozos de melocotón cortados y cuyo sabor, levemente áspero y dulce, resulta verdaderamente agradable. Se sirve en un ancho recipiente de barro esmaltado que toma el nom­bre de “cuervera” y que lleva adosadas una serie de tazas donde cada uno de los .asistentes bebe. Es interesante saber que, para algunos, estas “cuerveras” se remontan posiblemente al período ibérico, dadas las analogías entre estos recipientes y los descubiertos en alguno de nuestros más ricos yacimientos arqueológicos.
En cuanto a la capacidad hotelera, puede decirse que, Alcalá del Júcar, está bien prepa­rada para las invasiones turísticas ya que, pese a haber desaparecido las posadas y fondas que había en las aldeas, la villa cuenta con toda una serie de hoteles y restaurantes que disponen de servicio de habitaciones, a los cuales se han unido en los últimos años, algunas casas y aparta­mentos de alquiler.

Los Anejos de Alcalá del Júcar

Anejos de Alcalá del Júcar.
Además de las aldeas  han existido otros anejos[1] que, antes o después, han albergado alguna población. Estos anejos eran de gran importancia, de hecho, Sánchez Ma­zas, al hablar de la población de Alcalá del Júcar dice que: “Se halla distribuido en varios nú­cleos de población, contando con bastantes casas diseminadas por el territorio. Añadiendo a continuación que “El pueblo cuenta con 425 casas y 506 anejos”. Como mero ejemplo, en 1940, estos anejos eran entre otros:
*                     Hoya Guali.- caserío a 6 kms. y con 4 habitantes.
*                     Casa de los Peones.- era un caserío situado en la sierra, a 7 kms. del pueblo. En este año contaba con 16 habitantes.
*                     Casa de los Peones.- situada en la Hoya Guali con 4 vecinos.
*                     Doña Clara – es una casa de labor a 5 kms. de Alcalá del Júcar y con 13 residentes.
*                     Don Benito.- situado a la izquierda del río y que, antiguamente, también fueron unos batanes. Se sitúa a 9 kms del núcleo urbano y contaba entonces con 21 pobladores.
*                     San Lorenzo.- este delicioso lugar es célebre por su ermita. A principios de los años cincuenta aún vivían 34 habitantes.
Cosme Pardo.- situada a 5 kms y con 4 ocupantes.
anejos de Alcala del Jucar
 


[1] Por anejos hay que entender aquellas casas o grupos de ellas que pese a estar en nuestro término municipal no se localizan ni en el pueblo ni en las aldeas, sino dispersas por su jurisdicción.
*                       Casa Piqueras.- casa de labor a 3 kms y con 8 habitantes.
*                       Cañada de la Gitana.- casa de labor, distando 10 kms y con 33 habitantes de hecho.
*                       Peña Rubia.- caserío con 16 moradores y a 8 kms del pueblo. Hay constancia dé este núcleo desde finales del siglo XV y durante varios siglos tuvo la categoría de aldea de Alcalá del Júcar. Según Madoz, en su época, este lugar “solo tiene 2 vecinos de los 5 ó 6 que antes contaba”.
*                       Puntal de las Rochas.- antiguamente eran unos batanes. Dista 7 kms del pueblo y pese a que en 1956 contaba con 103 habitantes, luego se quedó totalmente despoblado. Hace ya algún tiempo se estableció una comuna, la cual pervive hoy en día
*                       Los Pumareios.- caserío a 2.5 kms y con 18 habitantes.
*                       Casa de la Gobernadora.- esta casa de labor estaba localizada a 13 kms, contando con 15 habitantes de derecho.
*                       El Batán.- actualmente es “el otro lado”, pero entonces era considerado como una ba­rriada, que distaba 200 mts del pueblo y diferenciándose de él. Tenía 124 habitantes de hecho y 125 de derecho.
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Las Ermitas de Alcalá del Jucár-Parte 1

Ermitas en Alcalá del Júcar.
Tradicionalmente, el alcalaeño ha sido una persona apegada a la fe de sus mayores. Esto se ve no solo a través de la participación en los distintos actos religiosos, sino también en la construcción a lo largo de los siglos de diversas ermitas. Por desgracia, hoy tan solo unas Cuantas perviven de entre las más de diez que han existido en la historia de Alcalá del Júcar.
Fiestas de Alcala del Jucar

De todas ellas, la más importante fue siempre la de San Lorenzo Mártir, que se encuen­tra a la derecha del río, en su parte superior y al Oeste de la población, de la cual dista 3 kms. Consta esta ermita de una sola nave cubierta con bóveda de cañón, aunque las pilastras que con­forman el templo la dividen en 3 tramos, los cuales presentan bóvedas de arista.

Según consta en una inscripción del edificio, en el año de 1804, y para darle mayor or-

nato, fueron pintadas sus paredes con ángeles, figuras alegóricas a las estaciones del año y algu­nas escenas con personajes entre las que desteca una donde aparece el santo dando limosna a los pobres. En las pechinas, que se encuentran bajo la cúpula, fueron pintados San Agustín, San Jerónimo, San Gregorio Magno y San Buenaventura santos todos ellos, a decir verdad, sin relación directa con nuestro pueblo[1]. También aparece una inscripción donde, transcrito, puede leerse: “Se pintó esta capilla y retablo siendo Obispo de Cartagena el Ilustrísimo señor don Bictorian López Gonzalo, cura de la parroquial de Alcalá el licenciado don Juan Estevan Zev- rian y mayordomos administradores de esta milagrosa imagen de San Lorenzo don Antonio Garda Flores, teniente de dicha iglesia, con Pedro Ximenez. Año de 1804?
 


[1] No obstante, ao es meaos cierto que si cambiásemos a Saa Buenaventura por San Ambrosio, estarían representa­dos ios cuatro Padres o Doctores de la Iglesia latina.
La primera mención a este lugar aparece en las Relaciones Topográficas de Felipe II (1579), al decir que “…esta Villa tiene una hermita que se llama de San Lorenzio una legua desta Villa en la rribera del rio Xucar la qual es muy antigua que no hay memoria cuando se hizo y es casa de mucha deboción”.
A esta gran devoción, y si revisamos los textos antiguos, nos damos cuenta de una gran paradoja y es que, al contrario de lo que pudiese parecer, esta ermita se caracterizó por la dejadez de la que hizo siempre gala; así, en 1650, en una visita pastoral se dice que “…la hallo muy indecente (…) y sin ornato alguno y con un retablo de pincel muy malo y de imágenes y de figuras muy in­decentes y su altar sin ornato algunodándose la or­den de que se reparen tales deficiencias. Desgraciada­mente, no hubo tales arreglos, ya que en la visita pastoral de 1677 se redunda en dicha idea al decir que pesé a la gran devoción que hay por el santo, “...dicha Hermita no esta con la dezencia que pide Santa debodón y esta ne­gligencia a sido Causada de no tener persona que cuide del Monumento de dicha Hermita…”, En estado tan las­timoso no es de extrañar que, pocas décadas después, se hundiese parte del templo, por lo que en 1742 fue repara­da por el cura de Alcalá, don Juan Manuel de Pelegrina y Ruiz, subiendo el montante total a la cifra de 1.000 re­ales.
Ermitas de San Lorenzo
Ya en 1786, se añade que está ubicada “...Rio arriba a la distancia de 3 quartos de le­gua Dedicada al Señor San Lorenzo Mártir patrón de esta Villa a quien se consagran a diez de Agosto unas plausibles fiestas que las hacen memorables las muchas gentes quebienen a ob­sequiar al Santo por sus muchos milagros que obra con sus debotos”. Además de ser el templo donde se guardaba al santo, en aquellas épocas también “.„sirve de parroquia á los caseríos de aquellas inmediaciones”.
Pese al fervor por el santo patrón, el estado de su ermita fue nuevamente descuidándose motivo por el cual hubo de ser restaurada interiormente entre 1994 y 1999, recobrando así el
magnífico aspecto que tuvo antiguamente[1]. Por desgracia a este deterioro del tiempo, hubo que amadir actuacióñés ’tah funestas como lálleváda á cafo donde se sustituyó eí
retablo de madera que contenía a San Lorenzo por otro en piedra realizado por la escuela-taller del pueblo, aunque de gusto bastante más que dudoso.
 


[1] El proceso de recuperación fue dirigido por la restauradora Momo Makino.
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Las calles de Alcalá del Júcar

Calles de Alcalá del Júcar.
Cuando el castillo estaba en pleno apogeo, la ladera sobre la que hoy se asientan las ca­lles alcalaeñas era un peñascal sólo practicable por sendas que los del castillo trillaban para subir agua del río. Con el correr del tiempo, Alcalá del Júcar se fue asentando en un lugar de acciden­tada topografía, por lo que la red viaria se tuvo que adaptar a la pendiente del terreno, estando constituida esta por calles estrechas, adarves, pasadizos y pequeñas plazas que, en realidad, son más angostos ensanches que otra cosa. En la actualidad, esta antigua estructura urbana aún se re­fleja en el trazado de la población.
Las calles de Alcalá del Júcar
Actualmente, y antes de pasar el puente que nos mete en las primeras casas, atravesa­mos “La Rambla” cuajada de plátanos que dan sombra al ocio estival de los alcalaeños, incluidos los veraneantes. Pasado el puente, combadas calles horizontales son cruzadas por otras de eleva­das pendientes. Entrar es aplicarse a un ameno alpinismo semirural, nunca del todo urbano, aun­que las estrechas calles de un metro y medio tengan el piso de cemento. En el plano callejero de la página siguiente podemos apreciar la disposición de las diferentes calles alcalaeñas donde, debido al terreno sobre el que se asientan, predominan las callejuelas sinuosas e incluso laberínticas.
Las calles de Alcalá del Júcar son rectas y de no mucha anchura; se cortan oblicuamente y reú­nen las condiciones necesarias para dar salida a las aguas de lluvia. Dos son las principales: la calle Nueva y la Cuesta Hondonera. La primera va desde la Iglesia a la calle del Molino y es una de las pocas que están, más o menos, horizontales. La segunda va desde la Iglesia hasta el puente romano; esta calle, que es la de mayor grado de inclinación de todo el pueblo, fue recubierta de cemento hace algunos años con el fin de que los coches pudieran bajar por ella, con lo cual per­dió gran parte de la belleza que adornaba a tal calle, aunque en la actualidad ha recobrado su primitivo aspecto, con lo que se ha dado un gran paso en el embellecimiento del pueblo.
Para Sebastián de Miñano (1826), las calles de Alcalá  del Júcar eran “...tan estrechas y pendien­tes, que con gran dificultad pasa un carruage por la mas ancha, y lo mismo sucede con los caminos de avenida al puente, que por descuido están intransitables; siendo asi que antes uno de ellos, conocido con el nomb(re) de Puerto Seco, era el pasagey crucero de comercio de Requena y de otras villas.”
Tampoco Madoz, hace mejores elogios de nuestras calles ya que, para él, eran escalona­das y sin permitir ningún espacio que pudiera servir de plaza. Eran resbaladizas, tortuosas e in­cómodas, y “…tan sólo la que bordea el rio, denominada Nueva, espaciosa y casi recta. Como nota curiosa podemos decir que hay constancia, desde al menos 1752, de que esta calle ya era denominada de esta forma por lo que, pese a llamarse “Calle Nueva”, cuenta con más de dos­cientos años.
En cuanto al aspecto urbanístico, respetamos las decisiones del pueblo y aceptamos la fisonomía actual, pero confesamos sinceramente que no compartimos la opinión de que se permitan algunas construcciones que poco o nada hacen para la mejora general del pueblo el cual vive, en parte, del turismo.
También podemos ver que proliferan las edificaciones incontroladas y antiestéticas, así como el crecimiento anárquico y especulativo sin planeamiento adecuado. Por desgracia pode­mos ver esto si salimos a pasear por cualquier carretera o camino de Alcalá, donde se ha permiti­do la construcción de viviendas, donando el ayuntamiento el terreno por el mero hecho de ser alcalaeño. La donación nos parece acertada, la construcción anárquica, no.
También comienza a aparecer una incipiente degradación de espacios de gran valor na­tural y paisajístico, motivo por el cual debería de haber un mayor control y restricciones en los aprovechamientos turístico-recreativos, sobre todo de la zona entre Alcalá del Júcar y el Embalse del Molinar, ya que se trata de un ecosistema todavía no excesivamente alterado. Desdichadamente, pis­tas forestales como la construida entre Casas de Ves y El Tranco, acabarán destrozando este hermoso paraje.
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Encierros en Alcalá del Júcar

Historia de los encierros en Alcalá del Júcar.
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Vaquillas: ésta es una tradición que, pese a interrumpirse en el pueblo, las aldeas han sabido mantenerla con el mismo auge y fulgor que antaño. Como hemos dicho en otro apartado, el día 8 de Agosto se desencajonan en la Cañada de Dominguillo los novillos que serán lidiados dos días después subiendo sueltos los toros y cabestros hasta la plaza de toros. Estos novillos serán lidia­dos el día 10 de Agosto, pero para el regocijo de los jóvenes y gente en general, hasta hace algu­nos años, se solía traer una vaquilla que, soltada en la plaza, podía ser toreada por todos aquellos arrojados espectadores que se atrevían a pisar el redondel. Aunque por lo general la gente se li­mitaba a driblar al toro, de vez en cuando, algún maletilla desplegaba un trapo descolorido y re­mendado e intentaba lancear a la res, casi siempre con resultado infructuoso…o aciago, porque a una vaquilla toreada no se le puede lidiar muy fácilmente y las que se solían traer a nuestro pue­blo, ya erán veteranas en estas lides, pues una vaquilla brava (sin torear) es casi imposible de traer debido a su precio prohibitivo, motivo por el cual apenas si pueden costearlo las comisiones de fiestas.
toros en Alcalá del Júcar
Antiguamente, los toros eran traídos a pie por el camino de Villavaliente, pasando por el Pocico, hasta llegar al paraje conocido como Las Carrascas ya en la aldea de las Casas del Cerro; como los toros tenían que llegar a la plaza a última horade la tarde, eran retenidos en este paraje hasta que llegase la hora de bajarlos al pueblo. Desde aquí, cruzaban la carretera que lleva a Vi­llavaliente y por la Carrasca de Dominguillo a bajar por la Senda del Toyico, la cual daba al lla­mado Puente de Rafael, y de ahí dirigirse hacia el pueblo. Cerca de la llamada Cueva de las Eras (donde hoy se sitúa el Hotel Plaza), se cortaba el paso con palos y carros para que los toros subiesen hacia la plaza, donde quedarían encerrados hasta la corrida.


Algunos jóvenes aprovechaban la expectación que había para bajar corriendo por la senda con esquilones y cence­rros, haciendo huir asi a algún que otro miedoso.
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Zulema, otra aldea de Alcalá del Júcar

Aldeas de Alcalá del Júcar, Zulema.
Zulema es la aldea más lejana de Alcalá del Júcar, ya que está situada a 6 kms. y al Noreste de dicha población, teniendo comunicación directa con la aldea de Las Eras, así como con las poblaciones vecinas de Alborea y Casas de Ves. Al tratarse de una aldea no tiene, lógi­camente, un gentilicio para ella sola, pero sus habitantes se nombran a sí mismos cómo zulemetos. ”
aldeas de Alcala del Jucar
Este núcleo de población es quizás, uno de los más antiguos de toda la comarca, apare­ciendo ya en los documentos de 1480, cuando se dice que Alcalá del Júcar y sus aldeas quedarán en pose­sión de los Pachecos. Sobre su origen no hay nada claro, ya que los estudios sobre la comarca aún son algo escasos y pobres aunque, según la leyenda, fue fundada por el rey moro Garadén. En sus inmediaciones se encontró una figurilla del dios Mercurio, datada en el siglo I de nuestra era.
La ermita que hace las veces de iglesia, consta de una sola nave, aunque las pilastras la dividen en cuatro tramos con coro en alto; está dedicada a su patrón, San Isidro, festejándose la festividad el día 15 de Mayo. Para: la festividad de este santo, y adelantándose a lo que será el fin de semana, el viernes noche hay una verbena popular. Al día siguiente se celebran actividades in­fantiles y una comida o merienda popular y por la noche otra ver­bena popular y la tradicional rifa.
anejos de Alcala del Jucar
El domingo, día donde prima el aspecto religioso, hay Santa Misa y posteriormente, procesión. En ella, abre la marcha la cruz procesional y el sacerdote, unos metros detrás 6 u 8 mujeres portan las andas de la Purísima que marcha escoltada por dos filas de mujeres. A continuación 4 hombres portan al Santo escoltado por dos filas de hombres. Al salir el Santo de la ermita, los tradi­cionales ¡Vivas! y lanzamiento de cohetes. La procesión toma la calle de la Iglesia, cruza la calle San Isidro y coge la del depósito al llegar a aquí, gira a la izquierda tomando la segunda bocacalle, ya casi en las afueras, y prosigue por las calles del Pozo, San Isi­dro y del Olmo, hasta el campo de fútbol; allí el sacerdote detiene la procesión y mirando al campo, recita una oración y, con el hiso­po, arroja agua bendita sobre ellos para bendecir los campos, tras lo cual la procesión toma el callejón a la izquierda y retoma nue­vamente la calle de la Iglesia A punto de entrar en el santuario, los fieles entonan el himno a San Isidro entrando el santo en la ermita mientras repica la campana. Hasta mediados de los años 90, había recital por parte de una orquesta y, durante los dos días del fin de semana, concurso de tiro al plato.
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Salve, Salve glorioso San Isidro dulce protector de la aldea patrón.

Senos propicio y bendice a tu pueblo Gloria, Gloria, Gloria a nuestro gran patrón.

No desampares al pueblo de Zulema que te aclama fiel y espera protección. “Danos cosechas y lluvias a tiempo te lo pide ati todo buen labrador” (bis)

¡Viva San Isidro! ¡Viva Zulema!

Himno a San Isidro

 
 
 

Tradiciones de Alcalá del Júcar-La matanza

ASPECTOS COSTUMBRISTAS EN ALCALÁ DEL JÚCAR.

Sería demasiado prolijo e interminable constatar todos y cada uno de los aspectos de ti­po tradicional y costumbrista que motivaron un cierto desahogo de buen humor ante las penosas

circunstancias y el ímprobo trabajo en que se desenvolvieron nuestros mayores. Sin embargo, aunque de pasada, queremos referimos a la popularidad alcanzada por algunos de ellos, como por ejemplo:
La Matanza: era uno de los acontecimientos gastronómicos más importantes del año en Alcalá del Júcar y podría ser definido como la acción que consiste en matar al cerdo, así como las operaciones subsiguientes destinadas a la elaboración y aprovechamiento de la carne y otras partes del animal.
alcala del jucar
Aunque en algún tiempo constituyó el cerdo, por ser criado en los corrales domésticos, un alimento muy común en Albacete, en la actualidad, debido a una mayor variedad en la ali­mentación y a la industrialización de productos alimenticios, él cerdo cómo alimento básico ha quedado reducido, principalmente, a algunas zonas rústicas.
La matanza constituye una tradición y una fiesta familiar. En ese día suele reunirse toda la familia, más algunas mujeres que ayudan en las tareas, y hombres que sujetan al animal sobre la mesa mientras es degollado; úna vez se ha matado y limpiado es descuartizado, empezando entonces la labor de las mujeres, que abarca desde la limpieza de las tripas, que posteriormente se utilizarán como recipiente donde embutir, hasta la mezcla de distintas carnes junto con espe­cias para la elaboración de los embutidos. Los jamones y brazuelos se recubren de sal durante al­gún tiempo, transcurrido el cual se lavan y se dejan a secar. A los pocos días de haber matado el cerdo se efectúa la “fritá”, operación que consiste en freír con gran cantidad de aceite parte del lomo, longanizas, morcillas, etc., para conservarlo en la orza, de la que se irán extrayendo poco a poco las “tajás” a lo largo de todo él año.
La matanza se lleva a cabo durante los meses de invierno, ya que las bajas temperaturas favorecen la cura y conservación de los embutidos. Ya el refranero local lo advierte al decir “Por San Andrés mata tu res, grande, chica o como es”.
Entre las diferentes piezas que suelen elaborarse se encuentras las morcillas, longanizas, güeñas, perro, salchichón, chorizo, etc., y, a veces, el lomo se suele embuchar.
La matanza se celebra habitualmente con una comida familiar, y es a mediodía cuando llegan lá mayoría de los invitados. Se sirve una suculenta comida en la que casi nunca falta el “morteruelo” y por la noche cualquier plato al que siguen, inexorablemente, las primeras morci­llas fritas.
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El Clima en Alcalá del Júcar

Climatología de Alcalá del Júcar.
Decían las Relaciones Topográficas de Felipe II (cap. XVII) que “la dicha Villa es tie­rra tenplada y no fría y sana de tal manera que…(hay)…muchos honbres viejos de setenta y ochenta años”. Por el contrario, Madoz, al hablar de nuestro pueblo, opinaba que “…su CLIMA es destemplado; en el invierno los fríos muy intensos y las nevadas frecuentes; la primavera ventosa, y puede mas bien llamarse una continuación del invierno, siendo bastante comunes las heladas en el mes de mayo y tan fuertes, que en una sola noche arrebatan pingües cose­chas: es estío caluroso y con algunas tormentas, disfrutándose únicamente en el otoño de un tiempo apacible y sereno”
Ek clima de Alcalá del Júcar
Por nuestra parte, podemos decir que el clima de la comarca es templado mediterráneo, de inviernos fríos y veranos calurosos. Aún así, en nuestra comarca, los inviernos son algo más benignos y secos que en el resto de la provincia, ya que las primaveras son más apacibles, las heladas y las lluvias menos frecuentes y sus estíos más cálidos. Por su parte, el otoño bien po­dríamos decir que es una prolongación del verano, existiendo así expresiones como “veranillo de San Martín” o de “San Miguel” que corroboran este hecho
Esta comarca es un sector dominado por tierras altas pero sin grandes desniveles; úni­camente algunas sierras de escasa entidad o algunos valles profundos (Júcar y Cabriel) alteran esa característica general, dominando sobre este sector un clima mediterráneo degradado térmi­camente y con modestas precipitaciones dada su situación en el interior de la Península.
El observatorio meteorológico se sitúa en Casas Ibañez, motivo por el cual, hemos de basarnos en sus datos para hacer cualquier comentario al respecto.
En cuanto a las temperaturas, la media anual en Casas Ibañez es de 13,2 °C mientras que el mes más cálido asciende a 24°-26°C y el más frío reduce su temperatura media a 4°-5°C. La temperatura invernal es bastante rigurosa, cerca de los 5 °C, mientras que los veranos son caluro­sos. Las situaciones invernales persisten hasta bien entrada la primavera, siendo buena prueba de ello las heladas tardías de abril o mayo o el refranero popular (“Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”). Estas temperaturas ofrecen una gran amplitud anual, fruto de los contrastes ve­rano-invierno y de la situación interiorizada de estos parajes: la diferencia entre el valor de la temperatura media del mes más cálido (julio: 23’5°) y la del mes más frío (enero: 4’2°) es de 19’3°. Este dato, muy significativo de la amplitud térmica existente, se reafirma si ahora tenemos en cuenta el valor de la oscilación térmica absoluta (60°) que se obtiene de considerar la máxima temperatura registrada (45°) y la mínima absoluta (-15°).
En la cubeta del Júcar son también frecuentes las nieblas producidas por la condensación de las capas más bajas de la atmósfera, yendo asociadas normalmente a fenómenos de in­mersión térmica debidas a irradiación nocturna.

En lo que a precipitaciones se refiere, estas son muy poco importantes[1] (428 mm en la capital del partido), distribuyéndose de forma regularmente repartida aunque aparecen dos máximos estacionales: el principal se produce en el mes de octubre, indicador de la influencia del régimen de lluvias derivadas del fenómeno de gota fría características del levante español y, el secundario, en el mes de mayo. Las precipitaciones mensuales a lo largo del año rondan los 30-40 mm, exceptuando los meses de sequía estival, y muestran un irregular comportamiento, con unos años algo más lluviosos, y otros mucho más se­cos.



[1] Las precipitaciones anuales son tan reducidas (403 mm como media comarcal) que convierten a esta zona en »mas de las más secas de Castilla-La Mancha.

INICIO

Alcalá del Júcar y La agricultura de secano

La agricultura de secano 1ª parte.
Uno de los productos que siempre contó con el beneplácito de los alcalaeños fue el vino. Hoy en día, gran parte de la superficie agrícola está dedicada a la cosecha de la uva. Tal es así, que casi nos parece imposible que esto no haya sido siempre de la misma manera y aunque siempre se ha producido vino en nuestra comarca, su importancia varió según la época.
anejos de Alcala del Jucar
Aunque está muy documentado el aumento del viñedo durante el siglo XVI, debido al incremento de la demanda y a la subida de sus precios, de 1579 es una cita donde, e1 hablar de nuestro pueblo, se dice que “…y tiene esta Villa en el dicho rrio una legua de largo a la parte de arriba hansi a do el sol pone de viñas y arbolescomo podemos apreciar, entonces era un producto de regadío motivo por el cual no podía dedicársele excesiva superficie. También Jor- quera, por aquellos mismos años nos cuenta que “esta tierra es muy buena para labores en la qual se coje muncho cria yervos ay genteno y mancho vino y bueno todo”.
Alcalá del Júcar depende, según el Catastro Vitícola y Vinícola de la Provincia de Albacete, de la denominación de origen “Manchuela”, la cual acoge a 27 pueblos y una superficie de 30.535 hectáreas, aunque como dice Rafael Chirbes, “Entre Utiel-Requena y Álmansa se encuentra la Manchuela, la zona productora de vinos más indecisa para proteger su nombre pues desde hace muchos años ha tenido concedida la Denominación de Origen a titulo provisional y jamás la ha consolidado”.
La viticultura está extendida por todos los municipios, elaborándose la producción (más de un millón de hectolitros de vino anuales) por numerosas cooperativas e, incluso, bodegas particulares. La comercialización es, sin embargo, muy deficiente todavía, ya que las embotelladoras son muy escasas. A pesar de existir una denominación de origen Manchuela, los resultados económicos derivados de este valor añadido son bajos por una evidente falta de promoción.
La elaboración de los vinos se realiza, básicamente, con uva de las variedades, Bobal blanco, Airen, Pardilla, Verdoncho y Macabeo (blancas) y las tintas Bobal, Cencibel, Moravia, Garnacha, Marisancha, Rojal y Morastel.
Por otra parte, el olivo se cultiva muchas veces asociado al almendro los cuales, muchas veces, arruinan sus cosechas a causa de las heladas tardías. La clase de terreno empleado en los olivos y los almendros, muchas veces, es de la peor.
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La Ruta de lana a su paso por Alcalá del Júcar

El trazado del Camino jacobeo de la “Ruta de la Lana”
Pareja Pérez, J. Herminio; Malabía, Vicente: La Ruta de la Lana. Editorial Alfonsípolis, Cuenca, 1999.
La ruta de la lana a su paso por Alcalá del Júcar
Nos ha llegado este libro en el que hace un recorrido por la Ruta de La Lana, y nos ha sido grato comprobar que esta pasaba por Alcalá del Júcar.
Aquí dejamos un fragmento.

Alicante, El Rebolledo y La Alcoraya (ambas pedanías de Alicante), Orito, (pedanía de Monforte), Monforte del Cid, Novelda, Elda, Sax, Colonia Santa Eulalia (pedanía de Sax y Villena) y Villena en la provincia de Alicante; Almansa, Alpera, Alatoz, Casas del Cerro (pedanía de Alcalá), Alcalá de Júcar, Las Eras (pedanía de Alcalá), Casas Ibáñez, Villamalea en la provincia de Albacete; El Herrumblar, Villarta, Graja de Iniesta, Campillo de Altobuey, Paracuellos de la Vega, Monteagudo de las Salinas, donde enlaza con la Ruta de la Lana desde Valencia, Fuentes, Mohorte y La Melgosa (ambas pedanías de Cuenca), Cuenca, Nohales (pedanía de Cuenca), Chillarón de Cuenca, Tondos, Bascuañana de San Pedro, Torralba, Albalate de las Nogueras, Villaconejos de Trabaque, Albendea y Valdeolivas, en la provincia de Cuenca; Salmerón, Villaescusa de Palositos, Viana de Mondéjar, Trillo, Gárgoles de Abajo, Cifuentes, Moranchel, Las Inviernas, Mirabueno, Mandayona, Baides, Viana de Jadraque, Huérmeces del Cerro, Santiuste, Riofrío del Llano, Atienza, Tordelloso, Alpedroches y Miedes de Atienza en la provincia de Guadalajara; Retortillo de Soria, Tarancueña, Caracena, Carrascosa de Abajo, Fresno de Caracena, Ines, Olmillos, San Esteban de Gormaz, Matanzas de Soria, Zayas de Báscones y Alcubilla de Avellaneda en la provincia de Soria; Hinojar del Rey, Quintanarraya, Huerta del Rey, Pinarejo, Mamolar, Santo Domingo de Silos, Santibáñez del Val, Retuerta, Covarrubias, Mecerreyes, Hontoria de la Cantera, Revillarruz, Cojobar, Saldaña y Burgos, donde enlaza con el Camino Francés.
Conviene saber que la Ruta de la Lana fue recuperada en 1993 por las Diputaciones Provinciales que va tocando, y que con la incansable colaboración y trabajo de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Cuenca, Guadalajara, Alicante y Burgos se ha conseguido la señalización completa desde Alicante hasta Burgos.
Un rutero de este año relataba así en blog la experiencia que había tenido al hacer el camino. Un camino que ha sido transitado ya por miles de peregrinos: “El trabajo de las asociaciones es de diez. La hospitalidad, quizás porque los pueblos no están todavía picardeados habría que escribirla con mayúsculas. Como anécdota, indicar que en una de las etapas nos abordó el alcalde mientras comíamos para darnos la bienvenida y agradecernos el haber elegido su localidad para descansar. El resto lo dejo para que lo descubráis”.
El recorrido no es especialmente duro, porque el terreno es bastante llano, con pocos desniveles y ninguno significativo. En las fechas frescas de la primavera y el otoño no ofrece ninguna dificultad, pero en el verano hay que ir con cuidado, porque se atraviesa gran parte de la España seca, continental y supercalurosa. La señalización es buena en general. Y en cuanto a albergues, la cosa está un poco más floja que en otros Caminos, pero lo suplen con lugares de acogida como polideportivos, salones de actos del Ayuntamiento, y en algunos lugares no hay más remedio que alojarse en pensión.